Tras celebrar la Nochevieja en Dublín, me uno al club de los que afirman que la capital irlandesa es uno de los mejores destinos para despedir el año. Quien la visite por primera vez agradecerá su manejable tamaño, la gran oferta de cultura y ocio que le espera a ambas orillas del Liffey y el buen ambiente que se respira en sus calles. El recurrente, como yo, volverá a sentir que se reencuentra con una vieja amiga. Con ganas de saber cómo le ha ido, en qué ha cambiado si lo ha hecho y, sobre todo, si sigue siendo una de sus ciudades favoritas.
James Joyce solía decir que, si podía llegar al corazón de Dublín, podía llegar al corazón de todas las ciudades del mundo. Yo añado algo más en gaélico: ‘Beidh ceol, caint agus craic againn’. Música, charlas y a pasarlo bien. Del resto ya se encarga Dublín, the fair city. Íntima como un pueblo, cálida como un pub, puntera, cosmopolita, musical… Siempre lo he dicho, visitarla no basta, hay que vivirla cuando más brilla. Como en fin de año, una ocasión perfecta para descubrir qué la hace tan especial.
El Festival de Nochevieja de Dublín
En la patria de Oscar Wilde, Thin Lizzy, Jonathan Swift y U2 se toman muy en serio el cambio de año. Tanto que cada año tiran la casa por la ventana con su ya famoso Festival de Nochevieja (New Year’s Festival). Dos días en los que Dublín se vuelca en lo que mejor sabe hacer: divertir, emocionar y sorprender a propios y extraños. En esta ocasión, desde su corazón, a los pies de la imponente Custom House y con el río Liffey como testigo.
Artistas callejeros, números de magia, impresionantes exhibiciones aéreas, iluminaciones especiales como la del emblemático Spire, conciertos y más de 40.000 personas dispuestas a exprimir los últimos coletazos del año. It sounds great, right?
Celebra la Nochevieja 2019 en Dublín
31 de diciembre
En la víspera de Año Nuevo, todas las buenas vibraciones que emana Dublín y que han inspirado a tantos artistas y escritores se concentran en un mismo escenario, la antigua casa de aduanas. Un precioso edificio neoclásico del siglo XVIII que durante dos días horas copa todas las miradas con una atractiva programación.
Liffey Lights Midnight Moment Matinee
La gran fiesta de Nochevieja en Dublín comenzará la tarde del 31 de diciembre con la Liffey Lights Midnight Moment Matinee. Este evento está principalmente enfocado a familias con niños ya que empieza a las 18h. Los más pequeños se quedarán encantados cuando el cielo se ilumine con una explosión de color mientras las luces y los rayos de agua bailan en armonía con la música.
Aunque este evento, que concluirá con su propia cuenta atrás, es gratuito, las entradas deben reservarse con antelación. Los detalles de la reserva se anunciarán en www.nyfdublin.com a fines de noviembre.
Lugar: Custom House Quay y George’s Quay
Hora: 18-19:30h
Countdown Concert: prepárate para una Nochevieja inolvidable
A partir de las 20h la música será la gran protagonista. Los irlandeses Walking On Cars, tras completar una exitosa gira por Europa, serán los encargados de encabezar el tradicional Countdown Concert que este año cuenta con la presencia de potentes invitados: el rock alternativo de la banda norirlandesa Ash, el pop de la cantante y compositora dublinesa Aimée y la música country celta de Lisa McHugh.
Las entradas (que incluyen el evento Liffey Lights Midnight Moment) tienen un precio de 36,90€.
Lugar: Custom House Quay
Hora: 20h
Liffey Lights Midnight Moment
Celebra los últimos momentos de 2019 y da la bienvenida al 2020 con un espectáculo increíble que llena de magia el río Liffey. Haces de luz que iluminan el cielo, rayos de agua, música original creada especialmente para esta ocasión y, cómo no, la esperada cuenta regresiva que se proyectará sobre la Custom House. El Liffey Lights Midnight Moment es el momento álgido de la Nochevieja en Dublín y, además, es un evento gratuito.
Lugar: Custom House Quay
Hora: 23.30h
Quemando la última noche del año en el Temple Bar
Tras finalizar la programación oficial, la mayoría de la gente se traslada a la zona del TempleBar, el barrio más canalla y animado de la ciudad. Calles abarrotadas, locales llenos y música por todas partes.
Créeme. En pocas ciudades te lo pondrán más fácil para sentirte a gusto. Da igual si viajas solo o acompañado, en cuanto pongas los pies en un pub, empezarás a coleccionar sonrisas y comprobarás que los irlandeses se han ganado a pulso su fama de extrovertidos y buenos anfitriones. Así que no te preocupes si eres de los que responden a little bit cuando te preguntan si hablas inglés porque, además, hay muchos españoles cuyo origen queda patente en la banda sonora de cualquier rincón del Temple. «Estos zapatos me están matando.¿Dónde vamos ahora? Menuda fiesta tienen aquí montada…»
The Palace Bar, el propio Temple Bar, Oliver St. John Gogarty, O’Neill’s, The Hairy Lemon… Te aseguro que necesitarás más de una noche para conocer la cantidad locales que comparten adoquines entre Dame Street y el río Liffey.
SUGERENCIA VIAJERA → Si quieres, puedes realizar un tour nocturno en español por el Temple Bar con cata de cervezas para descubrir los mejores pubs de Dublín y conocer sus historias y leyendas. Las opiniones de los que han hecho este tour son muy buenas así que informado quedas.
Otra opción es que te dejes caer por The Liquor Rooms,un bar subterráneo, vintage y chic a más no poder, que pertenece al complejo de The Clarence, el hotel propiedad de Bono y The Edge en el que alojé en fin de año. La razón principal, sus premiados cócteles de vanguardia. La secundaria, una decoración increíble que navega entre un circo de burlesque y un local ilegal de los años 20 (Wellington Quay, 5).
La ciudad de las mil bienvenidas ¿Más ejemplos de su amistosa reputación? La ciudad de las mil bienvenidas o City of a Thousand Welcomes, una iniciativa cívica que pone en contacto a visitantes y dublineses enamorados de su ciudad. Ellos, en calidad de embajadores y de forma altruista, serán los encargados de darte la bienvenida invitándote a un café o una pinta, y te explicarán cuanto desees saber de la ciudad. Según el Sydney Morning Herald, esta experiencia es la número uno en su lista de lo mejor que puedes hacer gratis en Europa. Por algo será.
Año Nuevo en Dublín
Tras la Nochevieja, el 1 de enero de 2020 continúan las celebraciones con las actuaciones de los mejores músicos de Irlanda en el Concierto del Día de Año Nuevo en el Temple Bar (New Year’s Day Concert) y con espectáculos callejeros para toda la familia. De nuevo, todas estas propuestas son gratuitas.
