Fruto de la impronta volcánica y del poder de sus gigantes dormidos. Salpicado de viñedos que aportan su paleta de verdes a un paisaje de tierra negra. Playas que regalan atardeceres únicos y alfombras blancas de sal. Así es Fuencaliente. Así es el sur de La Palma. Un municipio que sin desmerecer al resto sorprende y cautiva por su natural belleza y que condensa buena parte de la magia de este rincón canario.
Antes de empezar a tentarte con todas las experiencias que te esperan en Fuencaliente, situémonos geográficamente. Nos encontramos en la punta meridional de la isla, allí donde la cordillera de Cumbre Vieja se funde dócilmente con el Atlántico. En el prehispánico cantón de Abenguareme, actualmente delimitado por los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Mazo.
Qué ver en Fuencaliente
En esta zona, marcada por las erupciones que dejaron a su paso extensos campos de lava, se encuentra uno de los volcanes más bonitos de la isla, el Volcán de San Antonio. Cuando despertó, en 1677, contribuyó a forjar la inquietante orografía de Fuencaliente originando un precioso cráter de suaves curvas. Bordearlo, fijándonos en su rostro ennegrecido y sintiendo cómo la tierra cruje bajo los pies, es una maravilla.
El viento sopla con fuerza y las panorámicas que desde aquí se divisan te obligan a no dejar la cámara ni un momento para inmortalizarlas en un puñado de píxeles. La vecina población de Los Canarios, el inabarcable océano que bate la costa, y allí donde acaba el sendero, a 654 metros de altitud, la impresionante silueta del Volcán Teneguía y las salinas. Una extraordinaria fusión de tierra, agua y aire que te hace sentir minúscula cuando contemplas este sobrecogedor escenario cuyo devenir puedes investigar en su moderno Centro de Visitantes.
En su última erupción, el Volcán de San Antonio sepultó bajo un río de lava el manantial del que toma nombre el municipio, la Fuen Santa, cuyas aguas termales, ricas en azufre y otros minerales, ya utilizaban los antiguos benahoaritas con fines curativos. Con el paso del tiempo, su fama llegó a ser tal que incluso se llegó a exportar a Cuba y Amberes, y atrajo a pudientes visitantes situando a La Palma en el mapa de turismo de salud de la época.
A los pies de esta legendaria fuente aparece otro de los hitos de este paisaje nacido del fuego, la Playa de Echentive, también conocida como Playa Nueva. 275 metros de salvaje litoral que brotó de las entrañas de la tierra durante la erupción del Teneguía en 1971. A medida que vas descendiendo hasta la orilla descubres su potente fisonomía, un lienzo cubierto de callaos -cantos rodados de color negro- que contrasta bruscamente con la espuma blanca de las olas.
Aquí te esperan dos experiencias únicas. La primera, poder bañarte en alguna de las charcas de aguas cristalinas y verdes imposibles que se esconden con celo en la parte trasera de la playa. Sentirás que estás en otro mundo. Sentirás que estás vivo.
La segunda, contemplar un fabuloso atardecer. Recuerdo este momento con especial cariño. Sentada en una roca, mecida por el rumor del océano, viendo como los últimos rayos de sol bañaban su brutal estampa.
Muy cerca de aquí se encuentran las famosas Salinas de Fuencaliente, un complejo salinero que debemos al tesón de la familia Hernández Villalba que desde 1967, generación tras generación, ha continuado su labor de extracción artesanal de sal marina.
Este Espacio Nacional de Interés Científico es uno de los enclaves más visitados de la isla. No es de extrañar teniendo en cuenta que se asienta sobre uno atractivo paraje lleno de contrastes cromáticos que van desde el intenso negro del malpaís a las blancas montañas de sal, pasando por el color rosáceo de los cocederos y el azul del Atlántico que las rodea. Así es la caprichosa naturaleza de estas salinas moldeadas por el hombre, las más importantes de las tres que aún siguen activas en las Canarias, y lugar de descanso de numerosas aves migratorias.
