Un recorrido por la costa asturiana (II)

Un recorrido por la costa asturiana (II)

Despierta un nuevo día en la Casa Vieja del Sastre y lo primero que hacemos es mirar por la ventana de nuestra habitación. El sol lucha por hacerse un hueco entre la maraña de nubes que cubre el horizonte. ¿Lloverá? Una ducha rápida, bajamos a desayunar y nos ponemos en marcha. Tenemos solo un día para recorrer la costa oriental y para acabar de completar nuestro particular puzzle de paisajes, pueblos y sabores por tierras asturianas.

Un recorrido por la costa asturiana: Llanes

Ya en la carretera ponemos rumbo a Llanes, nuestro primer destino. Una vez allí logramos aparcar sin problemas en los alrededores de la playa del Sablón e iniciamos la subida al Paseo de San Pedro para contemplar esta villa monumental y marinera desde lo alto. La imagen que discurre a nuestros pies es increíble. Por un lado, Llanes y la Sierra del Cuera, antesala de los Picos de Europa. Por el otro, el Cantábrico. Y en medio, una senda verde de césped que bordea los acantilados sobre el mar. Un escenario de película… Al final de este paseo está el Mirador de San Pedro que nos regala una bonita panorámica de los coloridos bloques de hormigón que protegen el muelle pesquero de Llanes. Son Los Cubos de la Memoria de Agustín Ibarrola.

Llanes desde el Paseo de San Pedro

Los Cubos de la Memoria, Llanes. Asturias

A pesar de los incendios que sufrió en la edad media y del derribo de parte de su muralla, en el casco antiguo de Llanes, declarado conjunto histórico-artístico, aún se respira el legado de su ilustre pasado. La historia de Llanes se materializa en rincones como la Plaza de Santa Ana, con el austero Palacio de Castañaga, en las casonas de indianos de la calle Concepción, en el Casino o en la Basílica de Santa María, uno de los principales hitos del Camino de Santiago a su paso por este concejo. Si vas en busca de la oficina de turismo, te llevarás una grata sorpresa. Está ubicada en el interior del torreón de defensa que forma parte de la antigua muralla medieval de la villa.

Palacio de Gastañaga, Llanes. Asturias

Casino y Ayuntamiento de Llanes. Asturias

Sidrería El Almacén, Llanes. Asturias

En nuestro caso la sorpresa fue doble porque resultó que justo al lado está la Sidrería El Almacén. Una sidrería típica asturiana a la que llegamos, una vez más, siguiendo los consejos de TripAdvisor. Queríamos tapear algo y, sobre todo, tomarnos una sidra en condiciones. Fue una buena elección. Las raciones que pedimos (ensalada, chorizo a la sidra, revuelto de setas y parrochas) estaban muy buenas y la sidra que nos ofrecieron para acompañarlas -del lagar de Viuda de Palacio-, con alma y cuerpu, como debe ser. Lo mejor de todo, sin duda, fue comprobar la maestría de los camareros que nos escanciaban la sidra sin mirar ni la botella ni el vaso. ¡Qué cracks!

Tomando sidra en Llanes, Asturias

Parrochas de la Sidrería El Almacén, Llanes

Después de comer -y para bajar un poco la sidra, todo hay que decirlo-, decidimos acercarnos a la cara más marinera de Llanes así que atravesamos el Puente de las Barqueras en dirección al paseo de San Antón. Este pequeña ruta es muy interesante porque te permite tener una visión global de la ría de Llanes, con el puerto deportivo y el pesquero, y una perspectiva distinta de Los Cubos de la Memoria. Al final de este paseo está el Faro Punta de San Antón y muy cerquita otra de las playas urbanas de Llanes: Puertu Chicu.