Lugar: Temple Bar
Así fue mi Nochevieja 2017 en Dublín
Aunque por la tarde se celebró una matinée pensada para los menos trasnochadores, la gran fiesta empezó con un triple concierto que reunió el pop rock de Keywest, el folk irlandés de Hudson Taylor y el potente directo de Kodaline que, en calidad de cabeza de cartel, consiguió atemperar a una horda de devotos seguidores. De hecho, uno de los primeros guiños que lanzó Steve Garrigan a su entregado público fue un “¿estamos todos bien abrigados?»
Tras más temas de esta banda dublinesa y más minutos robados a un ya casi caduco 2017, llegó el momento más esperado: una emotiva cuenta atrás proyectada en la fachada de la Custom House. Happy New Year!
Besos de medianoche, fuegos artificiales, cien focos iluminando el cielo de Dublín y un deslumbrante espectáculo protagonizado por un grupo de auténticos virtuosos del flyboard que danzaron sobre el río. Así fue el Liffey Lights Midnight Momental que siguió la segunda parte del concierto de Kodaline.
Tras el concierto, ya lo puedes imaginar, fui directa al Temple Bar para acabar de rematar una de las noches más divertidas de mi vida. Palabra de viajera.
Dublín, doce uvas y yo: una anécdota para recordar
31 de diciembre. 22:50 hora local. 23:50 en España. Estoy cenando en el Ely Bar and Grill con un grupo de periodistas internacionales y con la discreción que me caracteriza planto una lata de uvas en la mesa. «¿Te has traído el postre?», pregunta mi colega alemán. Carcajada de estos van a flipar. Salvo la situación concentrando la atención de todos y les explico que en mi país tenemos la tradición de comer uvas en Nochevieja por aquello que dan good luck. Como me miran como si estuvieran viendo a Sheldon Cooper hablando de su teoría de cuerdas, tiro de YouTube y les muestro la Puerta de Sol de Madrid. A sus really?, I had no idea, what a funny tradition y demás expresiones de asombro, respondo con otra sonriente cara de es lo que hay justo antes de empezar la ceremonia. Por aquello de sentirme más cerca de los míos, me conecto a TV3 y ¡hale!, a uva por mes con toda la dignidad que pude recabar. Un público tan entregado no merecía menos.
* ¿Soy una maniática del momento uvas? Lo soy. ¿Fue un momento épico? Sí. ¿Protagonicé sin pretenderlo más de un vídeo? También. ¿Nos reímos? Muchísimo. ¿Es un restaurante que recomendaría? Sin dudarlo.
Aprovecha para visitar los imprescindibles de Dublín
Entre tanta fiesta, deja algo de tiempo para descubrir las joyas de la corona de Dublín. El Trinity College y su Libro de Kells, la catedral de San Patricio, la cárcel de Kilmainham, la Guinness Storehouse, la National Gallery, St. Stephen’s Green, la Chester Beatty Library, Grafton Street y O’Connell Street, la revitalizada zona de los Docklands…
Yo, en calidad de repetidora, saludé al nuevo año recorriendo en bici el Phoenix Park, aprendí algo más sobre el whisky irlandés en la Teeling Whiskey Distillery, asistí a una cena espectáculo en The Merry Ploughboy Pub, y visité el EPIC, un museo que repasa todos los aspectos de la emigración irlandesa desde un puntero enfoque eminentemente interactivo que interesa y emociona a partes iguales. Incluso tuve tiempo de acércame a Howth, uno de los pueblos pesqueros que jalonan el salvaje paisaje de la bahía de Dublín. Encantador, verde y azul, como toda Irlanda.
A modo de broche, recupero el último tuit que lancé desde la isla Esmeralda: “Dublín… Cuesta un mundo despedirse de ti. Porque sabes reinventarte como pocas sin renunciar a tu esencia irlandesa, porque es imposible no sonreír al pronunciar tu nombre, porque me has regalado una #Nochevieja increíble. See you soon, darling.”
Excursiones en Dublín
Ya que estás en la capital de la República de Irlanda, aprovecha tu Nochevieja en Dublín para conocer mejor esta fascinante ciudad. Las actividades que te propongo a continuación son con guías que hablan español y están muy bien valoradas por los usuarios que las han contratado.
Tu tranquilidad es lo primero, así que, si vas a viajar a Dublín en Nochevieja, no te la juegues por lo que pueda pasar. Haz como yo y contrata un seguro de viajes con Chapka. Si lo compras a través de mi web tienes un 7% de descuento usando el código OBJETIVOVIAJAR. Lo puedes conseguir pinchando aquí:
¿Planes alternativos en Gante? Sí, porque tras navegar por sus canales, emocionarte con su arquitectura medieval y sucumbir al placer del chocolate y la cerveza, querrás volver a esta ciudad que muestra como ninguna la esencia de Flandes. Sin la presión de la primera ver. Para verla cara a cara y no tras el visor de la cámara, para no tener que tachar sus imprescindibles a contrarreloj.
Simplemente para vivirla como un stroppendrager más. Tomar ese café que no llegaste a pedir, entablar aquella conversación que quedó pendiente, regalarte el lujo de ver la vida pasar junto al Lys… Pero, sobre todo, porque tiene lo que a Brujas, su hermana más famosa, le falta. Un toque de cercanía, autenticidad y naturalidad que la hace única, que te deja con ganas de más.
Para ese más, para esa segunda visita, he compilado esta lista de momentos que viví hace poco. La razón es simple, uno siempre quiere volver donde se sintió bien, y yo no soy una excepción. De todos modos, tranquilo, encontrarás las mismas imágenes de postal. Solo pretendo que las vivas de un modo diferente. Comenzamos.
Planes alternativos en Gante
Ver la restauración del Cordero Místico en el MSK
Si contemplar la Adoración del Cordero Místico entre los muros de San Bavón emociona, imagina qué supone ser testigo de la restauración de la obra más importante de la historia del arte en Flandes. Para ello solo tienes que acercarte al Museo de Bellas Artes (MSK) entre semana. Dos tercios del políptico siguen en la majestuosa catedral que Carlos V no llegó a ver terminada pero el resto tablas está aquí, recuperando su esplendor gracias a un equipo de expertos que lleva trabajando en la obra cumbre de los hermanos Van Eyck desde 2012.
Tras esta experiencia, que cualquier esteta calificaría de única, te espera un espacio que combina sin complejos las obras de los antiguos maestros con piezas contemporáneas. El resultado: un sorprendente paseo por la evolución de las artes plásticas desde la Edad Media hasta la primera mitad del siglo XX que se complementa con exhibiciones temporales.
