¿Apatía?, ¿cansancio?, ¿tristeza?, ¿malestar general?… Si has contestado que sí, lamento comunicarte que formas parte de ese tercio de españoles que al reincorporarse al trabajo sufre el llamado síndrome postvacacional. Como antídoto, los expertos aconsejan adelantar la vuelta de las vacaciones, levantarse pronto unos días antes de empezar a trabajar, hacer deporte, comer sano, dormir ocho horas… Dicen que esta fórmula funciona, pero, si quieres asegurarte, añádele el ingrediente definitivo para una vuelta al cole más dulce y menos ingrata: un buen plan que dé vida a las grises páginas del calendario. La mejor forma de dar esquinazo a la rutina de un otoño que está a la vuelta de la esquina.
Que te hayas quedado sin blanca tras el dispendio estival no es excusa. Las propuestas que te lanzo son en territorio nacional y no suponen un gran desembolso. Además, si estás leyendo estas líneas te gusta viajar tanto como a mí, ¿no?
Escapadas y planes contra el síndrome postvacacional
Si buscas aventura:
Vía ferrata de Priego(Cuenca)
Pon a prueba tu espíritu más aventurero recorriendo la vía ferrata de Priego. Además de liberar adrenalina, podrás contemplar a vista de pájaro la belleza natural del Estrecho de Priego, una profunda hoz moldeada por el caudal del río Escabas antes de fundir sus aguas con el Guadiela. No hay excusa que valga ya que está diseñada para todo tipo de públicos, no hace falta tener experiencia previa y se puede explorar por libre.
Caminito del Rey (provincia de Málaga)
No es un simple paseo por el monte. Enfrentarte a la que en su día fue la pasarela más peligrosa del mundo es una experiencia inolvidable. Y es que el Caminito del Rey recorre un entorno único, el paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes. Un puente colgante a 105 metros de altura, pasarelas que discurren entre escarpadas paredes, grandes embalses… El recorrido es de aproximadamente 8 km y deberás calcular entre 3 y horas para realizarlo. Está abierto todos los días del año de martes a domingo (del 25 de octubre al 27 de marzo de 10 a 14h).
Si te apasiona el turismo gastronómico:
Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa (17 de septiembre. Yécora, Álava)
La XXIV edición de la Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa se celebrará este año en la localidad de Yécora. El programa de la jornada incluye el pisado de la uva y cata del primer mosto, un torneo de aizkolaris, comida popular, actuaciones de grupos de danzas, pasacalles, juegos infantiles y muestras de productos artesanos. Una multitudinaria celebración en la que el vino es el protagonista absoluto y que nos acerca al encanto de los municipios rurales del sur de Álava.
Festa do Marisco(10-15 de octubre. O Grove, Pontevedra)
Ostras, nécoras, centollos, cigalas, vieiras, percebes, pulpo, mejillones… Si te gusta el marisco, no puedes perderte este evento gastronómico -declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional- que desde 1963 se celebra en O Grove fusionando los pilares de este pueblo costero: el turismo y la pesca. Delicias del mar a precios populares en el conocido como Paraíso do Marisco que se degustan acompañadas de los mejores vinos de la denominación de origen Rías Baixas. Cinco días de fiesta en los que no faltan muestras de cocina en vivo, música, exposiciones, concursos y bailes típicos. Para bajar la comida nada mejor que un paseo por la playa de A Lanzada al atardecer.
Si te mueve la cultura:
World Press Photo 2017 (29 de septiembre-1 de noviembre. LASEDE COAM. Madrid) “Imágenes impactantes que muestran la realidad desde el mismo lugar en que sucede, que mueven conciencias e incluso han cambiado en muchas ocasiones la opinión pública». Es lo que verás si visitas la exposición itinerante World Press Photo, el certamen de fotoperiodismo internacional más importante del mundo que por octavo año consecutivo llega a Madrid. ¿Más planes en la capital? Conoce a fondo los barrios de Malasaña y Chueca, experimenta qué se siente al volar en el túnel de viento de Windobona Indoor Skydiving Madrid o juega a descifrar su skyline a bordo del Teleférico.
Después del fin del mundo (A partir del 25 de octubre. CCCB. Barcelona)
Cineastas, novelistas, dramaturgos, arquitectos, diseñadores y científicos se dan cita en Después del fin del mundo, una muestra que nos invita a reflexionar sobre la intervención del hombre en el planeta, el cambio climático y los distintos mundos que podemos forjar en función de las decisiones que tomemos en los próximos años. La premisa: si los objetivos del Acuerdo de París nunca se cumplen, las consecuencias serán dramáticas. Deforestación, derretimiento de los polos, desertización, extinción de especies animales, subida del nivel del mar, escasez de alimentos… Tras ver esta exposición, puedes completar tu visita a Barcelona con un recorrido por el Barrio Gótico, un paseo por sus playas, subiendo a las terrazas de la basílica de Santa María del Mar para disfrutar de una vistas espectaculares de la Ciudad Condal y, cómo no, acercándote al corazón de la ciudad: La Rambla.