Puerto deportivo de Llanes. Asturias

Hablando de su litoral, he olvidado mencionar que el concejo de Llanes tiene más de 30 playas, repartidas a lo largo de sus 56 kilómetros de costa. Muchos de estos escenarios naturales han servido de platós para el rodaje de películas como Remando al viento y You’re the one (playa de Borizu), El Abuelo y El detective y la muerte (playa de Toró), Marianela (acantilados de Buelna), Historia de un beso y El Portero (playa de Barru) o El Orfanato (senda costera de Poo). Si no quieres perderte ninguna de estas localizaciones, puedes seguir los itinerarios cinematográficos que el ayuntamiento ha diseñado dentro del proyecto Llanes de cine. Tienes toda la información aquí.

Un recorrido por la costa asturiana: Ribadesella, Lastres y Tazones

De nuevo en la carretera pusimos rumbo a Ribadesella, a 31 kilómetros de Llanes. Lo que más nos gustó es la entrada al pueblo ya que vas bordeando el río Sella hasta su desembocadura. Además, nos apetecía ver en directo -y no por la tele como cada año- el escenario donde se realiza el Descenso Internacional del Sella. Si, como nosotros, no dispones de mucho tiempo, quédate con estas sugerencias: los palacetes indianos de la playa Santa Marina, las vistas panorámicas desde la Ermita de Guía y el paseo de la Grúa, en el que el gran Mingote dejó plasmada la historia del puerto de Ribadesella en seis murales de cerámica. Nota mental para la próxima escapada: visitar la Cueva de Tito Bustillo, uno de los grandes santuarios del arte paleolítico de Europa.

Ribadesella, Asturias

Después del paseo por Ribadesella nos acercamos a Lastres, un pequeño pueblo marinero que muchos ubicaron en el mapa gracias a la serie Doctor Mateo. Pertenece al concejo de Colunga y buena parte de su encanto, al igual que en Cudillero, reside en su emplazamiento: un caserío blanco de calles estrechas y empinadas que se desliza por la ladera de la montaña hasta llegar al mar. Dejar el coche no es tarea fácil, así que ármate de paciencia. Nosotros conseguimos aparcarlo en las inmediaciones del puerto por lo que nos tocó subir para disfrutar del centro de la villa  hasta que las piernas dijeron basta (todo el día dando brincos acaba pasando factura). De vuelta al puerto, nos tomamos un café en la terraza del restaurante La Rula y nos relajamos un buen rato viendo pescar a las gentes del lugar.

Lastres desde el puerto. Asturias

Pescador en Lastres, Asturias

Para despedirnos de Asturias (no un adiós definitivo sino un rotundo hasta la próxima), escogimos Tazones, un encantador pueblecito de la costa del concejo de Villaviciosa en el que mar y montaña se dan la mano. Sus sencillas casas blancas de arquitectura tradicional con coloridas ventanas y balcones de madera, sus calles empedradas, su arteria principal llena de restaurantes que huelen a pescado y marisco fresco, el pequeño puerto, la lonja… Puede sonar a topicazo, sí, pero, sinceramente, puso el broche de oro a nuestra ruta por el litoral asturiano.

Tazones, Asturias.

Rincón de Tazones, Asturias

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Un recorrido por la costa asturiana (I)

Un recorrido por la costa asturiana (I)

Por fin he podido cumplir uno de los objetivos viajeros que tenía pendientes en mi agenda desde hace tiempo: recorrer la costa asturiana. Una parte al menos porque aunque explotamos nuestro tiempo al máximo, soy consciente de lo mucho que nos dejamos por el camino. ¿Qué he traído en mi maleta de vuelta? Un pedacito de Asturias condensado en un puñado de pueblos marineros, la fuerza del Cantábrico, el increíble verdor de su paisaje, el calor y la cercanía de sus gentes y la firme decisión de que quiero volver. Esta es la crónica de mi escapada a tierra astur.

Puerto de Cudillero. Asturas

Como ya comenté en mi anterior entrada, montamos nuestra base de operaciones en Soto de Luiña, una pequeña parroquia situada a solo del 10 km de nuestro primer destino: Cudillero.