Gante a través del arte urbano
Si preguntas a cualquiera que haya estado en Gante sobre arte urbano, seguro que te envía a Werregarenstraat, una callejuela que ofrece sus muros a todo aquel que quiera tirar de spray. Pero esta explosión de creatividad en forma de de tags y dibujos, que tal vez mañana ya no estén, es solo una pequeña muestra del interés de esta ciudad por potenciar y poner en valor este tipo de expresiones artísticas. Murales, grafitis, más zonas de tolerancia… Todas ellas forman parte de Sorry, not Sorry, un proyecto promovido por el departamento de cultura que ha acabado configurando una ruta que nos invita a conocerla a través del street art.
A pie, en bici o en transporte público. Siguiendo un mapa físico o vía app. Tú decides como prefieres ver estas obras de naturaleza temporal o permanente firmadas por grafiteros internacionales y reconocidos artistas locales como ROA, A Squid Called Sebastian (ASCS), BLUE the warrior o Mr. Mong. Una prueba más de que Gante ha sido y es una increíble fuente de inspiración.
Los jueves, a comer veggie
Siguiendo el refrán de donde fueres, haz lo que vieres, olvida la carne y el pescado y súmate a los jueves vegetarianos, una iniciativa que desde 2009 anima a la población a seguir un estilo de vida saludable y sostenible. Sí, también sostenible. Consumir productos vegetales un día a la semana, además de mantener a raya el colesterol, ayuda a reducir el efecto invernadero.
Para pensar y paladear en verde lo tienes muy fácil porque la ciudad está volcada con esta sana filosofía. Tres sugerencias: las ensaladas, bocadillos, sopas y demás propuestas veganas de Mie Vie (Serpentstraat, 28); BEO Versbar, un acogedor mercado biológico situado en el centro en el que puedes probar todo tipo de platos y deliciosos smoothies (Heilige Geeststraat, 30), y el restaurante Volta donde te espera el menú veggie que prepara el chef Davy De Pourcq con verduras orgánicas de su propia huerta. Es un pequeño lujo pero te aseguro que merece la pena (Nieuwe Wandeling, 2b). Además, en la capital vegetariana de Europa hay cadenas como Tasty World y EXKi que sirven comida rápida saludable.
Compras alternativas. Hay vida más allá del chocolate
Sé que vas a comprar un cargamento de chocolate y más de un souvenir al uso pero, si quieres salirte del guión, recuerda que bajo su velo medieval late el Gante más vanguardista y underground. Para encontrarlo, además de callejear por la Veldstraat, hay que darse una vuelta por las tiendas de Burgstraat, Hoornstraat o Serpentstraat. ¿Ideas?
Moda:Jo De Visscher, la flagship store de una de las diseñadoras belgas más conocidas (Hoornstraat, 6), y Mieke, con su colección de marcas independientes que apuestan por la ropa sostenible o, como dicen ellos, por la non evil fashion. Aquí descubrí el concepto calzado vegano (Burgstraat, 87).
Libros y vinilos:Paard Van Troje, libros, cafés y actuaciones en directo en una de las mejores librerías de la ciudad (Kouter, 113). De Poort, la meca del cómic (Nederkouter, 137). Vynilla, discos nuevos y joyas de coleccionista (Sint-Kwintensberg, 38).
Vintage y diseño:A’pril, objetos de decoración y originales regalos en una preciosa tienda del XIX (Burgstraat, 27). The Fallen Angels, carteles vintage, juguetes, postales y todo lo que se te ocurra con aire retro (Jan Breydelstraat, 29). Piet Moodshop, artículos de diseño seleccionados por el interiorista Christophe Verbeke (Sint-Pietersnieuwstraat, 94).
Los gofres de Max, al infierno de cabeza
Lo mires por donde lo mires, Gante tiene madera de hedonista. No contenta con sus brutales lienzos del Medievo, su ambiente y sus propuestas culturales, la más flamenca de la región escala posiciones para convertirse en el gran destino gastronómico de Bélgica. El tradicional waterzooi, la potente mostaza de Tierenteyn-Verlent, las mermeladas de Callas Confiture, los quesos de Het Hinkelspel, un RoomeR en el aperitivo, la cocina de vanguardia de sus reputados chefs…
Como el jueves has sido “bueno”, ahora toca pecar. Pero nada de pecados veniales, no, a lo grande. Tu destino, el número 3 de Goudenleeuwplein. Tu objetivo, probar el mejor gofre de la ciudad. Espolvoreado con azúcar glas, crujiente y con un toque de mantequilla. Te lo preparará Yves, descendiente directo de Max Consael que en 1839 creó esta delicia conocida como los “gofres de Bruselas”. Dos siglos los separan pero su receta es la misma, como las planchas que utiliza para hornearlos, como el exquisito trato que dispensan los camareros.
Vale, perfecto, pero… ¿qué hay de alternativo en este plan? Siéntate en una mesa junto a la ventana, apaga el móvil, olvida el reloj y mimetízate con el encantador art noveau que te rodea. Con cada bocado retrocederás en el tiempo hasta llegar a los años 20, como veinte son los cuadraditos que saboreas. Si acabas viendo en blanco y negro, no es por la glucosa, es porque te has dejado llevar por la magia de Max.
Dos sugerencias más para sibaritas. El café, en Barista (Hippoliet Lippensplein, 25); bombones zen, en Yuzu (Walpoortstraat, 11a).
¿Cervezas? Las que quieras, pero no olvides las jenevers
Trapense, de abadía, rubia, ámbar, negra flamenca, ale amarga, la omnipresente Lambic… En Bélgica, un país con más de 1500 variedades, es normal que quieras probar el mayor número de cervezas.
Lo que no sería tan normal es que pasarás por alto las ginebras de Gante. El hombre que buscas es Pol. Lo encontrarás en t Dreupelkot, un pequeño y céntrico local por cuya barra desfilan más de doscientas clases de ginebra, entre ellas 50 de la casa. Aunque también hay sitio para las tradicionales, el personal -al que no le importa esperar en la cola lo que haga falta- se vuele loco con las de sabores. Vainilla, cactus, tiramisú, nueces, café, coco, limón, chocolate, naranja sangrienta… Por mucho que las sirvan en vaso de chupito, no te vengas muy arriba porque algunas llegan a los 53° y el canal está muy cerca (Groentenmarkt, 12). Gezondheid!
Gante iluminada, por supuesto, pero también all night long
He dejado para el final el mejor consejo que puedo darte: pasa al menos una noche en Gante. No seas de los que le dedican solo unas horas y apenas llegan se dan cuenta de su error.