Los dos faros de Fuencaliente -en el antiguo de sillería basáltica se ubica el Centro de Interpretación de la Reserva Marina de La Palma-, y la cercana Playa del Faro, donde los vientos baten con fuerza, acaban de perfilar la imagen de estas salinas que cuentan además con un restaurante temático. Es El Jardín de la Sal, un espacio que sigue los dictados de la arquitectura salinera integrándose sin estridencias en este paisaje tan especial.
Allí, rodeada de enormes cristaleras que acercaban el mar a mi mesa y tras participar en una interesantísima cata de diferentes tipos de flor de sal, pude disfrutar de su menú degustación Los Sentidos del Sur de La Palma, una deliciosa muestra de su slow food, que promueve el retorno a los valores tradicionales con originales y elaboradas presentaciones de productos de proximidad. Crema de tomate canario con ceviche, carpaccio de langostino con tartar de aguacate, papada de cerdo en chicharrón con gofio y reducción de malvasía… Muy recomendable, sin duda.
Hablando de buen comer y mejor beber, no podemos olvidar los viñedos y bodegas de Fuencaliente, una de las grandes señas de identidad de este municipio que tiene en la vid su principal actividad agrícola. Y es que las particularidades de su suelo han convertido esta zona en una de las comarcas vinícolas más importantes de Canarias. Aquí se elaboran blancos secos, tintos y rosados y, cómo no, el Malvasía, el más emblemático de los vinos de La Palma que escritores de la talla de Shakespeare o Sir Walter Scott no dudaron en calificar como “néctar de los dioses”.
Para conocer sus métodos de producción y catar sus apreciados caldos, lo mejor es visitar alguna de sus bodegas. Una buena opción son las Bodegas Teneguía cuyos vinos, con más de sesenta años de historia, nacen de las viñas más antiguas de la isla.
Una última recomendación, si te gusta el senderismo, debes saber que la Ruta de los Volcanes, uno de los principales senderos de la isla de La Palma, finaliza tras 25 kilómetros en el Faro de Fuencaliente.
Tras mostrarte algunos de los secretos que esconde el sur de la más joven de las Canarias, solo espero haber conseguido transmitirte una porción más del efecto La Palma. No obstante, por si no ha sido suficiente, te dejo con el vídeo resumen del blogtrip #EscuchaLaPalma producido y realizado por Barking Blogs. Yo no me canso de verlo.
NO VIAJES SIN SEGURO
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¿Qué paisaje te apetece ver desde el avión en tu próximo viaje? El Parque Nacional Torres del Paine, las impresionantes ruinas de Machu Picchu, la naturaleza salvaje de las Islas Galápagos, la Tierra del Fuego… Si estás pensando en viajar a Sudamérica, toma buena nota de todo lo que LAN Airlines tiene reservado para ti.
Lo primero que tienes que saber es que aunque en Europa LAN no es tan conocida como otras compañías aéreas, en América del Sur es líder en el transporte de pasajeros ya que se ha ganado la confianza de los viajerosen la mayoría de los mercados donde opera. En este sentido, en el 2014 y por tercer año consecutivo, LAN recibió el premio a la «Mejor Línea Aérea de Sudamérica» en los World Travel Awards (WTA). Este prestigioso galardón responde a criterios tales como la satisfacción del cliente, la calidad del servicio a bordo, la innovación tecnológica, la puntualidad o la comodidad de sus cabinas, entre otros.
La suma de todos estos factores ha dado como resultado que LAN Airlines sea una de las principales aerolíneas de pasajeros y carga en América Latina. Además, forma parte del Grupo LATAM, compuesto por LAN y TAM, uno de los mayores grupos de aerolíneas del mundo que conecta alrededor de 150 destinos en 22 países.
Sudamérica al alcance de tu mano con LAN
Esta compañía, miembro de la alianza Oneworld desde el año 2000, vuela nada más y nada menos que a 115destinosen Sudamérica ofreciéndonos una amplia red de conexiones para conocer todos los encantos de este mágico subcontinente: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Venezuela.. Y lo mejor de todo, a precios muy competitivos. ¿Algunos ejemplos? Madrid-Santa Cruz (Bolivia) desde 775€ o Barcelona-Santiago de Chile desde 680€.