Si lo tuyo es la música: festivales otoñales
La agenda de festivales no acaba cuando guardas el bañador y bajan las temperaturas. Para muestra, tres botones musicales que nos llevan a Andalucía, Euskadi y Aragón.
FIZ Festival(30 de septiembre. Zaragoza capital)
El Festival Independiente de Zaragoza regresará al auditorio de la capital aragonesa con un atractivo cartel: Sidonie, Amaral, La Casa Azul, Morcheeba… Si aprovechas esta escapada musical para descubrir la ciudad de la mano de un greeter y te tomas unas tapas en zonas como La Magdalena, San Miguel o El Tubo, tendrás un fin de semana de lo más completo.
Sierrasur Ecofestival(6 y 7 de octubre. Zahara de la Sierra, Cádiz)
Celtas Cortos, Fuel Fandango y Mario López son algunos de los artistas que actuarán en la segunda edición de este festival que combina buena música, naturaleza, talleres y food trucks. Una magnífica excusa para descubrir el encanto de Zahara de la Sierra, un precioso pueblo blanco situado en plena Sierra de Grazalema.
BIME Live (27 y 29 de octubre. Barakaldo, Vizcaya)
Otro año más el BEC! de Barakaldo acogerá uno de los grandes festivales europeos de otoño, el BIME Live. Por aquí pasarán bandas como The Prodigy, Bill Callahan, Einstürzende Neubauten o Ride, y grandes dj’s que harán que la música electrónica sea la banda sonora de sus eternas madrugadas. ¿Y durante el día? Visita esta renovada ciudad situada en la margen izquierda del Nervión y prueba su gastronomía. Cocina vasca de plato y mantel o pintxos. Tú decides.
Si eres un lector habitual de este rincón viajero, ya sabrás que Finnair es una de mis aerolíneas favoritas. Vuelo a vuelo, esta compañía nórdica se ha ganado mi confianza con factores que considero determinantes a la hora de decidir con quién volar: rápidas conexiones entre Europa, Norteamérica y Asia, servicio de calidad, flota moderna, puntualidad y, tal vez lo más importante, su firme compromiso con el medioambiente que la ha llevado a ser pionera en vuelos sostenibles. Por todo ello me gusta tenerte al tanto de sus novedades; en este caso, la nueva ruta entre Helsinki y la ciudad china de Nanjing.
Y es que, durante 2018, cuando se cumplirá el trigésimo aniversario de su primer vuelo a Pekín, Finnair reforzará su presencia en China con la inauguración de una nueva ruta entre Helsinki y Nanjing, una de las cuatro antiguas capitales del gigante asiático.
El vuelo inaugural será el próximo 13 de mayo y la ruta se operará con un Airbus A330 con una periodicidad de tres veces por semana durante el verano y dos veces por semana durante la temporada de invierno. La apertura de esta ruta, además de conectar con la red de más de 100 destinos en los que opera en todo el mundo, aumentará la presencia de Finnair en el noreste de Asia ya que a partir del verano la aerolínea contará con 38 vuelos semanales en China: vuelos diarios a Pekín y Shanghai, cuatro vuelos semanales a Chongqing y Cantón, tres por semana a Nanjing y Xi’an y diez vuelos semanales a Hong Kong.
Los nuevos vuelos a Nanjing están disponibles a partir de hoy en la web de Finnair.
¿Qué te espera en Nanjing?
Nanjing, con una población de más de ocho millones de habitantes, es una gran urbe ubicada en la llanura del curso inferior del río Yangtsé. Un vibrante centro cultural y económico en el que la modernidad convive con el legado que en ella dejó de su vasto pasado. Fue capital de seis dinastías y la ciudad en la que en 1912 se proclamó la República de China de la mano de Sun Yat Sen, fundador de la China moderna.
Por ello, la actual capital de la provincia de Jiangsu, cuenta con un rico patrimonio que nos retrotrae siglos atrás. Te hablo de imponentes vestigios como el templo de Confucio levantado por la dinastía Ming en el encantador distrito del río Qinhuai, un animado barrio surcado por canales cuyas riberas recrean la arquitectura tradicional de la época. O de la Montaña Púrpura que en sus 31 km² acoge numerosos monumentos como el mausoleo de Sun Yat-Sen, el templo Linggu o la tumba de Ming Xiaoling declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
También deberás recorrer los restos de la muralla que levantó la dinastía Ming, visitar el conmovedor Memorial de la Masacre de Nanjing (un homenaje a los más de 300.000 chinos que fueron asesinados por el ejército japonés en 1937) y acercarte al jardín Zhanyuan, para muchos el más hermoso de la ciudad.
¿Y la moderna Nanjing? La podrás contemplar si subes a la Torre Zifeng, el rascacielos más alto de la ciudad, y te detienes en el mirador del piso 72. A 272 metros de altura, disfrutarás de una espectacular panorámica de Nanjing y del cercano río Yangtsé.