Quiero que recorras sus calles al anochecer y me digas si no es una de las ciudades mejor iluminadas que has visto nunca. Y es que el premiado plan de alumbrado que se puso en marcha en 1998 en el centro, para abarcar años más tarde los barrios periféricos, cumple con nota su objetivo: realzar un paisaje urbano que, tras coquetear contigo de día, te desarma sin remedio mientras duerme el sol. El castillo de los Condes, la iglesia de San Nicolás, el Belfort, la Ópera, el puente de San Miguel, Graslei y Korenlei…
Deberás hacerlo como Cenicienta, antes de la medianoche, porque a las doce en punto la iluminación decorativa deja paso al alumbrado funcional. Dicen que es por reducir el consumo energético pero, como estamos en un cuento de hadas, yo creo que es para adecuar la luz al as que Gante guarda en su manga, sus noches eternas.
Como sucede en la encantadora Lovaina, de lunes a viernes mandan los universitarios por lo que toca ir a su feudo, la zona de Overpoortstraat. Si buscas música electrónica y famosos Djs, acude a la discoteca Decadence. Para ambiente cien por cien Erasmus y happy hours, The Porter House, Pi-Nuts, y Pink Flamingo´s, kitch y divertido como él solo. Gante es la ciudad con mayor número de estudiantes de Bélgica, más de 70.000. Dicho de otro modo, la fiesta está asegurada día sí y día también.
El fin de semana, en cambio, la movida se traslada al centro. Como t Dreupelkot ya lo he mencionado, una noche de lo más ecléctica podría empezar entre los troles y cervezas de De Trollekelder o dejando tu zapato en prenda si pides la Max de 1,2 litros de Dulle Griet. Si aguantas, lo suyo es continuar en el popular Bar des Amis o en el alternativo Kinky Star, y acabar en dos locales que no pasan de moda, el Charlatan y el Club 69.
Y hasta aquí esta visión alternativa de Gante, un encantador alambique en el que se destila el Flandes más auténtico. Una ciudad cuyo atractivo, te aseguro, no solo es monumental. Y sí, ese ‘no solo’ es el que te hará volver.
Hipster, dinámico, cool, divertido… Cualquiera de estos adjetivos le viene como anillo al dedo a Grünerløkka, el barrio más trendy de Oslo. Un oasis inconformista, situado en el noreste de la capital de Noruega, que nos invita a perdernos por sus calles y dejar volar el tiempo en originales cafeterías, tiendas de ropa vintage, galerías, restaurantes, mercadillos y zonas verdes. Seguir la huella de Munch, pasear por las encantadoras riberas del Akerselva y disfrutar del arte urbano en Vulkan son otros ejemplos del potencial de este antiguo barrio obrero que fascina por su espíritu creativo.
Créeme, si quieres alejarte de los caminos trillados y vivir experiencias cien por cien locales, reserva un hueco en tu agenda para descubrir Grünerløkka, una barriada muy poco convencional en la que el respetable se mueve en bici o en transporte público y los coches son casi una anécdota. Por algo estás en la Capital Verde de Europa 2019.
Aquí lo que prima es un relajado ambiente diurno protagonizado por vecinos que sonríen cuando te ven cámara en mano, vendedores que disfrutan haciendo su trabajo y turistas -muy pocos a mi parecer- bien informados. Cuando cae el sol la cosa cambia. Este baluarte de la modernidad de la ciudad del Tigre ruge hasta la madrugada en sus salas de conciertos y locales de moda. ¿Preparado para recibir una potente inyección de cultura urbana? Qué ver y hacer en Grünerløkka a continuación.
De compras por Grünerløkka: un shopping diferente
¿Harto de ver las mismas tiendas en cada ciudad? Perfecto porque aquí pocas franquicias internacionales vas a encontrar. En Grünerløkka lo que se lleva son pequeños comercios independientes que aportan un vendaval de aire fresco con sus originales propuestas. Como Velouria Vintage, donde peregrinan los devotos de lo retro (Thorvald Meyers Gate, 34), Dianas Salonger (Markveien, 56), o Manillusion, con divertidas prendas y complementos que navegan entre el vintage, el look rockabilly y el estilo pin-up (Markveien, 38) .
En Grünerløkka ofrecemos alternativas a la gente como contrapunto a la monotonía que representan las grandes cadenas de ropa» – Lisa Karlsen, propietaria de Manillusion
Otros nombres propios del barrio son Robot, donde de nuevo puedes pasar horas entre ropa y accesorios vintage a precios asequibles (Korsgata, 22); Chillout, una tienda de viajes con cafetería perfecta para planificar escapadas y equiparte (Markveien, 55); Kollekted by, feudo de jóvenes talentos y diseñadores consagrados que muestran las últimas tendencias en interiorismo noruego (Schous Plass, 7) o Dapper, que funciona como barbería tradicional, tienda de ropa y hasta vende bicicletas. ¡Puro espíritu Grünerløkka! (Nordre Gate, 13).
TOMA NOTA → Si eres más de mercadillos, tienes una cita en el parque Birkelunden. Todos los domingos ropa de segunda mano, vinilos, joyas, libros y objetos de decoración que encajarían a la perfección en un Cuéntame nórdico.
Tiendas gourmet, moda infantil, artesanía, joyerías, galerías de arte… Busques lo que busques, seguro que lo encuentras en las calles de Grünerløkka.
Descubre el Grünerløkka de Munch
Antes o después de caer en la tentación consumista, deberías prestar atención al que fue su vecino más ilustre, el pintor Edvard Munch. Tal vez no lo sepas pero el padre del expresionismo creció en las calles de Grünerløkka y también pasó aquí sus últimos años. Aunque no podrás visitar las casas en las que vivió -Thorvald Meyers Gate, 48 y Fossveien, 7, entre otras-, el buen estado de conservación de los edificios de esta zona te transportará al Oslo de finales del XIX. Recuérdalo cuando hagas un alto en el camino en la plaza Olaf Ryes por donde correteaba este genio sin saber aún que lo era.
Para repasar su obra en profundidad, acércate al Museo Munch cuya colección reúne casi la mitad de sus pinturas incluyendo dos versiones de El Grito. Está a unos 20 minutos caminando desde esta plaza y en tu paseo bordearás el Jardín Botánico, uno de los pulmones verdes de la ciudad.
Otra interesante propuesta es que visites la sala que le dedica la Galería Nacional donde se exhiben algunas de sus obras maestras como Cenizas, Pubertad, La danza de la vida y la versión más conocida de El Grito. Para cerrar el círculo de este diseccionador de almas -así se autodefinía-, puedes visitar su tumba y la de Henrik Ibsen en el cementerio de Vår Frelsers Gravlund, un precioso parque en el que la muerte y la vida van de la mano.