La primera impresión que nos transmitió Cudillero fue la de un pueblo marinero de postal. Un lienzo natural que la mano del hombre ha ido moldeando entre las montañas que lo abrazan dando forma a uno de los pueblos más bonitos de la costa asturiana. Mi consejo es que lo recorras con calma para no perderte ninguno de sus rincones: callejea sin rumbo, pasea por el muelle viejo hasta el faro, siéntate a tomar algo en alguna de las terrazas de la Plaza de la Marina y, sobre todo, sigue la estela de las barandillas azules para acceder a los diferentes miradores de la villa. Son escaleras de piedra muy empinadas, sí, pero el esfuerzo trae como recompensa unas vistas de Cudillero sencillamente espectaculares.

Cudillero. Asturias

Plaza de la Marina, Cudillero

En la subida a uno de estos miradores, el de Cimadevilla, me encontré con un marinero ya jubilado que se sorprendió al verme llegar casi sin resuello. ¡Si esto lo subo y lo bajo yo veinte veces todos los días! No sé cuánto tiempo pasamos charlando con Cudillero a nuestros pies pero recuerdo con especial cariño este momento. Hablamos sobre la estrecha vinculación del pueblo y del mar, sobre el «pixueto» -un dialecto del asturiano que solo se habla en Cudillero- y sobre la rabia que a este buen hombre le dan los turistas que «hacen la foto típica y salen corriendo sin ver nada más».

Panorámica de Cudillero desde el mirador de Cimadevilla.

Rincón de Cudillero, Asturias. Marineros en tierra

Tras pasar toda la mañana en el que en su día fue el puerto más importante de Asturias, pusimos rumbo a Luarca. La entrada en la capital del concejo de Valdés fue un poco caótica. Nuestro GPS perdió el norte y nos tuvo dando vueltas hasta que decidimos apagar su voz metálica y buscar un parking como se ha hecho toda la vida: siguiendo los cartelitos. Al final conseguimos aparcar al lado de la playa. Se imponía un momento de relax frente al Cantábrico.

El Cantábrico en Luarca. Asturias

Con los ánimos más relajados empezamos a visitar la Villa Blanca de la Costa Verde. Lo primero que hicimos fue perdernos por los alrededores del puerto, recorriendo barrios de marcado carácter marinero como el Cambaral o la Pescadería, con sus estrechas callejuelas y casas blancas. En esta zona está uno de los siete puentes de Luarca que cruzan el río Negro: el Puente del Beso. Como ya habrás imaginado, detrás de su nombre hay una leyenda. La del amor imposible entre el temido pirata Cambaral y la hija del noble luarqués que logró capturarlo.

Puente del Beso, Luarca. Asturias.

 El río Negro a su paso por Luarca. Asturias

Cuando nos dimos cuenta ya eran las dos y media y estábamos sin comer así que nos dirigimos al centro, hacia la Luarca más burguesa, para comprobar si la fabada asturiana del restaurante Brasas era tan buena como la pintan en la Red. Lo es. Te dejan la sopera en la mesa y el compango que acompaña a las fabes además de generoso está buenísimo: morcilla, chorizo, tocino, lacón… Lo mejor de todo, forma parte de su menú de 10 euros así que, si tienes buen saque, puedes seguir disfrutando con los segundos y los postres. Yo solo fui capaz de probar un poco de mis escalopines al cabrales.

Fabada asturiana. Rte. Brasas. Luarca

Con el café y mapa en mano discutimos qué veríamos a continuación. Las casas de indianos del barrio de Villar, el mirador del Chano, el cementerio blanco cuya silueta nos llamó la atención nada más bajar del coche… Como suele pasar siempre que viajas, demasiadas opciones y poco tiempo. Al final optamos por despedirnos de Luarca desde su campo santo. Como ya nos había apuntado nuestra camarera, es un lugar increíble. Está prácticamente colgado sobre el mar y solo el rumor del Cantábrico se atreve a perturbar la calma que allí se respira.

