10 razones para viajar a la Laponia noruega y desear volver

10 razones para viajar a la Laponia noruega y desear volver

¿10 razones para viajar a la Laponia noruega? Podrían ser muchas más pero una decena bastará para que desees conocer esta región del norte de Europa. Paisajes eternos cubiertos de nieve, caminos sin trillar, auroras boreales, actividades que despiertan tu espíritu más aventurero, un cálido abrazo de paz y libertad que te protege del frío… Si te gusta conquistar nuevos horizontes, los deportes al aire libre y vivir experiencias únicas que te acompañarán para siempre, sigue leyendo. La Laponia noruega es tu próximo destino.

Kirkenes. Laponia noruega

Laponia noruega

Abróchate el cinturón. Despegamos. ¿Destino? Northern Norway, el lugar donde se cumplen los sueños.

Paisajes infinitos que te hacen sentir minúsculo

Si sigues mis idas y venidas por el mundo, ya sabrás que soy enamorada de los desiertos. Pues bien, tras mi viaje a la Laponia noruega he hallado un nuevo amante en la fisonomía de los inviernos del norte. Un rostro de páramos solitarios, bosques, islas, fiordos y lagos helados en los que la vida se abre paso enfrentándose a un entorno tan salvaje e inhóspito como sobrecogedor. Por encima del Círculo Polar Ártico, el paralelo con el que sueña todo viajero. En una región apenas poblada donde la naturaleza es la reina y señora de cuanto sucede a su alrededor.

La seductora belleza natural de la Laponia noruega

Caminos sin trillar. Laponia noruega

Mi momento: Detener el paso y otear con calma la virginal estampa que me rodea. El gran vacío blanco, la desolada nada helada. Con el cuerpo adaptándose a las bajas temperaturas que se alía con los latidos del corazón para que nada enturbie la sensación de paz que me embarga. Sintiendo cómo la más hermosa de las punzadas atraviesa mi alma.

Tromsø, el punto de partida de la gran aventura ártica

Oslo-Gardermoen (OSL)-Tromsø (TOS). Dos horas de vuelo con Norwegian para dejar atrás Oslo, la atractiva y vital capital de Noruega, y aterrizar a 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en Tromsø. Su sobrenombre, la Puerta del Ártico. Su apellido: boreal. Un adjetivo que la acompaña cuando hablamos del jardín botánico, la fábrica de cerveza o la catedral más septentrionales del mundo. Una ciudad que vio partir a los grandes exploradores noruegos a finales del siglo XIX. Una ventana abierta a escenas únicas que reclaman ser rodadas y protagonizadas aquí y desde aquí. En el norte del norte.

Tromsø desde mi habitacion en el Scandic Ishavshotel. Laponia noruega

Tromsø. Laponia noruega

Mi momento en dos tomas: La primera, dejar las maletas en el hotel, caminar un par de metros, plantarme frente al puerto, que en plena noche no es más que un puñado de luces amarillentas, e imaginar qué paisajes esconderá el horizonte. La segunda, despertar al amanecer sin alarma alguna, acercarme a la ventana de la habitación y comprobar por primera vez, viendo la silueta de las montañas nevadas, que es real, que estoy en el lugar donde empieza el inolvidable periplo ártico, en este fascinante confín del mundo llamado Laponia noruega.

Trineo tirado por huskies, un imprescindible de la Laponia noruega

Una experiencia con mayúsculas y una de las grandes bazas de la Laponia noruega invernal. No hay mejor modo de definir lo que supone dar un paseo en trineo tirado por perros. Por Alaskan huskies de ojos azules, para ser exactos, cuyos atronadores ladridos retumban en la inmensidad de un manto blanco hasta que logran su objetivo, que comience la travesía. Entonces se obra el hechizo. Ya no hay gemidos, se hace el silencio. Un silencio que, sin embargo, tiene su propia banda sonora: el roce de las cuchillas deslizándose por la tierra helada. Y allí estás tú, un discreto espectador, con los sentidos alerta para hacer tuyo este instante en el que sientes que la naturaleza te tiende la mano.

Trineo tirado por perros. Laponia noruega

Alaskan husky. Laponia noruega

Mi momento: Aquel en el que decido, tras concluir mi trabajo, liberarme de la cámara y el móvil, ausentarte del mundo y simplemente sentir. El frío en la cara, el viento del norte, el jadeo de los canes, la nieve que levantan con sus patas, los baches del camino… Recostada en el trineo, como una princesa nórdica, bajo un sol radiante y un inmaculado cielo azul.

Motos de nieve, una descarga de adrenalina en el norte de Noruega

¿Sabías que en la Laponia noruega la corriente del Golfo hace que la temperatura sea más templada de lo que debería? Así es. Un bendito guiño oceánico que permite seguir realizando todo tipo de actividades cuando el sol se esconde. Como penetrar en la grandiosidad de un bosque a lomos de una moto de nieve. Que no te frene el miedo a pasar frío. Imposible sentirlo con todo el equipo que te suministran. Lo único que debes hacer es estar atento a las instrucciones de su manejo, ponerte al volante y jugar con los caballos de su potencia mientras te internas en la noche rumbo a lo desconocido.

Motos de nieve en la región de Tromsø. Laponia noruega

En el lago helado con Lyngsfjord Adventure. Laponia noruega. Foto de Gøril Ovesen

Mi momento: Los árboles han desaparecido de repente. Ninguna muestra de vida alrededor. ¿Dónde estamos? Encima de un enorme lago helado. La expedición se detiene y nos dejan dar unas vueltas por libre. La descarga de adrenalina es tremenda; más aún si tu piloto -gracias, Luca Bocci- además de un avezado conductor quiere que vivas esta experiencia a lo grande y pisa el acelerador, obligándote a agarrate bien fuerte cuando toma las curvas. Con tanto bote pierdo mi condición de princesa del ártico, sí, pero me convierto en el más afortunado de los paquetes al recibir este potente presente que me regala la región de Troms.