Comer en Grünerløkka
El alma del vecindario también se refleja en su oferta gastronómica, tan diversa como variopinta es la gente que lo frecuenta. Y es que Grünerløkka sabe a cocina saludable, a pan recién horneado, a hummus, burritos, pho bo, hamburguesas, focaccias, tapas y a cafés que no probarás en otro sitio.
Por ponerte un ejemplo, si solo nos centramos en Thorvald Meyers Gate, una de sus arterías principales, la ruta gastro te llevaría a probar la carta gourmet de Bass Oslo (26) y los quesos de Ostebutikken (nº 27), pasando por las sabrosas hamburguesas de Munchies (36A), las quesadillas y tacos de Mucho Más (36) y las delicias orgánicas de la panadería Godt Brød (49) -con mesas corridas para trabajar y un bonito patio trasero. Casi nada.
Para complementar el repaso a los fogones de Grünerløkka, te lanzo tres sugerencias para esos momentos «me apetece algo especial«.
Tim Wendelboe: ¿Qué vas a esperar de una tienda dirigida por el mejor barista del mundo? Café con mayúsculas, de esos que recuerdas mucho tiempo. Te hablo de potentes espressos, macchiatos, cafés negros helados y, redoble de tambores, del delicioso cappuccino al freddoque sirven en una copa de cóctel. Detrás del mostrador, un equipo que sabe extraer lo mejor de cada grano; delante, un micro tostador sin apenas sitio donde sentarte, y en esencia, toda una institución en la materia (Grüners Gate, 1).
Retrolykke kaffebar: No sé si fue el aroma a café, la nostalgia de un diseño retro que me devolvió a la infancia o la charla que mantuve con su encantadora propietaria pero me quedé prendada de esta explosión de color en la que puedes comprar todo lo que tienes a la vista. Menaje, mobiliario, ropa vintage, adornos… (Markveien, 35).
Cuando le pregunté por qué escogió Grünerløkka para establecer su pequeño negocio, Tonje Fagerheim no titubeó:
No podría estar en otro sitio. Este barrio recoge la filosofía del Retrolykke kaffebar, un lugar en el que todo el mundo encuentra su espacio, se siente cómodo y al que le gusta volver»
The Nighthawk Diner: Si atraviesas el umbral del nº 15 de Seilduksgata, pensarás que te has teletransportado a una cafetería americana de película -barra larga, espejos, asientos de escay y jukebox incluida. Un local perfecto para desayunar a lo grande y ver la vida pasar a través de sus ventanales.
¿DÓNDE TOMAR UNA COPA?
Bar Boca: Pequeño y veterano, este acogedor bar de estética años 50 guarda un secreto a voces: sus famosos cócteles. Repasar la carta del Boca te llevará más de una luna y toda una galaxia si les sueltas un «sorpréndeme». Harás feliz al camarero de turno y te plantará un nuevo brebaje en la barra antes de que pestañees. De día, como puedes ver en la foto, todo es mucho más relajado (Thorvald Meyers Gate, 30).
Parkteatret: Inaugurado como cine en 1907, Parkteatret es un bar de culto y una de las salas de conciertos más importantes de la ciudad. Encontrar mesa en su terraza puede parecer misión imposible a cualquier hora pero, si lo consigues, estarás en un magnífico escenario para ver cuanto acontece en Grünerløkka (Olav Ryes Plass, 11).
Un paseo por las riberas del Akerselva
No puedes irte de Grünerløkka sin dar un tranquilo paseo por las márgenes del río Akerselva que atraviesa la ciudad marcado una frontera natural entre el este y el oeste de Oslo. Además de imágenes de postal, a su valor paisajístico se le suma su condición de zona cultural protegida ya que conserva parte de su legado como motor de la industrialización de Noruega. Antiguas fábricas, fundiciones y aserraderos que han vuelto a la vida en forma de centros culturales, bares y oficinas con una receta de cohesión social y creatividad que funciona bajo el paraguas del respeto medioambiental.
Mi consejo es que recorras este pulmón verde durante las primeras horas de la mañana. Caminando, corriendo o en bici, tú decides.
Por cierto, si en tu camino te encuentras con un cisne blanco flotando en el río, fíjate bien porque tal vez no es lo que parece.
NO VIAJES SIN SEGURO
Tu seguridad es lo primero, así que, si vas a viajar a Noruega o a cualquier otro destino extranjero, haz como yo y contrata un seguro de viajes con Chapka. Para estancias inferiores a 90 días, te recomiendo el Cap Trip Plus por sus amplias coberturas. Además, si lo contratas a través de mi web, obtendrás un 7% de descuento usando el código OBJETIVOVIAJAR. No lo dudes, contrata aquí tu seguro de viajes y disfruta de una aventura asegurada.
Vulkan, el vecino verde que Grünerløkka se merecía
Cruzando el río Akerselva por Ingens Gate, llegarás al barrio de Vulkan que también dejó atrás su pasado industrial para convertirse en un innovador ejemplo de arquitectura sostenible. En esta zona, la creación artística no solo nace en sus escuelas de arte, también toma la calle en forma de grafitis. Un estallido de creatividad firmado por artistas noruegos e internacionales, como la italiana Alice Pasquini -autora de Untitled– o el ilustrador y muralista británico Phlegm, que escogió un hastial de la calle Brenneriveien para plasmar su Crocodile.
Si esta muestra de street art te ha sabido a poco, usa este mapa interactivo para localizar los mejores grafitis de Oslo.
Cuatro planes imprescindibles en Vulkan
Blå: Este antiguo almacén de oro y diamantes es uno de los grandes clubs alternativos de Oslo. Famoso por sus conciertos y su terraza a la vera del Akerselva, los domingos muda de cara y se transforma en un mercadillo, similar al de Birkelunden, en el que puedes encontrar prácticamente de todo (Brenneriveien, 9c).
DogA: El Centro Noruego de Diseño y Arquitectura siempre organiza interesantes eventos y exposiciones temporales. Su diseño interior es netamente nórdico y además cuenta con una restaurante vegano con vistas al río, el Funky Fresh Foods (Hausmanns Gate, 16).
Mathallen: Productos gourmet noruegos e importados, comida preparada, quesos, alimentos eco, puestos de comercio justo, cervecerías, restaurantes, clases de cocina…. Todo esto te espera en Mathallen, un templo de la cultura gastronómica que reúne buena parte de los sabores del mundo (Vulkan, 5).