Nuestro siguiente alto en el camino nos llevó hasta Puerto de Vega, un pintoresco pueblecito del concejo de Navia en el que el tiempo parece haberse detenido. Si te dejas caer por aquí, no olvides estos imprescindibles: la lonja, el mirador de la Riva -que nos recuerda su pasado como puerto ballenero-, la Iglesia de Santa Marina, la centenaria Plaza de Cupido y la Ermita de la Virgen de la Atalaya.

Puerto de Vega, Asturias.

 Estampa marinera en Puerto de Vega, Asturias.

¿Con qué imagen me quedo de este día que pasamos recorriendo la costa occidental asturiana? Me lo pones muy difícil pero seguramente escogería el Cabo Vidio, nuestra última parada en el camino de vuelta a Soto de Luiña.

El Cabo Vidio es el saliente más septentrional del concejo de Cudillero. Nosotros llegamos atravesando el pueblo de Oviñana. Una vez allí te encuentras un paisaje difícil de olvidar. No solo por sus impresionantes acantilados de casi 100 metros de altura. Con la mirada puedes recorrer el litoral occidental asturiano desde el cabo Busto hasta el cabo Peñas e incluso, según cuentan, en días despejados se ve hasta la coruñesa Estaca de Bares. Las vistas más espectaculares están detrás del faro. Eso sí, no es una senda muy recomendable si tienes vértigo porque el camino es bastante estrecho y no hay barandillas. Si te animas, podrás ver el islote del Horrión del Cabo con sus colonias de gaviotas y cormoranes.

Cabo Vidio, Asturias.

 Horrión del Cabo, Cabo Vidio. Asturias

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Hotel Restaurante Casa Vieja del Sastre

Hotel Restaurante Casa Vieja del Sastre

En nuestro último viaje a Asturias queríamos alojarnos en un hotel que nos sirviera como base de operaciones para recorrer la costa asturiana. La idea era localizar un hotel rural que estuviera lo suficientemente cerca de las poblaciones que queríamos conocer y que nos aportara la tranquilidad y el confort que uno espera cuando está fuera de casa. Todo esto y mucho más lo encontramos en la Casa Vieja del Sastre, a la que llegamos guiados por las magníficas críticas de otros huéspedes que antes que nosotros se dejaron caer por esta casona tradicional asturiana construida en 1890.

De la sastrería a la hostelería

El hotel restaurante Casa Vieja del Sastre, ubicado en Soto de Luiña, una pequeña parroquia del concejo de Cudillero, es un lugar cargado de historia en el que sus propietarias, Mar y Patricia, han realizado un estupendo trabajo de rehabilitación para convertir la antigua sastrería familiar en un hotel encantador que luce con orgullo en su fachada la “Q” de Calidad Turística.

 

Lo primero que llama la atención en este establecimiento es su decoración que nos recuerda en cada detalle los cuarenta años que estuvo funcionando como sastrería: maniquíes, pies de máquinas de coser habilitadas como escritorios, fotos antiguas del taller, cuadros de figurines… Están repartidos por toda la casona y crean un conjunto de lo más personal.

 

Decoración interior de la Casa Vieja del Sastre

Este ambiente cálido y acogedor se traslada también a sus 14 habitaciones. Cuando llegamos a la nuestra nos encontramos con dos gratas sorpresas: teníamos una galería típica asturiana con dos mecedoras (que en nuestro caso utilizamos cada mañana para planificar la ruta del día), y la wifi gratuita del hotel funcionaba estupendamente. También nos sorprendió lo impecable que estaba todo y la extraordinaria suavidad de la ropa de cama. Nota para futuros huéspedes: en la mesilla de noche encontraréis un dossier con la historia del hotel. Leedla atentamente porque merece la pena.