Pescar cangrejos reales en Kirkenes

Un avión de hélices operado por la compañía regional Widerøe nos traslada hasta Kirkenes, una pequeña población situada a tan solo 15 kilómetros de la frontera con Rusia. Llegamos en busca del cangrejo real, un delicioso invasor que emigró desde Alaska para convertirse en el soberano de las frías aguas de la región de Finnmark. Todo bon vivant convendrá conmigo que solo por saborear su exquisita carne vale la pena viajar a este recóndito rincón del planeta. Más aún si la experiencia incluye capturarlo, serrando un agujero en un fiordo helado. No te resistas, acabarás haciéndote la típica foto para ponderar su peso que puede llegar a alcanzar los 15 kilos.

Pesca del cangro real en Kirkenes. Laponia noruega

El cangrejo real, un imprescindible de la gastronomía de la Laponia noruega

Mi momento: Concluida la pesca. En una encantadora cabaña de madera caldeada por una chimenea. Alejada del frío que contemplo desde la ventana. Con una copa de vino blanco y unas patas de King Crab recién cocidas en mi plato. ¿La vida que nos merecemos? Exacto.

Trekking con raquetas de nieve, deporte y naturaleza

Ir convenientemente abrigado, calzarte un par de raquetas y asirte a los bastones de marcha. No necesitas nada más para disfrutar de una buena caminata por los paisajes nevados del norte de Noruega. Tampoco hacer gala de un envidiable estado físico ya que hay rutas para todo tipo de públicos. Más largas, más cortas, de baja dificultad, de mayor intensidad… Escojas el sendero que escojas el resultado será el mismo: acabarás sintiendo algo parecido a lo que pudo experimentar el mismísimo Roald Amundsen, el explorador polar de origen noruego más importante de la historia, o Fridtjof Nansen que en 1888 emprendió su propia aventura en el Ártico.

Raquetas de nieve en la Laponia noruega

Paisaje de la Laponia noruega

Mi momento: Dejar que el grupo avance un buen puñado de metros. Los suficientes para no perderlos de vista. Los necesarios para que sus voces no empañen mis pasos. Para paladear el silencio blanco, llenar los pulmones de aire puro, fijarme en las huellas de los animales que quedaron impresas tras su paso, para inmortalizar vistas de escándalo, para sentir cómo la fuerza de la Laponia noruega se adueña de cada milímetro de mi ser.

Tierra de samis

Estas tierras laponas no serían lo que son sin la presencia de los sami, la minoría étnica más importante del país que las ha poblado desde hace milenios demostrando una extraordinaria adaptación al entorno. Un pueblo, orgulloso de sus raíces y con parlamento propio, que nos obliga a quitarnos el sombrero ante el ancestral respeto que profesan por la naturaleza. ¿Dos ejemplos? Su idioma recoge más de cien palabras para referirse a la nieve y los renos, más que los animales que los trajeron hasta aquí, son parte indivisible de su identidad. Ya son pocos los que en la actualidad siguen pastoreándolos estación tras estación, eso sí, con motos de nieve, embarcaciones y GPS, pero estos conatos de modernidad no han afectado a los pilares de su forma de vida como guardianes de la cultura de los nativos del norte.

Sami. Laponia noruega

Reno. Laponia noruega

Mi momento: Tras el trekking con las raquetas, degustar un reconfortante bidos, el tradicional guiso de reno del pueblo sami, en una lavvo, la típica tienda que desde tiempos inmemorables han utilizado como refugio en la tundra noruega.

Los sabores del norte

Cocina local y sostenible que encuentra su despensa natural en los sabores de la tierra y el mar. El ya mencionado cangrejo real o el reno, que preparan de cuantas formas puedas imaginar, comparten mesa con el omnipresente salmón, el bacalao -fresco o secado al viento-, el lenguado o la caballa, a los que se suman en menor medida carnes de cordero, cerdo o buey que pueden disparar los precios de una buena comida. Como comenté a mis compañeros -gracias por todos esos fantásticos momentos que compartimos-, este es el primer viaje en el que no he perdido peso. ¿La razón? Todo lo que probé era excelente, tanto en forma como en contenido.

Bidos, el tradicional guiso de reno del pueblo sami. Laponia Noruega

Bacalao. Laponia noruega

Mi momento: En el restaurante Fiskekompaniet de Tromsø, especializado en pescados y mariscos. Allí descubrí la lengua de bacalao, toda una delicatessen de la gastronomía noruega, y la mejor sopa de marisco que he catado en la vida.

Dormir en un hotel de hielo en la Laponia noruega

“¿Vas a pasar la noche en un hotel de hielo? ¿Tú, con lo friolera que eres a menos cinco grados? Estás loca”. No, lo irracional e imperdonable sería no haber querido formar parte de los 50.000 privilegiados que hasta la fecha han vivido esta experiencia que aúna una buena dosis de aventura y un punto muy atractivo de curiosidad. Hallé mi morada helada en el Kirkenes Snowhotel que se construye cada año a finales de diciembre para desaparecer con la llegada de la primavera. Una vida físicamente efímera que se vuelve inmortal en la memoria de sus huéspedes. La respuesta a la pregunta del millón es sí. Se duerme y además calentito gracias a un saco térmico que resiste temperaturas de hasta -35 grados.

Ice bar. Kirkenes Snowhotel. Laponia noruega

Mi habitación en el Kirkenes Snowhotel. Laponia noruegaMi momento: Tras probar un licor típico en su Ice bar y dar buena cuenta de la cena, llegó la hora. Me enfundé en el saco cual crisálida y empecé a recorrer con la mirada cada rincón de mi gélida habitación. Algo fallaba y no era el frío. Iba a ser incapaz de pegar ojo con aquel pasamontañas que me agobiaba y no me dejaba respirar. Decidí quitármelo y el instante en que mi melena cayó por mi cuello es lo último que recuerdo. No fue Morfeo sino Ull, el dios nórdico del hielo, quien vino a buscarme y me retuvo con él hasta que una campanilla anunció la llegada del nuevo día. Desperté como me habían augurado que sería, con una sonrisa. La de una princesa, esta vez oriental, en su palacio de hielo.