Si te apetece una caña con un buen pintxo de tortilla o unas croquetas, pásate por Barramón. ¿O acaso pensabas que en el mercado de moda de Oslo no iba a haber presencia española?
Hendrix Ibsen: Gran selección de cafés, más de 40 tipos de cerveza, vinilos… Hendrix Ibsen es el local que todos querríamos tener cerca de casa. Un inspirador punto de encuentro en el que se celebran conciertos, exposiciones y lanzamientos de libros, y que, además, funciona como espacio de coworking. No se lo digas a nadie pero dicen que tiene el mejor café nitro de toda la ciudad (Vulkan, 20).
TOMA NOTA → Si quieres alojarte en esta zona, a un paso de Grünerløkka, te recomiendo el Scandic Vulkan, un hotel muy chic que me conquistó por su filosofía eco (calefacción geotérmica, placas solares, etc.). Otra opción, el Ps:hotell, que también recicla la energía de las cámaras frigoríficas y de los ascensores.
Y hasta aquí esta selección de planes que te harán sentir parte de la atractiva escena cultural de la capital noruega. En Grünerløkka, un Oslo «diferente» que te espera para sorprenderte.
Viñedos, olivos, siglos de historia y arte. Estas son las señas de identidad de Montilla, un destino enoturístico situado en plena campiña cordobesa que te invito a conocer a ritmo lento, el mismo que demandan sus famosos vinos. Qué ver en Montilla, sus bodegas y lagares más singulares, las rutas a seguir, dónde comer y dormir… Toda la información que necesitas para planificar tu escapada a esta bonita ciudad andaluza.
Un viaje en el que descubrirás que la tierra habla en boca de la viña y el olivar. Detente a escuchar su discurso y el de cuantos velan por ella. Solo así podrás destilar la esencia de Montilla.
Un paseo por Montilla
Dominando buena parte de la campiña, el Castillo-Alhorí dibuja el inconfundible perfil de Montilla. Aquí nació en 1453 Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, un ilustre montillano que negoció con el rey Boabdil la rendición de Granada y fue virrey de Nápoles.
Si sigues la huella de este destacado militar y diplomático, llegarás al barrio de la Escuchuela, a la calle que lleva su nombre. Estás en la antigua villa, un encantador entramado de callejuelas empinadas y casas blancas, una postal de Andalucía. Detén el paso en la iglesia de Santiago y ve en busca de la panorámica que enmarca el Balcón de la Escuchuela. En días despejados, la vista incluso alcanza a descifrar la silueta de Sierra Morena.
Sus orígenes también te conducirán a la Finca Buytron, una preciosa casona rehabilitada que perteneció a la familia del Gran Capitán, donde podrás alojarte y combinar momentos de absoluto relax con experiencias gastronómicas y actividades relacionadas con la cultura del vino. Si te gusta el enoturismo y que te hagan sentir como en casa, te encantará.
De vuelta al centro, toca seguir callejeando en busca de más vecinos célebres y más ejemplos de su rico acervo patrimonial como el Convento de Santa Clara, el palacio de los Duques de Medinaceli, la ermita de la Rosa o la casa de San Juan de Ávila.
Calles que nos acercan a la historia y al arte a través de las colecciones del Museo Histórico Local, con piezas que van desde el Neolítico a la actualidad, o en las salas del Museo Garnelo que reúne la obra de este maestro de la pintura figurativa e incansable viajero -natural de Valencia y montillano de adopción-, en un magnífico edificio de corte palaciego conocido como la Casa de las Aguas.
En Montilla también quedó la impronta del primer historiador y escritor que hizo gala de su condición de mestizo, el Inca Garcilaso de la Vega. Su casa-museo, en la que este literato universal desarrolló gran parte de su obra durante 30 años, es otra de las citas culturales que te esperan en Montilla.
Quizá una de las cosas más interesantes a ojos del viajero es que este legado, fruto del pasado, comparte espacio sin fricción alguna con coloridos trazos del presente que aluden a la historia y cultura montillana. Te hablo de la Ruta de los Murales, un brillante proyecto de revitalización del espacio urbano en el que no solo participan artistas como la argentina Gisel Rosso, también los ciudadanos. ¿Un ejemplo? El mural de La Cuesta de Pinillos lo realizaron un grupo de escolares supervisados por un artista local.
Montilla, tierra de vinos
Este rincón cordobés vive por y para unos excelentes vinos cuya calidad viene avalada por la Denominación de Origen Montilla-Moriles. Lo comprobarás visitando sus bodegas y lagares donde podrás conocer el complejo y apasionante mundo que encierra cada copa que cates.
Un gran vino requiere un loco para hacerlo crecer, un hombre sabio para velar por él, un poeta lúcido para elaborarlo, y un amante que lo entienda.» – Salvador Dalí
Y no hablo solo de las peculiaridades de la elaboración de finos, amontillados, olorosos o Pedro Ximénez, sino de algo más importarte, del mimo que acompaña su camino desde la vid y del respeto por el terreno albarizo que le da la vida. Toda una inmersión en la cultura vitivinícola que disfrutarás tanto si eres un amante de la enología como un neófito que quiere aprender a apreciar un buen vino.
Qué ver en Montilla: Ruta de lagares y bodegas
La mejor opción para sumergirte en el universo de los vinos montillanos es realizar una ruta por sus lagares y bodegas, al tiempo que recorres el hermoso paisaje de la Sierra de Montilla que muchos comparan con la Toscana. Mi consejo es que empieces por los primeros ya que es en los lagares donde se obtiene el mosto que, tras fermentar en las tinajas, convertido ya en vino nuevo, pasará a las bodegas. ¿Algunas sugerencias?
Lagar Blanco: Estás en el punto más alto de Montilla. A 600 metros de altura, una cota perfecta para la uva Pedro Ximénez, la variedad típica de esta zona. En un lagar que inició su actividad en 1959 donde podrás realizar una visita guiada o una cata dirigida por su propietario, Miguel Cruz, todo un experto que te transmitirá el amor a su tierra y a sus vinos.
Lagar Los Raigones: Degustar un típico desayuno molinero o un contundente almuerzo, regado con vino de tinaja, fino y vermut, son algunas de las tentaciones que nos propone este encantador lagar familiar que cuenta además con una tienda gourmet. Más de doscientas referencias de productos a la altura de calidad de los vinos y aceites que elaboran en esta casa.
Lagar La Primilla: El buen hacer, transmitido de generación en generación, es el pilar de este lagar que lleva activo más de medio siglo. Cuando lo visites, no olvides subir al mirador para contemplar el sereno manto de viñas y olivos que tapiza la falda del Cerro Macho, la cima más alta de la Sierra de Montilla.