Habitación de la Casa Vieja del Sastre

Los fogones del Sastre

Otro de los puntos fuertes de la Casa Vieja del Sastre es su coqueto restaurante. La carta, que combina sabiamente tradición y toques innovadores, no tiene desperdicio. Aunque estuvimos a punto de sucumbir al menú de temporada otoño-invierno -con platos de setas, caza y bacalao-, al final optamos por pedir una entrada de fritos de langostino y patata con mini-bouquets de ensalada, solomillo ibérico con cebolla confitada y reducción de cola, y lubina a la espalda a la manera tradicional. Todo estaba exquisito. Fresco, cocinado con mimo y muy bien presentado.

 Restaurante Casa Vieja del Sastre

Solomillo ibérico con cebolla confitada y reducción de cola

Lubina a la espalda. Casa Vieja del Sastre

Lo mismo podemos decir del buffet del desayuno en el que cada mañana nos encontrábamos «cosinas» como rosquillas, hojaldres, pastas de mantequilla, magdalenas, bizcochos… Nosotros alternábamos esta deliciosa bollería casera con un plato de huevos revueltos con beicon que nos preparaban en el momento.

Excursiones cercanas

Además de visitar Soto de Luiña, parada clave en el Camino de Santiago de la costa, no te pierdas la cercana playa de San Pedro, los impresionantes acantilados y puestas de sol del Cabo Vidio, la playa del Silencio y, cómo no, Cudillero. Si tienes alguna duda sobre cualquier otro destino, pregunta al personal de la casa. Son unos embajadores excelentes de su tierra.

Ya lo sabes. Si buscas tranquilidad, confort, buena mesa y un staff que se desviva por hacer de tu estancia una experiencia inolvidable, recuerda este nombre: Casa Vieja del Sastre.

Ficha del Hotel Restaurante Casa Vieja del Sastre

Dirección: Los Quintos, s/n – 33156 Soto de Luiña (Cudillero). Asturias. Tel.: 985 596 190. Web.

Categoría: 3 estrellas.

Nº de habitaciones: 14 (estándar, superior abuhardillada, junior-suite), equipadas con baño completo (secador de pelo, espejo de aumento, amenities), calefacción, teléfono, televisión y caja fuerte. Todas las junior-suites y las habitaciones superiores tienen además DVD y minibar.

Servicios: Salón-biblioteca, sala polivalente (TV o reuniones), jardín-terraza, aparcamiento gratuito, restaurante a la carta, punto informático gratuito con ADSL y wifi gratis en todas las habitaciones. El hotel no dispone de ascensor pero lo compensa con servicio de equipaje a sus habitaciones.

 

 

 

Camden Town, el sitio de mi recreo en Londres

Camden Town, el sitio de mi recreo en Londres

Divertido, multicultural, sorprendente, imprescindible… Seguro que si preguntamos a los que ya conocen el barrio de Camden Town la lista de adjetivos sería interminable. Para mí, sencillamente, Camden es el sitio de mi recreo, mi momento Londres. Porque visitar la última exposición de la Tate o asistir a un musical en el West End puede ser la excusa perfecta para dejarse caer por la siempre atractiva capital británica, por supuesto, pero un domingo sin Camden no es un viaje a Londres.

Camden Road.  Camden Town. Londres

Los que han vuelto hace poco dicen que está cambiado, que es mucho más turístico y menos trasgresor de como lo recordaban. Y yo me pregunto: ¿realmente es Camden el que ha cambiado o nosotros? Yo lo descubrí por primera vez con mis 20 recién estrenados, unos años en los que en Barcelona triunfaban las tiendas que traían ropa de Londres y en los que si querías hacerte con un vinilo de importación no te quedaba otra que recurrir al catálogo de venta por correo de Discoplay o a las tiendas de la calle Tallers. Volver a recorrer sus calles en la era Amazon, con las tribus urbanas como un elemento más del paisaje urbano de nuestras ciudades y con cientos de fotos en Instagram que poco espacio dejan para la imaginación, puede que no sea lo mismo. Pero el que tuvo, retuvo y, por muchas veces que vuelva a Camden, este barrio del norte de Londres nunca dejará de sorprenderme.