Las opciones para volar con ellos desde España cubren buena parte de nuestra geografía ya que sus aviones despegan desde Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Granada, Gran Canaria, Ibiza, La Coruña, Madrid, Málaga, Oviedo, Pamplona, Palma de Mallorca, Santander, San Sebastián, Santiago de Compostela, Sevilla, Tenerife, Valencia y Vigo.
Además, a partir del próximo 1 de octubre, el Grupo LATAM Airlines empezará a operar una nueva ruta desde el aeropuerto de Barcelona-El Prat al aeropuerto Guarulhos de São Paulo. Este vuelo directo contará con tres frecuencias semanales (lunes, miércoles y viernes) con salida desde Barcelona a las 21.45 h. y llegada a São Paulo a las 4.40 horas. En sentido contrario, se realizará los martes, jueves y viernes, saliendo del aeropuerto Guarulhos a las 23.55 h. y llegando a El Prat a las 15.35 horas.
A esta nueva ruta, LAN sumará tres frecuencias más entre Madrid y Santiago de Chile, llegando así hasta las 10 frecuencias semanales entre la capital española y la chilena.
A nivel de vuelos internos, la oferta de LAN en países como Argentina, Chile, Ecuador, Perú y Colombia es magnífica ya que cuenta con numerosas conexiones desde Buenos Aires, Santiago de Chile, Quito y Guayaquil, Lima y Bogotá.
LAN: Innovación y tecnología al servicio del pasajero
Una de las principales señas de identidad de LAN es que esta aerolínea potencia la cultura de servicio para ofrecer a los pasajeros la mejor experiencia de viaje posible. Para ello, no ha dudado en incorporar a su flota el primer Boeing 787-9 de Latinoamérica, una avión de última generación que consume hasta un 20% menos de combustible reduciendo así el impacto ambiental de las emisiones de CO2. Respecto a la cabina, los asientos de la Clase Premium Business son full flat 100% y en el caso de la Clase Economy, sus asientos ergonómicos reclinables cuentan con un reposacabezas con 4 ajustes diseñado para facilitar el descanso de los pasajeros.
¿Te preocupa cómo matar el tiempo en un vuelo trasatlántico? A LAN también y por ello se esfuerza día a día para ofrecer un servicio de entretenimiento a bordo excepcional. De este modo, si vuelas en su flota de aviones Boeing 787 o Boeing 767, encontrarás en la pantalla individual de tu cabina los mejores estrenos de cine, series completas como True Detective o Suits, juegos, canales de radio y más de 1.000 álbumes de música.
¿Más ventajas de volar con LAN? En los vuelos operados por LAN Chile, Colombia y Ecuador, podrás mantener encendidos tus dispositivos electrónicos activando el modo avión. Este servicio se encontrará disponible de forma gradual en los demás países sudamericanos. Además, desde enero de este año, en su flota Airbus 320 podrás usar tu smartphone, tablet y portátil para disfrutar de su amplia oferta de películas, música y series en tu dispositivo. Las horas de vuelo se pasarán volando.
Por último, quiero hablarte de su programa de fidelización LANPASS con el que podrás acumular kilómetros cada vez que vueles con LAN, TAM o con las aerolíneas de la alianza Oneworld, alquiles un coche, te alojes en los mejores hoteles o utilices su amplia red de comercios asociados. Además, si eres socio de alguna de sus cuatro categorías Elite (Premium, Premium Silver, Comodoro y Black) podrás realizar tu check-in de manera preferente en el aeropuerto, sumar hasta el doble de kms. LANPASS y solicitar un upgrade de cabina en vuelos LAN.
Informado quedas. Por su puntualidad, su buen servicio a bordo, su joven flota y su relación calidad/precio LAN Airlines es una gran opción para viajar a Sudamérica. Ahora solo falta que elijas tu próximo destino. ¿La Isla de Pascua, Cuzco, Iguazú, San Pedro de Atacama?