Nuevas rutas y más vuelos desde Barcelona y Madrid
Entre junio y agosto de 2018, Finnair, la única aerolínea nórdica con 4 estrellas Skytrax, contará con dos vuelos diarios entre Barcelona y Helsinki, con un total de 14 vuelos semanales. Desde Madrid también se aumentan las frecuencias y entre los meses de junio y octubre se operarán 10 vuelos por semana en lugar de los siete actuales.
Además, durante la misma temporada inaugurará dos nuevas rutas europeas con vuelos directos entre su hub, Helsinki, y las ciudades de Lisboa y Sttutgart, y aumentará el número de vuelos a varios de sus destinos en Asia y América, como Tokio, Chicago, San Francisco, Bangkok y Delhi.
No hace falta viajar muy lejos para disfrutar de excepcionales enclaves naturales y playas eternas, de buena gastronomía, de senderos trillados por los peregrinos del Camino de Santiago, de arte e historia. Simplemente hay que desplazarse a la provincia de A Coruña y recalar en Cabanas, un municipio costero de las Rías Altas que junto a las Fragas do Eume resume cuanto es Galicia.
La Galicia amable, cercana y hospitalaria que tienes en mente. La Galicia azul y verde que te sorprende con sus espectaculares paisajes y su patrimonio arquitectónico. La que te conquista por el paladar. Esa Galicia a la que sueñas volver antes de haberte ido.
Cabanas, a fraga feita mar
A fraga(bosque atlántico) hecha mar. Así es Cabanas, un encantador concello unido a un río, el Eume, a una ría, la de Ares, a zonas de montaña y entornos de ribera. El lugar donde las fragas se encuentran con el mar creando un bello escenario natural.
Un rincón de las Rías Altas que nos narra la historia de sus habitantes a través de su patrimonio en el que destacan el puente medieval que nos da la bienvenida a Cabanas -construido en 1380 y que en su día contó con un hospital para los peregrinos del Camino Inglés-, sus cruceiros, pazos como el de Fraián o Rioboo -levantado por el arzobispo D. Francisco Seixas en el siglo XVII-, y las iglesias de San Martiño do Porto y San Andrés de Cabanas. Un legado que descubrirás caminando sin brújula por las calles de Cabanas y recorriendo el resto de parroquias que conforman este concello donde no faltan vestigios de época megalítica.
Días de playa, senderismo y actividades náuticas en Cabanas
Tú decides cómo prefieres disfrutar del entorno natural de Cabanas. Descansado en sus tranquilos arenales -perfectos para familias con niños-, conociendo sus paisajes a través de su red de rutas o practicando deportes náuticos como el piragüismo o el kayak.
Si vas en busca de largas jornadas de playa que culminan presenciando hermosos atardeceres, tienes a tu disposición tres arenales: la playa de A Madalena -más de un kilómetro de arena blanca flanqueado por un frondoso pinar-, la playa de Chamoso -ubicada en una zona de acantilados- y Río Castro, una pequeña playa situada en el límite de los municipios Cabanas y Fene.
Mi consejo es que combines estos momentos de relax con las experiencias que nos propone Cabanas KDM Ocio Activo, especialistas en rutas en kayak por el Río Eume y la Ría de Ares, y senderismo por las Fragas do Eume. Su actividad estrella es la ruta A Fraga Feita Mar, una jornada de aventura y conocimiento de la zona que incluye un recorrido a pie por algunas de las sendas más singulares de las fragas por la mañana y una ruta en kayak hasta la playa de A Madalena por la tarde. Además, también organizan campamentos de verano en el Pinar da Madalena en los que la diversión para los más pequeños está asegurada.
Marco de Salto, historias de meigas que marcan lindes
Además de seguir cumpliendo su función de mojón que delimita las parroquias de Salto, Laraxe e Irís, según la tradición, el marco del Salto es una piedra que posee propiedades curativas contra los meigallos.
Encantamientos, sortilegios… Cualquier hechizo realizado por una meiga se puede deshacer si se cumple un ritual que finaliza depositando una moneda encima del marco o tirándola junto a él.
Algunos consideran que puede tratarse de un monumento megalítico, otros acuden en busca de remedio a sus males y a otros, como yo, les encantan estas leyendas que perviven ajenas al paso del tiempo. Sea como fuere, ¿qué sería de Galicia sin sus trasgos, fadas y meigas?
Fragas do Eume, el gran imán turístico de Cabanas
Imagina un entorno en el que la naturaleza es dueña y señora de cuanto sucede alrededor. Un manto verde cuajado de robles, castaños y fresnos. Un río que antes de desembocar en la ría de Ares da vida a exuberantes riberas. Un profundo cañón de abruptas laderas. Senderos que demandan ser recorridos. Líquenes, musgo y helechos de la Era Terciaria. Aire puro. Silencio. Paz.
Ahora, deja de soñar despierto porque este mágico lugar existe. Su nombre, Parque Natural Fragas do Eume, uno de los bosques atlánticos costeros mejor conservados de Europa.
9.125 hectáreas que abracan cinco municipios, entre ellos Cabanas, que revelan la riqueza natural de las Rías Altas. Porque fraga significa bosque con árboles de diferentes especies. Y, si añadimos do Eume, un motivo de peso para viajar a esta zona en la que Galicia nos muestra cómo era su fisonomía hace millones de años.