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Aurora boreal, en busca de la gran dama

Go, go, go… La palabra fetiche que cada noche esperaba encontrar en Norway Lights, una bola de cristal en formato app de Turismo de Noruega indispensable para saber cuándo y dónde cazar una aurora boreal. Para la ciencia, la colisión de las partículas solares con los gases de la atmósfera de la tierra; para los esquimales, un sendero que conduce a las regiones celestiales; para los vikingos, la armadura de las míticas valkirias; para los samis, la luz audible. Para el que la contempla, el mayor espectáculo del firmamento, algo que todo el mundo debería presenciar al menos una vez en la vida en la Laponia noruega, el destino europeo donde se ven más auroras boreales.

Aurora boreal en Kirkenes. Laponia noruega

La magia de una aurora boreal. Laponia noruega

Mi momento: Nos saludó desde la ventanilla del avión, a lo lejos, difusa, pero innegablemente real, coqueteó con nosotros en Tromsø y se hizo de rogar hasta la última noche en Kirkenes. Llámame optimista, soñadora o crédula pero estaba convencida. Acudiría a nuestro encuentro. Con su delicada danza, sus haces de luz tiñendo la oscuridad con verdes, naranjas y reflejos rojizos, rodeada de hielo y nieve, y haciéndome sentir la partícula más pequeña del universo. Cuando se cruce en tu camino, mira al cielo, emociónate y trata de capturar su magia en un puñado de píxeles, sí, pero reserva un instante para ver la cara de aquellos que te acompañan. ¿No sabes cómo definir qué expresan sus rostros? Te ayudo. Se llama felicidad.

Más información: La aurora boreal en Noruega

Mi periplo por estas seductoras y atractivas razones de peso concluye aquí. Si he conseguido animarte a hacer las maletas y emprender la aventura de tu vida en la Laponia noruega, objetivo cumplido. Brindo por ello y porque yo pueda volver.

Skål!

Un brindis en la Laponia noruega

Nota: Este viaje ha sido posible gracias a la Oficina de Turismo de Noruega en colaboración con Northern Norway y Norwegian. Mi agradecimiento a todos ellos y en especial a Gøril Ovesen, magnífica anfitriona y embajadora de la Laponia noruega.

Celebra la llegada de la sakura a Japón con las ofertas especiales de Japan Airlines

Celebra la llegada de la sakura a Japón con las ofertas especiales de Japan Airlines

Desde que el año pasado pisé por primera vez tierras niponas, sueño con volver a Japón, un país lleno de contrastes que me sedujo y soprendió a partes iguales. Recuerdo, como si fuera ahora, que cuando recorría algunos de sus facinantes rincones siempre me acompañaba la misma imagen: aquella que me llevaba a imaginar cómo sería el estallido de los cerezos en flor o shakura, un auténtico símbolo de Japón y todo un espectáculo natural que estoy deseando contemplar con mis propios ojos.

Shinjuku ©Yasufumi Nishi© JNTO¿Tú también? Entonces este breve toma nota, te interesa. Y es que, coincidiendo con la época de la sakura, Japan Airlines (JAL) ha lanzado ofertas especiales para volar entre España y Japón, con tarifas desde los 548 € ida y vuelta en clase turista o 1.099 € en clase Premium Economy. Toda una invitación para disfrutar de este esperado momento, un gran fiesta que celebran todos los japoneses y un motivo clave para que viajeros de todo el mundo decidan viajar a Japón en esta época y no otra. El florecimiento de la sakura coincide con la llegada de la primavera y se estima que, este año, las flores del cerezo se abrirán entre el 21 de marzo y el 2 de mayo, dependiendo de la región de Japón.

Japan AirlinessAdemás, la compañía aérea ha actualizado su página web con nuevos contenidos entre los que destaca un apartado especial para consultar los mejores lugares para contemplar la sakura a lo largo y ancho de Japón como la pasarela de Chidorigafuchi, al oeste del palacio imperial de Tokio; el templo de Kiyomizu-dera en Kyoto con más de mil cerezos en sus alrededores; o el túnel de la sakura en Osaka, que se extiende durante 500 metros a lo largo del río Kyu-Yodo y que solo abre al público durante siete días al año, cuando los cerezos están en flor.

¿Más rincones encantadores de Japón en los que celebrar la llegada de la primavera? El parque de Hirosaki en Aomori, el castillo de Takato en Nagano, el Santuario de Heian en Kioto o el Monte Yoshino de Nara, entre otros.

Sakura ©Yasufumi-Nishi©-JNTOLa página web de JAL cuenta también una completa guía práctica sobre destinos y recomendaciones para viajar a Japón, así como información sobre la flota y servicios de la aerolínea, premio Skytrax 2015 al mejor asiento en clase turista en rutas internacionales.

Si aún no has volado con ellos, este es el momento. Japan Airlines es miembro de la alianza oneworld, a la que también pertenecen algunas de las compañías aéreas más importantes del mundo. Junto a British Airways y Finnair forma parte de SJB, una asociación comercial que permite a las tres aerolíneas garantizar excelentes opciones de vuelo, flexibilidad de tarifas y grandes ventajas para volar entre Europa y Japón. JAL vuela directo a Tokio desde Londres, París, Frankfurt, y Helsinki y a más de 35 destinos en el país nipón ofreciendo excelentes conexiones y la cobertura de vuelos más completa en Japón.