Camden Market

Nada más salir de la estación de metro de Camden Town ya puedes hacerte una idea del microcosmos de razas, credos y culturas que comulgan juntas para hacer de Camden un lugar único: rastas, crestas de colores, tatuajes y looks góticos se entremezclan con ejecutivos trajeados, vecinos de toda la vida y miles de turistas que acuden a este barrio para conocer el que probablemente sea uno de los mercadillos con más personalidad del mundo.

High Street.  Camden Town. Londres

 Camden High Street. Camden Town. Londres

Un mercado que en realidad son seis: Camden Lock Market, Stables Market, Camden Lock Village, Inverness St., Buck St Market y Camden High St. Market. Mi consejo es que los recorras todos sin prisas, tómate el día entero y, a ser posible, con un buen puñado de libras en el bolsillo. Porque da igual cual sea tu condición y tu manera de entender la vida, algo, creéme, acabarás comprando. El clásico souvenir de recuerdo, un disco descatalogado, bisutería artesanal de segunda mano, una camiseta de tu grupo preferido, una lámpara vintage, ropa de todos los estilos… Camden es el paraíso de las compras alternativas.

Camden Lock. Camden Town. Londres

The Stables Market. Camden Town

A la hora de comer, sobre todo si es tu primera visita, lo suyo es que te dejes seducir por el batiburrillo de aromas que desprenden los innumerables puestos de comida que encontrarás a tu paso: mejicana, japonesa, china, india, tailandesa… Hazte con tu bandeja, siéntate donde puedas y disfruta del carnaval de energía y color que discurre a tu alrededor.

 Puestos callejeros de comida, Camden Market. Camden Town

Sabores del mundo en Camden. Camden Town

Si te estás preguntando qué día de la semana es el mejor para vivir tu experiencia en Camden, yo te diría que un domingo. Es su día grande, encontrarás todo abierto y sin la marea humana que recorre sus calles -más de cien mil personas cada fin de semana- no sería Camden. Además, en Camden hay que ir a por todas: a ver y a dejarte ver, a probar todo tipo de sabores del mundo, a fisgonear en sus tiendas, a perderte entre la multitud, a relajarte tomándote un café a orillas del Regent’s Canal…

Stables Market. Camden Town

Camden Lock Place, Camden Town. Londres

Un tour musical por Camden

Bienvenido a la cuna del britpop, al que fuera el barrio de Amy Winehouse, al distrito londinense que vio nacer a bandas como Madness, Blur o Radiohead y que acogió conciertos emblemáticos de gente como Jimy Hendrix, Pink Floyd o The Doors. Y es que más allá de sus variopintos y extravagantes mercados callejeros, las calles de Camden Town son un referente en el mundo de la música. Si te gusta ponerle banda sonora a tus viajes, busca tiempo para dejarte caer por:

The Dublin Castle (Parkway, 94): A solo dos minutos de la estación de metro de Camden Town, nos encontramos con The Dublin Castle, toda una institución en el universo indie. En este legendario pub, Madness dio su primer concierto. Hay música en directo todas las noches y tienen una buena selección de cervezas y vinos.

The Electric Ballroom. Camden Town

The Electric Ballroom (Camden High Street, 184): Un clásico en Camden. Funciona como discoteca, sala de conciertos y los fines de semana como mercado. Los sábados puedes comprar películas, discos, revistas y cualquier artículo de coleccionista que puedas imaginar. Los domingos es el turno de la ropa: retro, vintage, punk…

The Hawley Arms (Castlehaven Road, 2): Uno de los pubs preferidos de Amy Winehouse donde no era extraño ver a la diva del soul despachando pintas detrás de la barra. Buen ambiente y un sitio muy agradable para escuchar grupos en directo y para comer (su fish and chips está buenísimo).

Roundhouse (Chalk Farm Road): Instalado en un antiguo taller de trenes, en este mítico auditorio Pink Floyd dio su primer concierto en 1966 y dos años más tarde The Doors ofrecieron aquí su única actuación en el Reino Unido. Hoy por hoy es una de las mejores salas de conciertos y espectáculos escénicos de Londres.