Un viaje en el tiempo, a su pasado más primigenio, que deberás recorrer sin prisa, olvidando el reloj y agudizando los sentidos. Solo así descubrirás por qué Las Fragas do Eume son el mayor reclamo turístico de Cabanas.
Para ello cuentas con una red de senderos señalizados. Uno de ellos es el llamado Camino dos Encomendeiros, un tramo de dificultad baja que parte del Centro de Interpretación y nos acerca a puentes colgantes como Cal Grande antes de llegar al Monasterio de San Xoán de Caaveiro.
Absolutamente sorprende y romántica. No encuentro mejor definición para expresar la visión de este antiguo cenobio benedictino que aparece entre la espesura del bosque, despuntando entre la vegetación y atrayendo todas las miradas.
Su bucólica ubicación, en un promontorio rocoso entre los ríos Eume y Sesín, nos ofrece una impresionante panorámica de las Fragas muy similar a la que contemplaron desde el siglo X San Rosendo y otros eremitas.
Un paseo en barco por el río Eume
Si quieres disfrutar de la imponente belleza de las Fragas do Eume desde otra perspectiva, deberás embarcarte en el Anduriño, un barco de pesca artesanal que remonta el río Eume hasta al alcanzar este espacio protegido.
Te puedo asegurar que, si te gusta navegar, es una experiencia que difícilmente olvidarás. Milla a milla, las tranquilas aguas del estuario van quedando atrás y la travesía se interna en el cañón que el río esculpe antes de su desembocadura. Los sauces, alisos y abedules que protegen las riberas intensifican el verdor de un entorno salvaje no exento de leyendas. Como la que cuenta que Dios prometió la ofrenda de un hombre cada año al río que llegase antes al océano. Los otros dos convocados a este reto, el Landro y el Masma, traicionaron al Eume que respondió enfurecido a esta ofensa salvando con bravura cuantos valles y montes encontró en su ruta.
Leyendas al margen, lo cierto es que esta ruta fluvial muestra perfectamente el significado de la marca turística Cabanas, a fraga feita mar: un bosque virginal que acaba fundiéndose en el mar.
Reservar plaza en el Anduriño
Si quieres realizar esta travesía por el Eume a bordo de la gamela Anduriño, puedes reservar tu plaza en la Oficina de Turismo de Cabanas (Parque del Areal), por teléfono (981 434 566) o bien vía e-mail (oficinadeturismocabanas@gmail.com). La ruta está operativa de mediados de julio al 15 de septiembre con un mínimo de tres viajes al día y parte del embarcadero Día Oito. No olvides llevar calzado cómodo, un chubasquero por si la lluvia hace acto de presencia y unos prismáticos.
Los sabores de Cabanas: Meu deus que comida máis rica
La gastronomía es otro de los grandes atractivos de Cabanas. No podía ser de otra manera tratándose de Galicia donde el mar y la tierra se alían para nutrir un recetario que toma forma en platos de marcado carácter tradicional y en innovadoras propuestas culinarias. En ambos casos, la apuesta está asegurada porque, además de maridar a la perfección con los vinos gallegos, en este concello se come muy bien y en abundancia. Aún así, es probable que cuando acabes tu festín escuches un “seguro que quedaches con fame”. Tu respuesta, reflejo de un estómago satisfecho, debería ser “comín coma un rei” o “non me cabe nin unha cereixa”.
¿Dos recomendaciones que reflejan la calidad de los fogones de Cabanas?
Chiringuito Los Pinares: Los productos locales son la base de la carta de este establecimiento en el que la chef Chus despliega todo su talento. Pulpo á feira, almejas a la marinera, mejillones al vapor, raxo, parrillada de verduras, merluza de pincho, churrasco, empanadas… Todo ello en un espacio comprometido con el medio ambiente en el que la categoría de chiringuito alcanza otro nivel. ¿Mis imprescindibles? Las zamburiñas a la plancha, la tortilla hecha con huevos camperos, y sus filloas, toda una tentación que se torna pecado cuando las catas aquí, en la playa y con la ría como telón de fondo (Praia da Madalena, s/n).
Restaurante La Solana: La Solana se ha convertido en todo un referente en la zona gracias a su cocina de raíces gallegas, su cuidada técnica y su extensa carta de vinos que complacen a los comensales en un ambiente moderno y elegante. No olvides probar el pulpo a la plancha con crema de patatas, las filloas rellenas de puerros y langostinos, y la brocheta de rape y vieiras. El dulce remate final, la tarta de queso con mermelada de frutos rojos. Inmejorable relación-precio (Paseo de la Magdalena, 2).
Para finalizar, otras dos sugerencias para los amantes del vino: Mi mamá me mima, un magnífico albariño afrutado de Bodegas y viñedos Don Olegario, y El canto del cuco, gran tinto de la D.O. Ribeiro elaborado por la bodega Lagar do Merens.