Más información: Japan Airlines (español e inglés) y Oficina de Turismo de Japón (JNTO)

Cinco escapadas por España en Semana Santa

Cinco escapadas por España en Semana Santa

Las esperadas vacaciones de Semana Santa ya están a la vuelta de la esquina. Por fin toca aparcar de nuestro vocabulario antipáticas palabras como despertador, jefe, prisas y estrés, y dejar atrás la monótona y a menudo asfixiante rutina que marca el día a día. Se impone desconectar. ¿Todavía no has decidido dónde? Pues aquí te propongo cinco escapadas por España que espero despierten tu espíritu viajero. Ya lo dijo Guy de Maupassant: «El viaje es una especie de puerta, a través de ella salimos de la realidad». Hagámosle caso y abramos esa puerta, por ejemplo, en…

Gijón

Empezamos este repóquer de escapadas en Asturias, en la capital de la Costa Verde, en Gijón. Una Biosphere World Urban Destination que vive mirando al Cantábrico, el mar que ha hilvanado su historia dibujando playas como la de San Lorenzo. Una ciudad nacida a partir de Cimadevilla, el antiguo barrio de pescadores y marisqueras que reclama y con razón ser fotografiado. La iglesia Mayor de San Pedro, la plazuela de la Corrada, la calle del Rosario, la Capilla de La Soledad, la Cuesta del Cholo… Una villa marinera que sabe a pulpu con patatines, a calamares de potera, fritos de pixín, cachopos, bocartes y sidras. Hablando de sidras, del 24 al 27 de marzo Gijón celebra la VII Primera Sidra del Año (Primer Sidre l’Añu), o lo que es lo mismo, la esperada espicha que marca el comienzo de la temporada sidrera asturiana. Puedes consultar el resto de actividades programadas para Semana Santa en la web de Gijón Turismo.

Playa de San Lorenzo. Gijon

Plaza Periodista Arturo Arias. GijónMis imprescindibles:
  • Sube al Parque del Cerro de Santa Catalina para contemplar unas fantásticas vistas de la costa junto al Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida.
  • Al caer la noche recorre el paseo marítimo, a la luz de las farolas y con el murmullo del mar como banda sonora.
  • Para tomar una copa, acércate a la zona de Fomento situada a lo largo de la famosa calle Marqués de San Esteban.

Más información en mi artículo: Gijón, una encantadora ciudad teñida de azul y verde

Zamora

El mayor número de iglesias románicas por metro cuadrado de Europa, edificios modernistas, ternera de Aliste, vino de Toro, y el imponente Duero, la columna vertebral de Castilla y León, por querido vecino. Estos son solo algunos de los principales atractivos de Zamora, una ciudad de estructura medieval que cuenta con un cuidado casco histórico lleno de arte, plazoletas, lienzos de murallas y jardines, en el que el tópico se convierte en realidad: parece que el tiempo se haya detenido en la “bien cercada”. La Catedral, con su famosa cúpula bizantina de 16 arcos dobles, el Puente de Piedra, el Castillo, el conjunto de molinos de las Aceñas de Olivares, el mirador del Troncoso… Anímate a descubrirla, Zamora bien merece una escapada y más en estas fechas ya que su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional y marcada por la austeridad y la sobriedad de sus desfiles procesionales, es todo un espectáculo visual tanto para creyentes como para agnósticos.

Plaza Mayor de ZamoraPuente de Piedra. ZamoraMis imprescindibles:

  • Un alto en el camino en el Café Bar Viriato para probar su versión del «dos y pringada», una comida típica del Domingo de Resurrección.
  • Detente frente a la portada de la iglesia de Santa María Magdalena, una de las más decoradas de la ciudad, y encuentra la figura del obispo tumbado si quieres volver a Zamora.
  • Ver cómo se apagan los últimos rayos de sol desde la margen izquierda del río, en Los Pelambres. La vista de Zamora al anochecer es espectacular.

Más información en mi artículo: Zamora en cuatro rutas: Románico, Modernismo, el Duero y una ronda de tapas.

Soria

Cuando visité Soria por primera vez descubrí que esta pequeña capital de provincia tiene mucho que ofrecer al viajero. Una ciudad en la que los poetas lanzan sus versos en cada esquina, el curso alto de del Duero es uno más de sus habitantes, y la vida discurre sin prisas. Las plumas de Antonio Machado, Bécquer y Gerardo Diego, entre otros, ensalzaron su serena belleza. Aquella que se plasma en su castellana Plaza Mayor, la ermita y el paseo del Mirón, el Monasterio de San Juan de Duero o en San Saturio, donde naturaleza y arte se dan la mano para crear una de las postales más bonitas de su fisonomía. No olvides visitar su cementerio en el que reposan los restos de Leonor, esposa de Machado. Lo encontrarás al lado de la iglesia del Espino en cuyo atrio verás “un olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido.

Plaza Mayor de SoriaPuente medieval sobre el Duero. SoriaMis imprescindibles:

  • Para tomar el aperitivo acude a las plazas Ramón Benito Aceña -más conocida como Herradores- y San Clemente -El Tubo.
  • Revive el pasado de estas tierras en el cercano yacimiento arqueológico de Numancia, símbolo de la resistencia y valentía de los numantinos frente a la poderosa Roma.
  • Acércate a conocer la Laguna Negra, un espectacular paraje glaciar de la sierra de Urbión encajado entre paredes de roca gris y farallones.

Más información en mis artículos: Soria: una ruta por el centro de la ciudad de los poetas y Soria, un paseo a orillas del Duero.

Teruel

En esta lista de escapadas no podía faltar Teruel, la ciudad de los Amantes, de la estrella de ocho puntas, mi segunda casa. Una encantadora e injustamente desconocida capital que conserva su estructura medieval y que te seducirá a cada paso con su impresionante arquitectura mudéjar -Patrimonio de la Humanidad- y sus edificios modernistas. La Plaza del Torico, donde late con fuerza su corazón, las torres de San Martín, San Pedro y El Salvador, la Catedral, el Mausoleo de los Amantes, la Escalinata del Paseo del Óvalo o el viejo viaducto son solo una pequeña muestra de sus preciosos rincones. El resto los tendrás que descubrir tú, callejeando sin prisas por el casco antiguo y parando, cómo no, para saborear su delicioso jamón. No lo dudes. Date el lujo de conocer esta joya del sur de Aragón cuya Semana Santa -declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional- discurre entre cornetas, tambores y bombos.