Cómo llegar a Camden Town

En metro: Camden está a diez minutos del centro de Londres. Tienes que coger la Northern Line y bajar en la parada de Camden Town. Para volver lo mejor es que utilices la parada de Chalk Farm porque es muy probable -sobre todo si es fin de semana- que no te dejen acceder al metro desde Camden Town ya que dada la afluencia de público esta estación se utiliza solo de salida.

Camden Town Station. Londres

En bus: Líneas 24, 27, 29, 31, 134, 135, 168, 214, 253, 274 y C2.

En barco: Navegar por el Regent’s Canal a bordo de un waterbus con destino Camden es algo que hay que hacer por lo menos una vez en la vida. Tienes todos los detalles en esta entrada: Un paseo en barco por Regent’s Canal.

Más información sobre CamdenBest of Camden y Camden Guide.

Restaurante Sur. Cala Granadella. Xàbia/Jávea

Restaurante Sur. Cala Granadella. Xàbia/Jávea

Como ya comenté en mi anterior entrada Siete razones para visitar Xàbia, la Cala Granadella nos dejó sin palabras: su privilegiado enclave entre dos acantilados, el bosque de pinos que la rodea, sus aguas cristalinas… Al magnífico recuerdo que conservamos de ese día de naturaleza y mar, contribuyó, y mucho, nuestra experiencia gastronómica en el restaurante Sur, una visita obligada para cualquiera que quiera disfrutar de la cocina mediterránea que desde 1959 elabora con mimo la familia Estalrich a pie de playa.

Nos dejamos caer por el restaurante un martes de junio. Nada más llegar a la cala reservamos una mesa en la terraza superior frente a la bahía. Ningún problema, a las dos tendríamos nuestra mesa. Primer objetivo cumplido: comeríamos en la mejor de las compañías, un Mediterráneo del que no puedes apartar la vista. Ya solo quedaba esperar que los fogones del Sur estuvieran a la altura de semejante capricho de la naturaleza.

 Tras revisar la carta y viendo el trajín de platos que revoloteaban a nuestro alrededor (a cual más apetecible) optamos por algo que nunca falla: dejarnos aconsejar por el personal de la casa. Así descubrimos que el restaurante tiene su propio huerto y un barco de pesca que les suministra a diario el pescado fresco. Al final nos decantamos por probar un poco de la tierra y un poco del mar: ensalada de tomate y atún, pulpo a la plancha y parrillada de pescado y marisco.

Todo estaba exquisito, las raciones eran abundantes, la calidad-precio más que razonable y el servicio, fruto de muchos años de experiencia, cercano e impecable. La conclusión es obvia: una cocina notable en un entorno sobresaliente. Y eso que dejamos para otra ocasión sus afamados guisos marineros y arroces. Nota para celíacos: el restaurante Sur es miembro de Acecova (Asociación de Celíacos de la Comunidad Valenciana), y CONHOSTUR por lo que buena parte de su carta se adapta a la dieta de los celíacos.

 ¡Buen provecho! Aunque sea de forma virtual…

 Recomendaciones:

  • Aunque el restaurante tiene 40 mesas distribuidas en dos niveles, reserva antes por teléfono si quieres disfrutar de las espectaculares vistas de la terraza superior (sobre todo si es fin de semana).
  • Para aparcar sin problemas (no hay mucho sitio) no te queda otra que madrugar un poquito. Valdrá la pena, te lo aseguro.

Dirección: Restaurante Sur. Avenida Tio Catalá, 35. Cala Granadella. 03730 Jávea (Alicante)

Coordenadas GPS: 38.729723, 0.195866

Horario de cocina: Julio – Agosto: 10:00 hasta 22:00 h. Resto del año: 10:00 – 18:00. Cerrado del 12 de diciembre al 1 de marzo.

Información y reservas: 965 771 612