Aunque espero que este artículo haya despertado en ti el deseo de conocer Cabanas, te dejo con un vídeo que muestra los grandes atractivos de este municipio gallego.
Nota: Estas experiencias forman parte del blogtrip #Cabanas#AFragaFeitaMar organizado por la Universidad de Santiago de Compostela y el Concello de Cabanas.
Cuando el Museo Guggenheim de Bilbao abrió sus puertas, en 1997, pocos podían imaginar lo que iba a suponer para la capital de Vizcaya. Este hito de la arquitectura del siglo XX, ideado por el arquitecto estadounidense Frank Gehry, propició, cual ave fénix, que aquella ciudad gris y contaminada se convirtiera en lo que es hoy: un atractivo foco para el turismo a escala mundial.
Si, como afirma el propio Gehry, «los edificios tienen una identidad en la Historia», la del Guggenheim en Bilbao es innegable. Y es que ante la crisis del sector industrial de los ochenta, las administraciones vascas apostaron por transformar Bilbao en una ciudad de servicios impulsando este proyecto cultural que inició la gran renovación del Botxo y que devolvió a los bilbaínos las márgenes de la ría del Nervión.
Este año el museo, pieza clave en la escena artística internacional, celebra su XX aniversario viendo como la afluencia de visitantes no deja de crecer. ¿Las claves de su éxito? Su innovador diseño, la calidad de las exposiciones y las interesantes actividades multidisciplinares que se desarrollan a lo largo del año. Grandes bazas a las que yo añadiría una más: la experiencia vital que supone navegar entre obras de arte que se ubican en un espacio único que juega con diferentes formas y volúmenes.
Un juego en el que se nos invita a participar tomando como punto de partida la curiosidad intelectual de cada uno. Sin un itinerario preestablecido y con total libertad de movimientos para que cada visitante viva su experiencia de una forma muy personal. Emocionándose ante su colosal arquitectura, admirando el arte que en él se exhibe, buscando el mejor ángulo para inmortalizarlo…
La experiencia Guggenheim Bilbao desde el exterior
Desde la ría, el Museo Guggenheim de Bilbao parece un barco atracado junto al puente de La Salve. Un enorme navío, rodeado de paseos y plazas que nos permiten descubrir su potente fisonomía desde distintas perspectivas. Las 33.000 planchas de titanio que lo cubren y que cambian de color en función de la hora del día y las condiciones meteorológicas, el remate de la piedra caliza, el gran lucernario en forma de flor metálica… Su audaz diseño no deja indiferente a nadie porque cuando te plantas ante él, inevitablemente, algo se mueve en tu interior.
Recorriendo su perímetro descubrimos las primeras obras de arte. El gran árbol y el ojo de Anish Kapoor que nos habla del carácter efímero de nuestro mundo a través de sus esferas; Mamá, una araña gigantesca con la que Louise Bourgeois quiso plasmar el carácter de guarida y jaula que implica la maternidad; y las optimistas y descomunales obras de Jeff Koons: Tulipanes, un ramo de flores en el que el acero da forma a globos de colores, y Puppy, el perro más famoso e imponente de Bilbao que desde 1992 hace guardia a las puertas del museo.
La experiencia Guggenheim Bilbao en su interior
24.000 m² de superficie -11.000 de ellos destinados a exposiciones-, cortinas de vidrio que conectan grandes volúmenes, espacios de diferentes escalas que suponen un reto para los artistas, paredes curvas sin ningún ángulo recto… Si el continente levanta pasiones, el complejo contenido arquitectónico del Museo Guggenheim de Bilbao no se queda atrás.
Basta con situarse en el centro del atrio y alzar la mirada para ser consciente de ello. Estamos en el corazón del museo, un espacio diáfano que bombea los visitantes hacia las galerías que se distribuyen a su alrededor. En tres niveles que a su vez están conectados por pasarelas curvilíneas, ascensores de cristal y escaleras.
El atrio también funciona como área expositiva y acoge algunas obras de su colección permanente como la Instalación para Bilbao de Jenny Holzer; una composición formada por columnas de leds cuyos aforismos evocan temas universales como la frágil frontera que separa lo público de lo privado, y el conjunto escultórico de Richard Serra La materia del tiempo.
Esta última fue, sin duda, la obra que más me impresionó. Una elipse doble, una espiral, sinuosas torsiones… Ocho esculturas de acero que puedes rodear o formar parte de ellas adentrándote en su interior a través de estrechos pasadizos, y que encuentran cobijo en una enorme galería libre de columnas. Tras hacerla un poco tuya, dejándote envolver por la sensación de movimiento que emana, contémplala al completo desde el mirador de la segunda planta. Sencillamente es una imagen espectacular.
El resto de la colección propia, que cronológicamente arranca en la segunda mitad del siglo XX, nos muestra destacados iconos de la modernidad firmados por artistas como Mark Rothko, Yves Klein, Clyfford Still, Eduardo Chillida y Andy Warhol, entre otros.