Plaza del Torico y Torre de San Martin. TeruelPlaza de la Catedral. Teruel

Mis imprescindibles:
  • Come o cena en el restaurante Yain, parada obligada para los amantes de la buena mesa y el vino que saben apreciar la fusión de tradición e innovación. Para tapear, la Plaza del Torico y el Paseo del Óvalo.
  • Si viajas con niños, llévalos a Dinópolis, un parque temático en el que disfrutarán descubriendo los secretos del mundo de los dinosaurios.
  • Acércate a Albarracín para que compruebes por ti mismo por qué está considerado uno de los pueblos más bonitos de España.

Cádiz

Mi última propuesta pone rumbo al sur para detenernos en Cádiz, para mí, la niña bonita de Andalucía. Alegre, popular, bendecida por el Atlántico y por el salero de sus gentes… Así es la ciudad más antigua de Occidente, un lugar en el que es imposible no sentir el roce de la felicidad. Perdiéndote en el Pópulo, a la sombra de la Catedral Nueva y con 3.000 años de historia a sus espaldas, encontrándote en La Viña -su barrio más marinero y epicentro del carnaval-, viendo la vida pasar en el Campo del Sur; presenciando increíbles atardeceres que se instalarán para siempre en tu recuerdo, disfrutando los más de 7 kilómetros de playas urbanas que jalonan su litoral, hundiendo tus pies en la arena de La Caleta mientras las barcas de pescadores juegan con la marea, callejeando sin rumbo entre tapa y tapa… Una anotación: si te gustan las procesiones, debes saber que la carrera oficial comprende la Plaza de Candelaria, calle Montañés, Plaza del Palillero, calle Novena y calle Ancha.

Cadiz desde el Campo del SurFreiduria Las Flores, CadizMis imprescindibles:

  • Saborea la tradición del frito gaditano en la Freiduría Las Flores: chocos, puntillitas, boquerones, chipirones tortillitas de camarones…
  • Sube al mirador de la Torre Tavira, vigía oficial del puerto gaditano en 1778, y disfruta del duende de Cádiz a vista de pájaro.
  • Contempla el ocaso desde la playa de La Caleta y trata de descifrar los naranjas, violetas y rosas que tiñen el cielo de Cádiz. Impresionante.

Más información en mi artículo: Siete experiencias para enamorarte de Cádiz y caer rendido a sus pies

Cinco destinos nacionales. Cinco escapadas. Cinco oportunidades para abrir la puerta a nuevos paisajes, a diferentes culturas y tradiciones. Cinco opciones para disfrutar al máximo del más excitante de los verbos: viajar.

Trinity College y el Libro de Kells, dos grandes citas culturales en Dublín

Trinity College y el Libro de Kells, dos grandes citas culturales en Dublín

Visitar el Trinity College y su impresionante biblioteca que custodia como oro en paño el valioso Libro de Kells es algo que hacen más de medio millón de viajeros cada año en Dublín. Y es que la capital de la República de Irlanda no es solo sinónimo de pintas en el Temple Bar, de ese craic que la hace única, de paseos por el Liffey, U2, casas georgianas o compras en Grafton Street. Dublín, además, es sinónimo de grandes maestros de las letras y la patria de tres de los cuatro irlandeses ganadores del Premio Nobel de literatura. Motivos más que suficientes para que la UNESCO la haya catalogado como Ciudad de la Literatura.

No podía ser de otra manera si tenemos en cuenta cómo el arte de la expresión escrita forma parte del propio tejido de la ciudad. Nos lo recuerdan los nombres de sus puentes, las estatuas de literatos que aparecen en cualquier rincón y su famosa ruta de pubs en los que se reunían escritores como James Joyce, Flann O’Brien o Brendan Behan.

Estatua de James Joyce. Dublín

Pero centrémonos en uno de los grandes emblemas del patrimonio cultural y literario de Dublin, el Trinity College. Para respirar el ambiente estudiantil que vivieron en su propia piel autores como Oscar Wilde, Bram Stoker o Jonathan Swift, para pasear por su enorme campus, para conocer su magnífica biblioteca y para ver cómo luce el Libro de Kells, su bien más preciado.

Qué ver en el Trinity College

El Trinity College, situado en pleno centro de Dublin, se fundó en 1592 por orden de la reina Isabel I convirtiéndose así en la universidad más antigua de Irlanda y con el tiempo en la más prestigiosa del país. Su enorme campus de 16 hectáreas, ubicado en lo que antaño fue un antiguo monasterio agustino, nos da la bienvenida en la Front Gate donde encontrarás un mapa para orientarte y tablones de anuncios con todo lo que se cuece en la ciudad del Liffey: exposiciones, conciertos, presentaciones…

Front Gate. Trinity College, Dublín

Atravesar esta puerta es como iniciar un relajante viaje al pasado, como entrar en un túnel del tiempo que desemboca en un apacible entorno compuesto por edificios que mezclan diferentes estilos arquitectónicos, plazas adoquinadas y jardines. Un tranquilo feudo del conocimiento alejado del bullicio y la animación que reina tras sus muros.

Trinity College, Dublin

Esta universidad, como toda gran institución académica que se precie, no está exenta de fábulas y curiosas anécdotas. La leyenda más famosa asegura que, si un estudiante pasa por debajo del Campanile cuando doblan las campanas, no aprobará sus exámenes. ¿Una justa venganza? Muy cerca de este temido campanario situado en Parlament Square, está la estatua de George Salmon, un matemático que llegó a ser rector del Trinity College entre 1886 y 1904, y que pasó a la historia por tratar de prohibir a toda costa que las mujeres entrasen en la universidad. Cuentan que incluso llegó a decir que para ello deberían pasar por encima de su cadáver. Y así fue. Tras su muerte, las mujeres finalmente pudieron acceder a los estudios superiores. La venganza de la que hablaba, la cantidad de chicas que se mofan de Salmon haciéndose fotos a cual más ocurrente con su estatua como telón de fondo y un “te lo mereces” en la mirada.