Me gustaría ser todo de vino y beberme yo mismo.»– García Lorca
Silencio… Entramos en la casa del vino, un lugar de culto donde se venera una tradición milenaria. Deja que tus sentidos se acomoden a la escasa luz, al olor a madera y vino, al tacto de las barricas de roble. Ahora sí. Ya estás listo para ser testigo del arduo trabajo y la pasión que encierran las bodegas de Montilla.
Bodegas Alvear: Recorrer su monumental bodega es caminar hacia atrás en del tiempo, a un lejano 1.729 que la convierte en la más antigua de Andalucía. Tres siglos después, la familia Alvear, además de seguir elaborando sus premiados generosos, apuesta por una nueva colección de vinos que expresa la singularidad del terruño montillano. Su nombre, 3 Miradas.
Bodegas Pérez Barquero: Solo por realizar una cata guiada en un espacio tan singular como La Sacristía de Pérez Barquero vale la pena acercarse a esta centenaria bodega. El mejor colofón a una visita en la que te mostrarán el proceso de elaboración y crianza de la gama de vinos, brandies y vinagres que elaboran desde 1905.
BodegasRobles: Sería imperdonable que abandonases Montilla sin conocer el gran trabajo que realiza Francisco Robles y su equipo. Y es que en esta bodega, pionera en apostar por la viticultura responsable, no se conforman con elaborar vinos ecológicos o delicias como la gelatina de fino; van más allá trasladando su admirable respeto por la naturaleza al usuario final con geniales iniciativas como Sigue tu cepa. Si quieres ser amadrinado por una vid ecológica, entra en su web y súmate al proyecto Vida.
TIP VIAJERO: Cuatro citas imprescindibles en Montilla
Semana Santa: Una ocasión única para ver desfilar a la Centuria Romana Munda que desde hace más de veinte años toma las calles de Montilla rindiendo sus armas a la Semana Santa.
Fiesta de la Vendimia: Declarada de Interés Turístico, es una de las fiestas más antiguas de España. Cada año, a principios de septiembre, se designa un capataz para que custodie y defienda los vinos de la zona.
Fiesta del Vino y de la Tapa: Buen ambiente, buena comida y buen vino en un evento gastronómico que ya va por su XIII edición (mediados de septiembre).
Montijazz Vendimia:Un fin de semana en el que la música toma como escenario los lagares y bodegas de la ciudad en un atractivo maridaje de jazz y vino (finales de septiembre).
Gastronomía montillana
Montilla también expresa su identidad en los fogones. Un recetario gastronómico en el que no faltan los extraordinarios aceites de oliva virgen extra que se elaboran en almazaras como el Molino Juan Colín, una finca de finales del siglo XVI que cuenta con un museo rodeado de rincones que invitan a desconectar entre olivos centenarios.
Si te interesa el oleoturismo, tienes otra cita en Hacienda Bolonia, una empresa dedicada al cultivo ecológico del olivar y el viñedo que comercializa aceites de gran calidad.
Ya en la mesa, te esperan platos como las gachas de mosto, el salmorejo, las habas con berenjenas y el siempre apetecible flamenquín. Delicias de la cocina montillana que podrás conocer yendo de tapeo por los bares de la plaza de la Rosa y en restaurantes donde los sabores de la tierra y el vino son los protagonistas.
Dos recomendaciones: prueba las originales creaciones de la Bodega Los Arcos -el tartar de atún es una maravilla-, y acércate hasta la Casa-Boutique Lujo Pobre para participar en una didáctica y amena cata maridaje dirigida por May y su marido. Te aseguro que en esta acogedora casona andaluza, que también funciona como hotel, acabarás amontillándote a través de los sentidos.
Otra de las grandes bazas de la gastronomía local es la repostería. Alfajores, pastelones, tejas, pastel cordobés, roscos de vino Pedro Ximénez… Golosas propuestas que deberías probar en la pastelería Manuel Aguilar, una empresa familiar que lleva endulzando a los cordobeses desde 1886. Mi perdición: sus lenguas de hojaldre rellenas de crema pastelera y cubiertas con azúcar. Un bocado de cielo.
Por cierto, ¿has probado el arrope? Es una reducción del mosto que combina a la perfección con una tostada de pan con aceite.
TIP VIAJERO: Siempre es un buen momento para una rubia ligera, una IPA bien fría o una negra con notas de café. Tú decides y el joven equipo de Cervezas Artesanas Capitán las sirven. Nos vas a irte sin probar la cerveza artesanal de Montilla, ¿verdad?
Finalizo este recorrido por los principales atractivos de Montilla recomendándote dos actividades. La primera de ellas, créeme, es una experiencia única: volar en globo al amanecer para contemplar lo hermosa que luce la ciudad a vista de pájaro y los preciosos paisajes que la abrazan.
La segunda, subirte a un bici y completar la Ruta de las Fuentes Históricas. Un itinerario circular de algo más de 11 km que, entre viñedos y olivares, enlaza ocho fuentes del término municipal. Entre ellas, la Fuente Nueva, obra de Hernán Ruiz, uno de los arquitectos más importantes del siglo XVI. Su punto de partida: el mirador de la Escuchuela.
Paisajes teñidos por la viña y el olivar, espíritu andaluz, bodegas con solera, historia, cultura, sabores de la tierra… ¿No crees que son motivos suficientes para planificar una escapada a Montilla? La campiña cordobesa te espera. No la defraudes.
Nota: Todas estas experiencias forman parte del blogtrip #Amontíllate organizado por el Ayuntamiento de Montilla.
En la costa, Pontevedra, Marín, Poio y Vilaboa; en el interior, Campo Lameiro, Cotobade y Ponte Caldelas. En conjunto, Terras de Pontevedra, una atractiva mancomunidad gallega que recoge lo mejor de las Rías Baixas. Conócela a través de este paseo fotográfico que muestra su diversidad. Extensos arenales, arte rupestre, paisajes rurales, espacios protegidos… Olvida el reloj. Viajamos a Terras de Pontevedra, tu próximo destino.
NAVEGAR POR LA RÍA. Subir a un barco y recorrer la ría de Pontevedra durante unas horas es una de las mejores formas de empezar a conocer este geodestino turístico que tanto le debe a su litoral. Un mini crucero que nos muestra la fachada marítima de poblaciones y parroquias como Combarro, Marín, Bueu o Raxó, nos acerca a la singularidad natural de las islas de Tambo y Ons, y que, entre bateas y barcos de bajura, nos sumerge en la cultura de la ría.