Viajar, viajar, viajar… Si estás contagiado de ese bendito virus trashumante que te hace soñar continuamente con nuevos horizontes, buscarás mil modos para hacerlo. Robándole horas y días al calendario, a través de documentales, leyendo blogs de viajes como éste o reservando mesa en restaurantes que te permitirán recorrer el mundo bocado a bocado. Cualquier excusa se vuelve válida para saciar un apetito que solo piensa en devorar destinos. En esta ocasión, olvídate del pasaporte y la maleta. No vas a necesitarlos. Vamos a trasladarnos a Ecuador sin salir de Madrid en una escapada gastronómica pilotada por el gusto, el olfato y la vista. ¿Dónde? En el restaurante Paralelo Cero.
Nuestra puerta de embarque para bucear en la despensa ecuatoriana está situada en el barrio de Salamanca, junto al Parque del Retiro y la Puerta de Alcalá. Allí nos espera un local que sin grandes artificios y con una decoración eminentemente blanca y actual consigue su propósito: crear un ambiente cálido y acogedor que nos permite escapar del frenético y bullicioso ritmo de vida de la capital nada más cruzar su puerta.
Al frente de este navío que cruza el océano hasta Sudamérica está su chef y director, Miguel Xavier Monar, un maestro en el arte de revisar las recetas ancestrales de la cocina ecuatoriana con propuestas vanguardistas que no ocultan su origen. Cada plato lleva su sello personal, su particular visión de las gastronomía de un país andino que sabe a tamal, a yuca, a hornados, a chorizo criollo y a excelentes carnes y pescados. Y es que desde que Monar se puso al frente de este negocio, la trayectoria de Paralelo Cero ha ido in crescendo hasta convertirse en lo que es ahora, el único restaurante de alta cocina ecuatoriana de España. Un lugar de culto para los amantes de la buena mesa que buscan sorprenderse y deleitarse con nuevos sabores e innovadoras presentaciones.
Siguiendo sus propias indicaciones -como buen anfitrión de su tierra le encanta recibir a sus comensales-, opté por descubrir el exotismo y la magia que sale de sus fogones de la mano de su menú degustación Ecuador exquisito, un viaje culinario de nueve propuestas tan sorprendente como grato para el paladar.
Para abrir el apetito, llegó hasta mi mesa un canelazo, una infusión de canela, clavo y pulpa de naranjilla con aguardiente de caña de azúcar ecuatoriano, que a modo e antesala despertó mis sentidos antes de sucumbir a su plato estrella: el ceviche. Sin ser una experta en la materia, te puedo asegurar que son de los mejores que he probado. Tanto el de corvina -cocido al momento con zumos de naranja, limón y lima-, como el de camarones que se sirve en su propio caldo con chips de plátano macho (chifles) y mini maíz tostado (chulpi).
Otro clásico de Paralelo Cero es el atún rojo con frutas tropicales, presentado en daditos tipo tartar con aguacate especiado y acompañado de huevas de salmón y chips de legumbre. Exquisito.
Tras paladear una copa de espumoso de frutos rojos que consigue transportarte a los volcanes de Ecuador, llega el momento de las carnes con recetas tradicionales como el llapingachos classic, típico de los pueblos indígenas, y el seco de gallina preparado con crema de guayaba tropical, tempura de yuca y acompañado por un suave puré de patata.
Mención especial merece el hornado de chancho asado en cerveza Kichwa, una pierna de cordero macerada en esta cerveza rubia artesana, tipo Ale, creada por los cerveceros de Sagra y el propio chef, que solo se puede tomar en este restaurante. Exclusivo, original y gustoso. ¿Se pude pedir más?
Pues sí. ¿Qué tal soñar con callejear por Quito a través de un rissotto? También es posible probando su quinoto, un pseudo-cereal, llamado quinua, salteado con champiñones, crema de leche, queso rallado, cebollino picado y el toque de polvo del chulpi.
El dulce colofón a este itinerario gastronómico, que refleja con ingenio y sensibilidad la cultura gastronómica de Ecuador, realmente fue una sorpresa: una suculenta mezcla de plátanos maduros cocidos en almíbar de caña de azúcar. Imposible resistirse.