Estatua de George Salmon. Trinity College. Dublin

Anécdotas al margen, merece la pena recorrer cada rincón de esta meca del saber en la que se dan cita estatuas de personajes ilustres, obras de arte como la famosa Esfera dentro de una esfera de Arnaldo Pomodoro, y magníficos edificios como la moderna Biblioteca de Berkeley, la capilla, el comedor, y, sobre todo, su gran protagonista, la antigua biblioteca del Trinity College.

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The Chapel. Trinity College. DublinEsfera dentro de una esfera. Trinity College. Dublin

La biblioteca del Trinity College

La biblioteca de Trinity College posee la mayor colección de manuscritos y libros impresos de Irlanda. La cifra es realmente impresionante: casi tres millones de volúmenes repartidos en ocho edificios entre los que se hallan un ejemplar da cada obra publicada en Gran Bretaña o Irlanda desde 1801.

El edificio más antiguo que ha sobrevivido es el que nos ocupa, la antigua biblioteca construida a principios del siglo XVIII por Thomas Burgh. La visita se inicia en la planta baja donde se exhibe un ejemplar único que copa todas las miradas: el Libro de Kells.

Exterior de la antigua biblioteca del Trinity College. Dublin

Considerado el mayor tesoro cultural de Irlanda y el más famoso manuscrito medieval del mundo, el Libro de Kells, también conocido como Gran Evangeliario de San Columba, es una copia escrita en latín de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento espléndidamente decorada. Su autoría se atribuye a los monjes de la escocesa isla de Iona que lo crearon probablemente a principios del siglo IX para difundir el mensaje de Cristo. Tras el saqueo de Iona a manos de los vikingos, los monjes que sobrevivieron se trasladaron a Kells, y alrededor de 1653 por razones de seguridad el libro se mandó a Dublín. Así llegó al Trinity College en 1661 por mediación del obispo Henry Jones donde hoy en día se exhibe en el marco de una exposición que explica su gran valor y su contenido. Para poder seguir estudiándolo sin dañarlo, este manuscrito de más de 1.200 años se ha digitalizado tras un complejo trabajo de escaneo.

A TENER EN CUENTA → Como parte de los planes de rehabilitación en curso, el manuscrito original no podrá verse hasta principios de marzo de 2020. Eso sí, la antigua biblioteca permanecerá abierta, incluida la exposición sobre el Libro de Kells, y podrá verse una réplica del libro.

La fascinante Long Room

Pero la gran sorpresa del Trinity College aguarda a ser descubierta en la planta superior de la antigua biblioteca. Te hablo de su sala principal conocida como Long Room. Aunque la hayas visto en miles de imágenes ninguna es capaz de transmitir lo que se siente cuando subes el último escalón de la escalera y te plantas frente a ella. Dicen que es una de las bibliotecas más bellas del mundo y en ese instante solo puedes sumarte a esa afirmación.

The Long Room, biblioteca del Trinity College. DublinLa antigua biblioteca del Trinity College. Dublin

65 metros de largo que contienen cerca de 200.000 libros, los más antiguos de la biblioteca, cobijados bajo una preciosa bóveda de tambor. Un infinito mar de estanterías repletas de ejemplares que hacen que te preguntes cuántas vidas serían necesarias para adquirir el saber que esconden sus viejas páginas. Los bustos de mármol de Sócrates, Jonathan Swift, Isaac Newton y tantos otros genios de la humanidad que la custodian. Sus vitrinas que exponen los libros y manuscritos más destacados de su colección. El friso de letras doradas que conmemora a varios benefactores del siglo XVII y XVIII. El arpa más antigua que se conserva en Irlanda…

Todo ello en un espacio único que, tanto si eres un aficionado a las letras como si no, reclama una visita pausada. Sin mirar el reloj, sintiendo el olor a madera y disfrutando del silencio. Como hice yo, una humilde contadora de historias, que se quedó prendada de la antigua biblioteca del Trinity College.

Busto de Thomas Lefroy. Biblioteca del Trinity College. DublinDetalle de la antigua biblioteca

Información práctica para visitar el Trinity College y el Libro de Kells

Cómo llegar al Trinity College de Dublín

El Trinity College está situado en pleno centro de Dublín y muy bien comunicado gracias a los autobuses y tranvías que cruzan la ciudad. Las estaciones de DART de Pearse Street, Tara Street y Connolly Station están a pocos metros de distancia. Igual sucede con las dos paradas de los tranvías (LUAS). La parada Trinity LUAS está junto a la entrada principal (Front Gate) en College Green. La parada Dawson St. LUAS está cerca de la entrada de Nassau Street.

Mapa del Trinity College. Dublin

Horarios para visitar el Trinity College y Libro de Kells

La exposición está abierta los 7 días de la semana en el siguiente horario:

De lunes a sábado entre mayo y septiembre→ de 8.30 a 17h.
De lunes a sábado entre octubre y abril→ de de 9:30 a 17h.
Domingos de mayo a septiembre → de 9.30 a 17h.
Domingos de octubre a abril → de 12 a 16.30h.

Tickets → Precio de la entrada para ver el Libro de Kells

Los tickets se pueden comprar online, en los puestos de venta que están situados en la entrada de Nassau Street, y en la propia taquilla de la exposición.

Adultos → 11/14€.
Entrada familiar → 28€.
Grupos → 11€
Niños menores de 12 años → Gratis.

  • Desde noviembre de 2019 hasta principios de marzo de 2020, los precios de las entradas se reducirán un 15% ya que el Libro de Kells se eliminará de la exhibición.

La tienda de la biblioteca:

Si decides llevarte un recuerdo de tu visita, debes saber que los beneficios de la ventas -libros, postales, piezas de joyería, camisetas, etc.- se utilizan para comprar libros y ofrecer más servicios.

Si necesitas más información, puedes consultar la página web del Trinity College.

Las mejores excursiones en Dublín y alrededores en español

Durante tu escapada a Dublín, aprovecha para realizar alguna de estas actividades con guías que hablan español y que están muy bien valoradas por los usuarios.