Por su parte, la calidad de las exposiciones temporales del Guggenheim de Bilbao hace que sean de las más visitadas del mundo. Como la actual Paris, fin de siècle: Signac, Redon, Toulouse- Lautrec y sus contemporáneos que nos acerca al universo de los neoimpresionistas y simbolistas.
Algunas curiosidades del Museo Guggenheim de Bilbao
¿Sabías que el titanio no fue la primera opción que barajó Gehry? Así es. Primero lo intentó con acero inoxidable pero las maquetas parecían muertas en los días nublados. Tras la frustración, la casualidad quiso que encontrara un pequeño trozo de titanio en su taller que clavó en un poste fuera de su oficina. Ese día llovió y al ver cómo adoptaba un precioso tono dorado lo tuvo claro: la piel del Guggenheim sería de titanio.
Para facilitar la construcción de las formas curvilíneas, se recurrió a un avanzado software que ya se había probado en la industria aeroespacial.
Su primer visitante fue Antonio Ligero, un profesor de música que llegó tres horas antes de su apertura por confundirse de hora.
Algunas obras de grandes dimensiones se transportan por vía marítima y otras llegan al museo por la noche porque su formato hace necesario desmontar los semáforos.
Según la revista Widewalls, la del Guggenheim Bilbao es una de las 10 mejores tiendas de museos del mundo.
Puppy, el West Highland terrier gigante de 15 toneladas de peso, está cubierto por más de 60.000 plantas en flor que se conservan vivas gracias a un sistema de irrigación permanente.
Sorprendente, magnífico, íntimo, impactante… Así es el Guggenheim Bilbao, una experiencia museística única que nos acerca a la cultura plástica; que conmueve al más impasible, que convence al más escéptico. El germen de las grandes actuaciones urbanísticas y arquitectónicas que configuran el Bilbao del siglo XXI.
Información para visitar el Museo Guggenheim Bilbao
Dirección: Avenida Abandoibarra, 2
Horario: De martes a domingo de 10 a 20h. Lunes cerrado excepto el 2 de enero, 10 y 17 de abril, 1 de mayo, todos los lunes de julio y agosto, 4 y 11 de septiembre y 4 de diciembre de 2017. La taquilla cierra media hora antes del cierre del museo.
Precio de la entrada: Adultos 16€, jubilados 9€, estudiantes menores de 26 años 9€, niños gratis. Recuerda que las tarifas pueden variar en función de la exposiciones. Durante los cambios y debido al cierre de salas, se aplican tarifas reducidas. El precio de la entrada incluye audioguía.
Venta de entradas: Puedes comprar la entrada en las taquillas o en la webdel museo.
El museo cuenta con Zero Espazioa -una sala de orientación al visitante con todas las claves para aprovechar al máximo la visita-, dos restaurantes, cafetería y tienda-librería.
El Guggenheim Bilbao está adaptado para personas con movilidad reducida. También ofrece visitas guiadas en lengua de signos, para personas con discapacidad intelectual y visitas táctiles para personas ciegas.
No se permite la entrada con bultos grandes (paraguas, mochilas, etc.). Se deben dejar en el guardarropa.
Dada la temperatura del museo es conveniente llevar una prenda de abrigo en los meses de verano.
Dicen que nunca es demasiado tarde para encontrar tu Camino. Yo encontré el mío en la costa asturiana, recorriendo la etapa Gijón/Xixón-Avilés del Camino de Santiago del Norte. Un tramo que une dos preciosas ciudades que ya conocía pero que redescubrí con otros ojos: los del peregrino.
Apenas fueron un puñado de kilómetros, muy lejos de los 100 necesarios para conseguir La Compostela, pero bastaron para provocar en mí el deseo de sumarme a los más de 277.000 peregrinos que hicieron la ruta jacobea en 2016. Porque es cierto, el Camino de Santiago no se anda, se vive. Paso a paso, etapa a etapa, afrontando cuestas, salvando llanuras y luciendo una sonrisa que oculta unos pies doloridos. Un itinerario, cuyo origen se remonta al descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor hace más de mil años, que en Asturias se tiñe de azul y verde.
El Camino del Norte: etapa Gijón/Xixón-Avilés
El punto de partida de esta etapa se encuentra en el barrio de la Calzada. En su Ateneo Obrero pude conocer el proyecto “Gijón Oeste. Una memoria industrial”. Una iniciativa vecinal que pone en valor el legado del proceso de industrialización que convirtió a la ciudad en el centro industrial de Asturias a mediados del siglo XIX, y que muestra el presente de las fábricas que nos acompañarán en el primer tramo.
No por mucho tiempo. A medida que iniciamos la ascensión al Monte Areo, la cara más amable del Principado hace acto de presencia. El asfalto se torna camino y aparece esa imagen que todos tenemos de la Asturias rural: bosques, verdes prados donde pastan las vacas y una tranquilidad absoluta que te anima a seguir caminando hacia el valle de Carreño y Santa Eulalia del Valle.