Respecto al servicio, solo señalar que está a la altura de cuanto se sirve en las mesas. Atento y cercano, resolverán todas tus dudas para convertir tu paso por este restaurante en una apetitosa experiencia que a buen seguro desearás repetir ya sea a la hora de la comida, la cena o disfrutando en cualquier momento del día de su cocina non-stop.
Yo ya tengo excusa para volver. Me queda mucha carta por recorrer y no he probado sus famosos cócteles de autor entre los que destacan el Pisco Sour Blue, el Gin Violet y Doña Margarita. Ecuador, de momento, sigue siendo para mí una quimera. Disfrutar de su gastronomía contemporánea, una realidad en el centro de Madrid.
Dónde: Calle Villanueva 21, 28001 Madrid. Reservas: 915 776 926
Horario: Lunes de 13:00 a 17:30h. Martes a sábado de 13:00 a 17:30 y de 20:30 a 00:00h. BeforeHome: Martes a viernes de 17:30 a 21:30 h.
Cómo llegar: Metro Retiro (línea 2)
*Precio del menú degustación Ecuador Exquisito: 25€ por persona (no incluye pan ni bebida)
El Parque Nacional de laCaldera de Taburiente, situado en el término municipal de El Paso, es el máximo exponente natural de La Palma, una isla que ostenta con orgullo su condición de Reserva Mundial de la Biosfera. Su imponente belleza paisajística, fruto de las condiciones geológicas, lo convierte en una cita imprescindible para todos los viajeros que recalan en este edén del archipiélago canario. Para animarte a conocerlo, te propongo una ruta de 18 kilómetros que nos llevará hasta sus entrañas a través de senderos, miradores y torrentes que dan lugar a espectaculares cascadas. Ponte calzado cómodo y haz algunos estiramientos. Comenzamos.
Primer tramo: Los Brecitos- Zona de Acampada
El núcleo principal del parque es la cabecera del Barranco de Las Angustias cuya forma semicircular de 8 km de diámetro y más de 2.000 metros de altitud le confiere, aún sin serlo, el aspecto de un enorme cráter o caldera volcánica.
Uno de los mejores enclaves para observar este impresionante conjunto de cumbres y darte cuenta de sus titánicas proporciones es el Mirador de los Brecitos, el punto accesible a vehículos más cercano al interior del parque y por tanto el más utilizado para adentrarse en él. Desde aquí, si el día está despejado, se puede divisar el collado conocido como La Cumbrecita y el Pico Bejenado, el único pico aislado del parque nacional. Si te detienes a observar las paredes de La Caldera podrá identificar, a través de sus diferentes colores, los dos períodos más importantes de erupciones. Y es que la fuerte erosión que ha conformado durante milenios su paisaje ha dejado al descubierto multitud de formaciones que permiten estudiar el devenir geológico de la isla.
A partir de aquí y a lo largo de unos 6 kilómetros la ruta discurre por un valioso ecosistema de pinar canario que no presenta ningún tipo de dificultad más allá del vértigo que puedas sufrir en algún momento al bordear el sendero y plantarte frente a unos desniveles de impresión. En el camino encontrarás fuentes como la de La Mula, cursos de agua de barrancos como el Ciempiés o el de Las Traves y especies típicas de la laurisilva canaria en las zonas más umbrías. Haz un alto en el camino en el Mirador del Tagasaste para otear el horizonte de los roques del interior de La Caldera, todos ellos de origen sedimentario.
Pronto alcanzaremos el cauce del río Taburiente y la zona conocida como Playa de Taburiente. Este precioso spa natural en forma de rambla es una de la joyas del parque. Descálzate, sumerge tus pies en las charcas naturales y relájate en este idílico escenario enmarcado por el Roque del Huso y el Roque Salvaje. Escuchar el rumor del agua, llenar tus pulmones de aire puro y comer algo para reponer fuerzas es todo lo que necesitarás para afrontar el segundo tramo de esta ruta por la Caldera de Taburiente. También puedes hacer como nosotros y cubrir tus ojos con un antifaz para disfrutar de uno de los paisajes sonoros más sugerentes de la isla.