Tour gratis por Dublín → La mejor forma para empezar a descubrir la ciudad. Apúntate y asegura tu plaza.
Tour nocturno por Temple Bar y sus pubs → Descubre los mejores pubs de Dublín con esta ruta en español por el Temple Bar con cata de cervezas. ¡Imprescindible!
Entradas para la Guinness Storehouse → Sin colas, con guía que habla español y con pinta incluida en el Gravity Bar.
Autobús turístico de Dublín → Tres rutas diferentes y múltiples paradas en las que podrás subir y bajar cuantas veces quieras.
Tour privado por Dublín con guía en español → La mejor opción para descubrir Dublín a tu ritmo pudiendo escoger qué quieres ver. Más cómodo imposible.
Tour gratis de misterios y leyendas por Dublín → Secretos, misterios y leyendas para descubrir un Dublín insólito.
Tour gratis por el Norte de Dublín → Descubre los principales monumentos del norte de la ciudad y conoce el pasado más oscuro de la capital.
Paseo en barco por Dublín  → Recorre el río Liffey mientras conoces a historia de la ciudad.
Dublin Pass  → La tarjeta turística con la que ahorrarás tiempo y dinero.

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Miradores de Lisboa: mis cinco imprescindibles y un plus sobre ruedas

Miradores de Lisboa: mis cinco imprescindibles y un plus sobre ruedas

Miradores de Lisboa. Así empiezo a hablar de una ciudad en la que he estado en cuatro ocasiones y que hasta hoy no había encontrado su lugar en este rincón viajero. La Baixa Pombalina, con su trazado geométrico a los pies del Tajo. El Chiado, donde los ecos de antiguas tertulias se funden en su atmósfera bohemia y alternativa. Alfama, el antiguo arrabal de pescadores de calles estrechas y cuestas que se arremolinan al son del fado. Belém, que nos traslada a la época de los grandes descubrimientos pastéis en mano. El Barrio Alto, que acoge el ambiente nocturno más deseado. El Parque de las Naciones, reflejo de la Lisboa más moderna…

Los que se dedican a contabilizar estancias y plazas hoteleras dicen que Lisboa es una de las capitales de moda, que vive un auténtico boom turístico. Así es y prueba de ello son los cafés, gastrobares y terrazas que proliferan por doquier para atraer a una clientela llegada de cualquier punto del globo. Viajeros que, inevitablemente, acaban rendidos al encanto de una ciudad que seduce sin ser consciente de ello. Sin pretenderlo, sin artificios ni accesos de vanidad. Siendo como es. Con sus mil rostros, sí, pero auténtica como pocas.

El mítico tranvía 28 de LisboaCalçada do Duque. Barrio Alto. LisboaElevador da Glória. LisboaY es que la gran dama del Tajo, aquella que supo renacer tras un devastador terremoto que casi la asola por completo, que consiguió la democracia a golpe de claveles, es un carismático lienzo de decadencia y modernidad, de escenas de postal que acarician el alma. Un bello plató al aire libre que en la despedida te hace sentir algo muy cercano a ese término portugués intraducible: saudade. Una ciudad que te gana con los cinco sentidos.

Acuarelas de LisboaCentrémonos en la vista. La que se pierde en un mar de tejados rojizos, entre monumentos, plazas y balcones con ropa tendida al sol, la que navega en la estela azul de ese río que la abraza, la que sortea sus siete colinas en busca de un encuadre mejor que el anterior, entre viejos tranvías y elevadores. Centrémonos en mis cinco miradores favoritos de Lisboa.

Mirador del Castillo de San Jorge

Estamos en la cima de una de las colinas de Lisboa, en el Castillo de San Jorge, una fortificación de época islámica, construida a mediados del siglo XI, que corona el punto más alto del centro histórico de la capital. Aunque merece la pena recorrer este complejo ocupado en su día por visigodos, árabes y cristianos para ver los restos del Antiguo Palacio Real de la Alcazaba, la exposición permanente que reúne los objetos hallados en las excavaciones del yacimiento arqueológico o examinar la ciudad en tiempo real en su cámara oscura, lo primero que harás, sin duda, es plantarte en su mirador.

Mirador del Castillo de San Jorge. LisboaElevador de Santa Justa y Convento do Carmo desde el Castillo de San Jorge. LisboaComo ya habrás imaginado, gracias a su excepcional emplazamiento, el mirador del Castillo de San Jorge es una magnífica atalaya para contemplar la belleza del este de Lisboa desde las alturas. Para jugar con tu cámara de fotos recorriendo su muralla salpicada de viejos cañones, fijándote en algunos de los iconos de la ciudad como la Praça do Comércio, el elevador de San Justa o el puente 25 de Abril que atraviesa el estuario del Tajo antes de perderse en el Atlántico.
Cómo llegar: Autobús 37 (Chão da Feira). Tranvías 12 y 28. Precio de la entrada: Adultos: 7,50€. Entrada general familias (2 adultos y 2 niños menos de 18 años) 20€.
Más información: Castelo de São Jorge.

Mirador das Portas do Sol

El mirador das Portas do Sol es un imprescindible de Alfama, el barrio más antiguo de la ciudad, aquel que resistió como ninguno cuando la tierra rugió en 1755 y que José Saramago definió como un “animal mitológico”. El reflejo de la Lisboa más auténtica. Con su aire medieval, sus cuestas imposibles, sus rúas empedradas, sus balcones de hierro fundido, sus tascas que huelen a sardinas y casas de fado.

Mirador das Portas do Sol. LisboaAlfama desde el mirador das Portas do SolHallarás este mirador tras un atractivo descenso desde el castillo, en el largo que lleva su nombre. Una explanada en cuyas barandillas los enamorados siguen anclando candados y donde nunca falta un músico callejero para poner la banda sonora a este balcón cenital en el que la vista se pierde en un desorden de casas blancas y paredes desconchadas marcado por la silueta de la iglesia de São Vicente de Fora, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura manierista portuguesa. Girarás la cabeza y te reencontrarás de nuevo con el omnipresente río. ¿Un ritual que repito en cada visita? Sentarme a tomar algo en una de mesas del pequeño quiosco de bebidas que está al lado. Al atardecer. Dejando que mi vista, perdida en el horizonte, se rinda al embrujo de este viejo arrabal que ha inspirado a tantos artistas.
Dirección: Largo das Portas do Sol. Cómo llegar: Tranvías 12 y 28.