El encuentro con un grupo de jóvenes llegados de Irlanda provoca que mi mente vuele hasta la imagen de los peregrinos medievales. Aquellos que pisaron la misma tierra que piso atraídos por el fenómeno compostelano que Alfonso XII, rey de Asturias, difundió por toda Europa. Inevitablemente un escalofrío recorre mi cuerpo porque empiezo a comprender el significado de una frase que retumba en mi cabeza desde que la escuché: «El milagro del Camino está en que convierte en mágicas las cosas normales».
Y es que la fuerza del Camino, más allá de los valores religiosos, artísticos y paisajísticos que atesora, reside en quienes se lanzan a la conquista de la ruta jacobea. Españoles, alemanes, italianos, americanos, portugueses, franceses, irlandeses… La peregrinación a Santiago de Compostela no entiende de nacionalidades, edades, clases sociales ni exclusivamente de credos. La mayoría sigue su fe, sí, pero también son muchos los que se echan a andar por motivos culturales o como una prueba de superación personal.
Cada opción es válida para el Camino que los trata a todos por igual haciendo de esta vía un magnífico ejemplo de compañerismo, solidaridad y empatía por el otro. Y eso se nota y se palpa en cada encuentro; cuando una voz con acento extranjero te desea buen caminoo cuando le devuelves el móvil a una peregrina que lo extravió y su respuesta es «muchas gracias, en el Camino nunca se pierde nada». Cierto, pensé para mí, en el Camino de Santiago no se conjuga el verbo perder, solo ganar: experiencias, enfrentarse a uno mismo en los momentos de soledad, conocer otras culturas y otras realidades… Hablaba de magia, ¿verdad?
La misma que, tras dejar atrás Tamón y Trasona, acompaña al peregrino hasta el final de esta etapa que concluye en Avilés atravesando su impresionante e injustamente poco conocido casco histórico hasta enfilar los altos de San Cristóbal.
El Cantábrico y el Camino: peregrinos por el mar
¿Sabías que ahora también puedes hacer el Camino de Santiago navegando? Así es. El nuevo itinerario jacobeo Sail the Way-Navega el Camino discurre por los principales puertos deportivos de Asturias, Cantabria, País Vasco y Galicia. Para conseguir La Compostela, deberás viajar a vela un mínimo de 100 millas náuticas y, como buen peregrino, hacer pie los últimos 10 kilómetros del Camino.
Yo tuve ocasión de realizar una pequeña travesía por la bahía de Gijón en catamarán emulando, al menos en espíritu, a aquellos ingleses e irlandeses que fueron los pioneros en emprender las rutas marítimas hasta Santiago de Compostela en el siglo XII. Una experiencia fantástica que me regaló una nueva perspectiva de la capital de la Costa Verde.
Gijón y Avilés: de la Villa de Jovellanos a la Villa del Adelantado
Uno de los grandes atractivos de la etapa Gijón/Xixón-Avilés es que nos permite conocer dos ciudades con un gran potencial turístico. Gijón, la encantadora capital de la Costa Verde, y la coqueta e histórica Avilés que contempla con orgullo su reflejo en la ría. Tan distintas como semejantes, tan auténticas como se espera, tan sorprendentes que harán que, como yo, desees volver para respirar y sentir una vez más la belleza del norte.
Mis imprescindibles de Gijón
Gijón es buen ejemplo de todo lo que Asturias ofrece al viajero: la fuerza del Cantábrico, un entorno natural salpicado de playas, bosques y prados, longeva historia y una gastronomía excepcional. Todo ello en una ciudad amable y sostenible que combina con acierto su carácter marinero y su presente más innovador.
¿Algunos planes que considero imprescindibles?
Callejear por Cimavilla. Es aquí, en el antiguo barrio de pescadores, donde reside el alma de Gijón. Lo comprobarás recorriendo rincones como la calle del Rosario con sus casas típicas, la Cuesta del Cholo y plazas como la del Lavaderu en las que corre la sidra. De bajada, detente en la Casa Paquet, el mejor ejemplo de palacio urbano de inspiración renacentista de Asturias y futuro albergue de peregrinos de Gijón.
Subir al Cerro de Santa Catalina y contemplar la costa gijonesa al abrigo del Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida y uno de los símbolos de la ciudad.
Pasear por la playa de San Lorenzo, bordeada por un precioso paseo marítimo de casi tres km., y sentarte en la Escalerona a esperar la puesta de sol.
Visitar las Termas Romanas de Campo Valdés, uno de los yacimientos más importantes del norte de España ubicado junto a la iglesia de San Pedro.
Descubrir la belleza de la Laboral Ciudad de la Cultura, un monumental conjunto arquitectónico, diseñado por el arquitecto Luis Moya, en el que confluyen cultura, arte, ocio y educación.
Llevarte como recuerdo una foto en las famosas Letronas situadas al lado del puerto deportivo.
Exprimir las noches de Gijón en locales como el Savoy, un clásico con música en directo, estética de los 50 y buen ambiente asegurado.