Súmale un delicioso tentempié a bordo donde no faltan mejillones, navajas y vino, ver cormoranes surcando el cielo y, si hay suerte, delfines nadando a tu vera, y ya tienes al completo la fórmula que convierte esta experiencia náutica en algo único.
COMBARRO (POIO). La primera vez que la visité me guiñó un ojo. Esta, me sacó a bailar y terminamos brindado por la vida. A ti te pasará lo mismo así que obvia a los turistas que se agolpan en sus calles y céntrate en descubrir la esencia de esta encantadora villa pesquera declarada Conjunto de Interés Artístico y Pintoresco.
Hórreos que se asoman a la ría, cruceiros, casas de arquitectura popular, redes secándose al sol… Cada rincón de Combarro es un cuadro esbozado en piedra, teja y mar. Cada paso, un encantador escenario por descubrir. No busques más, aquí sigue latiendo la Galicia marinera de siempre.
ATARDECERES EN LA PLAYA. Puestas de sol que inspiran, relajan e invitan a soñar con los pies en la arena. Cualquiera podría imaginar que la ría de Pontevedra esculpió su fisonomía para enmarcar impresionantes atardeceres. Dos ejemplos bastarán para convencerte. El primero lo contemplé en la playa de Mogor, el segundo, en Lourido, un virginal arenal rodeado de vegetación que ya se ha convertido en mi rincón favorito de estas tierras.
La brisa, el suave descenso del sol hasta fundirse con el mar, la cambiante paleta de colores que tiñe el cielo… Tú decides dónde quieres ver este espectáculo de la naturaleza. Las playas de Marín, Poio y Vilaboa harán el resto.
CARBALLEIRA DE SAN XUSTO (COTOBADE). Un manto verde tejido por robles centenarios que hunden sus raíces al pie de un cruceiro y una pequeña ermita. Así es la Carballeira de San Xusto, un lugar en el que desearás detener el tiempo.
Camina sin prisa entre los árboles, inunda tus pulmones de aire puro y paladea la calma que brota en esta loma sobre el río Lérez. Si agudizas el oído, tal vez puedas escuchar el eco de antiguas leyendas o versos de canciones populares como este: «Carballeira do San Xusto, carballeiriña famosa, naquela carballeiriña perdín eu a miña rosa».
ARTE RUPESTRE: EN BUSCA DE PETROGLIFOS. Reserva un hueco en tu agenda para descubrir una de las mayores concentraciones de petroglifos de Europa. Un viaje a la Edad de Bronce que te aconsejo iniciar en Campo Lamerio donde podrás desentrañar los secretos que esconden sus grabados en piedra realizados entre los siglos III y II a. C.
Tras conocer la “capital gallega del arte rupestre”, puedes continuar la ruta de los petroglifos en el Área Arqueológica de Tourón, el Centro Arqueológico de A Caeira y en otros enclaves que también conservan interesantes grabados como Mogor, Viascón, Fentáns, Chan dos Areeiros y Salcedo. Una recomendación: visítalos a primera o a última hora del día ya que las sombras acentúan su relieve y se aprecian mucho mejor.
A CALZADA Y LOS PAISAJES FLUVIALES DEL RÍO VERDUGO (PONTE CALDELAS). Aguas cristalinas rodeadas de robles, abedules y fresnos. Es lo que encontrarás si te acercas a A Calzada, la primera playa fluvial de España con bandera azul. Desde esta zona de baño, perfecta para ir con niños, parten varias rutas de senderismo que recorren los parajes naturales de Ponte Caldelas.
El llamado Sendero Azul, que enlaza con los tradicionales pasos de piedra en A Fraga y Portasouto, es uno de ellos. Una muestra más de los paisajes ribereños que dibuja el río Verdugo hasta desembocar en la ría de Vigo. Si has sentido un soplo de paz al contemplar estos poemas gráficos, he cumplido mi objetivo.
SALINAS DE ULLÓ (VILABOA):Cuatro ecosistemas son los culpables de la armonía de estas antiguas salinas situadas en la pequeña Vilaboa: el bosque de ribera, las tupidas masas de carrizos, la marisma y la ensenada de San Simón que da cobijo a un gran número de aves durante su migración invernal.
Cardenales, garzas reales, ánades, espátulas… Si te interesa el turismo ornitológico, acércate hasta este espacio protegido. Uno de los mejores lugares de Terras de Pontevedra observar aves te espera.
SABORES QUE CONQUISTAN. En el litoral, mariscos y pescados. En el interior, excelentes carnes. En tu paladar, sabor, calidad y frescura. Si decides visitar Terras de Pontevedra, cada concello te ofrecerá lo mejor de su despensa: pulpo, almejas, mejillones, cigalas, zamburiñas, rodaballos, besugos, truchas, quesos, filloas, arroz con leche… ¿Mis últimos gastro descubrimientos?
Loaira Xantar: Céntrica tapería que destaca por su cuidada cocina. No olvides probar las croquetas, la tempura de verduras y la tabla de quesos que marida a la perfección con una copa de Xión, impecable albariño de ATTIS Bodega y Viñedos (Praza da Leña, 2).
TintaNegra: Acertada relación calidad-precio junto al puerto deportivo de Combarro. Toma como ejemplo mi menú: almejas a la sartén, bacalao con natas, postre, bebida y café por 12€ (Av. Francisco Regalado, 44).
Padal da Santiña: Muy recomendables las innovadoras propuestas de Toño Mora que fusionan la cocina gallega con la japonesa. Imprescindibles: el pulpo tempurizado con panko y espuma de tortilla de patata, y el tartar de atún con chutney de ciruela. (Av. Santa María, 20, Pontevedra).
PONTEVEDRA, BOA VILA. No conozco a nadie que haya visitado la ciudad del Lérez y no guarde de ella un grato recuerdo. El que se forja caminado por su casco histórico, sin tráfico que interrumpa su serena belleza. De terraza en terraza en plazas como la de la Leña o la de la Verdura. Escuchando un ‘buen camino’ a los pies de la iglesia de la Virgen Peregrina. Reconociendo su hidalga historia blasón a blasón o disfrutando de espacios verdes como la Isla de las Esculturas que decora con su arte contemporáneo la parte final del río.
Pontevedra, una pequeña capital de provincia, compacta y amable, que sustituye los planos de metro por un Metrominuto que señala las distancias caminado -nunca más de media hora. Viva, sostenible, sin radares ni grandes centros comerciales. Donde se cuida su pasado medieval y su presente. ¿Una ciudad modelo? No lo digo yo, lo dice el premio Hábitat que le concedió la ONU.
Y hasta aquí esta aproximación fotográfica a Terras de Pontevedra que espero haya despertado en ti el deseo de conocerla. No lo dudes, es una apuesta segura.
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