Mirador de Santa Luzia

A unos metros de Portas do Sol, junto a la iglesia que le da nombre, se encuentra el mirador de San Luzia. Mi favorito. Un lugar en el que el tiempo debería detenerse por ley. Sus panorámicas de Alfama no son tan impactantes como las anteriores, cierto, pero el encanto de esta terraza, romántica y decadente, es innegable. Con su pérgola poblada de buganvillas que embadurnan de rosa las aguas del Tajo, con los azulejos desconchados que cubren sus muros y su coqueto jardín que invita a la lectura. La nota humana, además de turistas y vecinos del barrio, la ponen los pintores, su público más fiel, que plasma en trazos de acuarela los rincones más buscados de Lisboa.

Vistas de Alfama desde el mirador de Santa Luzia. LisboaMirador de Santa Luzia, LisboaDesde aquí podrás ver la cúpula de Santa Engracia, la Iglesia de San Esteban y las dos torres de la iglesia de San Miguel. Detente también frente a los dos murales que encontrarás en la fachada sur de la iglesia. Uno representa la Plaza del Comercio antes del terremoto y el otro, el ataque cristiano al Castillo de San Jorge y la expulsión de los árabes de la ciudad.

Mirador de San Pedro de Alcántara

Nos desplazamos ahora al Barrio Alto, el que remolonea de día y estalla al caer el sol con el bullicio de sus bares, restaurantes y discotecas. Los que quieran vivir un experiencia singular lo harán a bordo del elevador da Glória que desde 1885 conecta la Plaza de los Restauradores con el mirador de San Pedro de Alcántara. Los más valientes y menos perezosos deberán salvar la endiablada cuesta que discurre a lo largo de más de 260 metros. Una vez allí la recompensa es un magnífico observatorio a dos alturas rodeado de jardines y esculturas alzadas en honor a ilustres lusos.

Mirador de San Pedro de Alcántara. LisboaVista del Castillo de San Jorge desde el mirador de San Pedro de Alcántara. LisboaCuando contemples las vistas que nos regala comprenderás por qué es uno de los más visitados y uno de los primeros nombres que aparecen cuando le preguntas a alguien por su mirador preferido. Sencillamente son espectaculares. El centro histórico de Lisboa, la Catedral, el Castillo de San Jorge, otros miradores como el de Gracia o la Penha de França… Para identificar todo lo que discurre ante tus ojos, consulta su precioso mapa de azulejos. ¿Una sugerencia? A tan solo de diez minutos de aquí se halla el mirador de Santa Catalina. Buen ambiente, terraza, música y un espectáculo visual que enmarca el estuario del Tajo, el Cristo Rey y el Puente 25 de Abril.

Mirador del Parque Eduardo VII

Menos turismo, relax y una de las panorámicas más hermosas de Lisboa. Es lo que te espera en el mirador del Parque Eduardo VII que discurre junto a la Plaza del Marqués de Pombal. En sus 25 hectáreas alberga dos jardines botánicos, estanques y riachuelos poblados por patos y pavos reales, y el monumento al 25 de abril que rinde homenaje al alzamiento pacífico que acabó en 1974 con la dictadura de Salazar.

Mirador del Parque Eduardo VII. Lisboa. PortugalParque Eduardo VII. Lisboa. PortugalJusto a los pies de esta controvertida obra de João Cutileiro está el mirador que concatena una larga colina tintada de verde con la arboleda que enmarca la popular Avenida de la Libertad. Y al fondo, cómo no, de nuevo el Tajo. Recuerdo, como si fuera ahora, que mientras contemplaba esta preciosa estampa, busqué en YouTube Grandola Vila Morena, la canción que sonó en la radio aquella madrugada del 74 y que supuso el inicio de la Revolución de los Claveles: “El pueblo es quien más ordena / en cada esquina, un amigo / en cada rostro, igualdad / Tierra de fraternidad”. Dirección: Praça do Marquês de Pombal.

Un plus sobre ruedas: subir a un autobús turístico

El objetivo de mi última escapada a Lisboa fue que mis padres conocieran una de mis ciudades fetiche, una de mis ciudades imán. Por ello, igual que hice en París, no dude en aprovechar la comodidad que aporta el autobús turístico cuando viajas con personas mayores que no pueden enfrertarse a los retos orográficos de una capital como esta. Para mí también fue todo un descubrimiento ver Lisboa desde una perspectiva diferente, recorriendo rincones desconocidos, sintiendo la brisa en la cara y repasando su historia con los auriculares.

Lisboa desde el autobús turísticoEl Puente 25 de Abril desde el autobús turístico. LisboaY es que sus dos líneas no solo te acercan a puntos claves de la ciudad como la Torre de Belém, el Monasterio de los Jerónimos o la Plaza de Rossio. El autobús también discurre a la vera del Tajo hasta llegar al Parque de las Naciones, la zona más moderna de Lisboa. Este barrio, remodelado a raíz de la Exposición Internacional de 1998, es uno de los espacios lúdicos preferidos por los lisboetas gracias a sus zonas verdes y a su oferta de ocio y cultura capitaneada por el Centro Comercial Vasco de Gama y el Oceanário.

Y hasta aquí este recorrido por mis miradores favoritos de Lisboa. Muchos se han quedado en el tintero, como el mirador de Gracia, el Elevador de Santa Justa, el mirador da Senhora do Monte, el del Panteón Nacional, el del Monumento a los Descubrimientos… Pero creo que la idea inicial ha quedado clara. La capital lusa, la bella y eterna Lisboa, merece ser admirada también desde las alturas. Anímate, Lisboa y sus miradores te están esperando. Boa viagem!