¿Dónde comer en Gijón? Aunque muchos afirman que «con pan y vino se anda el Camino», permíteme sugerirte tres restaurantes que conocí en este viaje:
La Cuadra de Antón: Sería imperdonable abandonar Gijón sin probar las creaciones de Noelia de Prada que fusionan la cocina tradicional con la de vanguardia utilizando productos locales y ecológicos. ¿Una tentación irresistible? Semifrío de Afuega’l pitu y arándanos con helado de lima-limón. (San Bernardo, 17).
Casa Zabala: Fundado en 1923, este templo del buen comer es otro de los nombres propios de la gastronomía gijonesa. Un antiguo hospital de peregrinos medieval por el que desfilan elaborados platos tradicionales a precios asequibles. Me robó el corazón con su pastel de centollo gratinado (Vizconde de Campo Grande, 2).
Restaurante Auga: Excelente cocina de mercado avalada por una estrella Michelín que se traduce en una grata experiencia gastronómica en pleno puerto deportivo de Gijón. Imprescindible probar su rodaballo de costa con salicornia, ajetes y limón verde, y el lechazo xaldo con soja y morro de ternera. Deliciosos (Claudio Alvargonzález, s/n.).
¿Dónde dormir en Gijón?Hotel San Miguel: Si ya lo recomendé en mi primera visita, ahora que han renovado la estética de sus habitaciones y han abierto una tienda solidaria con productos africanos, me reafirmo: este hotel familiar y eco-friendly es una magnífica opción para alojarse en Gijón. El personal es absolutamente encantador, ofrecen un 10% de descuento y servicios exclusivos para los peregrinos y está al lado de la playa de San Lorenzo (Marqués de Casa Valdés, 8).
Mis imprescindibles de Avilés
Atrás quedaron los años en los que la imagen de Avilés se asociaba a una ciudad gris, marcada por la degradación de su ría y por fábricas contaminantes que no incitaban a conocerla. Por fortuna y porque le sobran los motivos, hoy en día esta villa marinera, tierra de descubridores, ya ocupa el lugar que le corresponde: ser la joya cada vez menos desconocida de Asturias. Porque la ría se ha convertido en un agradable paseo, porque el Niemeyer la colocó en el mapa y, sobre todo, porque conserva un sorprendente casco antiguo -declarado Conjunto Histórico Artístico- que nos traslada a la Edad Media entre casas señoriales, iglesias y calles cuajadas de soportales en los que es un auténtica delicia refugiarse cuando el orbayo despliega su fino manto de lluvia. Como La Ferrería, por donde discurre el Camino a la vera de los más vestigios del Avilés antiguo, o la calle Galiana, antaño feudo de los artesanos que dieron paso a vinotecas y locales de ocio. En definitiva, porque es una villa que enamora. A mí me conquistó la primera vez que puse mis pies en ella y aún sigo presa de su hechizo.
Subir al mirador de la Ermita de La Luz para contemplar unas magníficas vistas de la ciudad.
Realizar una visita guiada por el Centro Niemeyer, una ventana abierta a la cultura, símbolo de la renovación urbanística y medioambiental de la ría de Avilés.
Conocer la evolución de la villa desde sus orígenes en el Museo de la Historia Urbana de Avilés.
Un alto en el camino en el parque de Ferrera, el pulmón verde la ciudad.
Contemplar el armonioso conjunto de galerías acristaladas y esbeltas columnas de hierro que enmarcan la plaza Hermanos Orbón y entrar en el mercado de abastos para conocer la riqueza de la gastronomía asturiana.
Tomar unas sidrinas a los pies de la iglesia vieja de Sabugo, en el antiguo barrio marinero.
Visitar el cementerio de La Carriona, un hermoso camposanto en el que la escultura funeraria alcanza la categoría de arte y que forma parte de la Red Europea de Cementerios Significativos.
Callejear al anochecer para ver lo hermosa que luce cuando el sol se apaga.
Salir de fiesta como un avilesino más por los locales del centro. ¿Mi favorito? Le Garage, música en directo y noches eternas (Plaza del Carbayedo, 50).
Si tienes tiempo, pasear por el arenal de la playa de Salinas y acercarte al Museo de Anclas Philippe Cousteau, un bello paraje al aire libre donde se exhiben anclas de distintos buques como homenaje a la cultura marinera.
¿Dónde comer en Avilés? Dos recomendaciones: un clásico y un grato descubrimiento.
Tierra Astur Avilés: Tablas de quesos, embutidos, platos de cuchara, tortos… Lo mejor de la cocina asturiana se da cita en este agradable local que cuenta con una tienda de productos de la tierra. ¿Mi perdición? La sangría de sidra. Imprescindible. (San Francisco, 4)
Vinoteca Syrah: Excelentes vinos que maridan a la perfección con su carta de tapas. Déjate aconsejar por Gonzalo Rodríguez y disfruta del arte del buen beber (Alfonso VII, 12).
¿Dónde dormir en Avilés? Hotel Don Pedro: Un hotel con encanto situado en pleno casco histórico cuyo nombre rinde homenaje a la figura de D. Pedro Ménendez de Avilés, Adelantado de La Florida y gobernador de Cuba. Destaca por sus espaciosas y luminosas habitaciones y por la amabilidad de su staff (La Fruta, 22).
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