Segundo tramo: Zona de Acampada – Barranco de las Angustias
Tras sobrepasar la zona de acampada nos encontramos con el Centro de Servicios donde se puede visitar una pequeña exposición y consultar cualquier duda al personal del parque. Si tienes que ir al baño, aprovecha sus aseos públicos porque todavía tenemos cuatro horas por delante de caminata.
Aunque la dificultad general de este segundo tramo está calificada de media-alta, tranquilo. No es tan fiero el león como lo pintan. Es más, si yo pude hacerlo con la torpeza que me caracteriza, cualquiera puede. Solo es cuestión de ralentizar un poco el ritmo y fijarse bien dónde se ponen los pies.
Y es que tras esta parte tan relajada se inicia un intenso descenso denominado LaCuesta del Reventón. Su nombre hace honor a su fisonomía, una fuerte y empinada bajada que no quiero ni imaginar cómo debe ser de subida. Eso sí, las vistas dominadas por la presencia del Roque Idafe, son espectaculares. Es en la base de este famoso roque donde, según cuenta la leyenda, los aborígenes palmeros, conocidos como benahoaritas o auritas, practicaban ritos de adoración en honor a Abora, el dios del Sol. Creían que este imponente monolito sustentaba el cielo y pensaban que si algún día se derrumbaba traería consigo grandes desgracias.
Leyendas al margen, bajo este roque confluyen las aguas transparentes del Barranco del Almendro Amargo y las del Limonero o Rivanceras, de lecho amarillo. Subiendo por el cauce del Limonero, a unos 500 metros aproximadamente, encontraremos otro de los enclaves estrella del parque, la Cascada de Colores. Este pequeño salto, recrecido de forma artificial, es un sorprendente lienzo de tonos verdes, amarillos y rojizos en el que el musgo y las aguas ricas en sales de hierro se alían para crear una obra de arte de la naturaleza.
De vuelta al sendero, desde Dos Aguas -punto de confluencia de los barrancos de Taburiente y de Almendro Amargo- y hasta el mar, el barranco se conoce como Barranco de Las Angustias. Si el caudal es muy abundante, se prohíbe el paso desde la zona de acampada para evitar situaciones peligrosas al vadearlo. A partir de este punto, en un descenso suave que discurre por los márgenes y el cauce del propio barranco, podremos ver elementos geológicos como diques y lavas almohadilladas y cursos de agua.
Aquí acaba esta ruta por La Caldera de Taburiente, uno de los recursos naturales más emblemáticos e importantes de la isla. Si sigo contagiándote el efecto La Palma, objetivo cumplido.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Cuándo ir: Las suaves temperaturas de La Palma permiten visitar el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente en cualquier estación. Si quieres disfrutar de la riqueza de su flora, opta por la primavera ya que es cuando se produce la floración de la mayoría de sus especies. Si prefieres ver sus cumbres nevadas, por los meses de invierno.
Accesos: Hay tres entradas para llegar en vehículo a los principales lugares. Por el sur, la visita se inicia en el Centro de Visitantes y desde aquí se accede a La Cumbrecita. Por el norte, la carretera llega hasta el Roque de los Muchachos. Por el oeste, se entra por el Lomo de los Caballos al Barranco de las Angustias para realizar la ruta más clásica (Brecitos-Zona de acampada).
Centros de Visitantes:
Centro de Visitantes de El Paso. Carretera LP-3, km. 23,9. Abierto todos los días (incluidos festivos) de 9:00 a 18:00 h.
Centro de servicios de Taburiente: Situado al lado de la zona de acampada. Generalmente permanece abierto de 9:30 a 20:25 h.
Normas de visita:
Recuerda que estás en la naturaleza y que nuestro paso no debe originar ningún impacto negativo en el parque. No tires desperdicios al suelo (lleva una bolsa para recoger los restos de comida o botellas). No te lleves piedras, ni minerales ni ningún tipo de material geológico, respeta la flora y fauna que veas a tu paso, y evita hacer ruidos que perturben el silencio natural de este entorno único. Por descontado, ni se te ocurra hacer fuego o acampar fuera de los lugares habilitados para ello.
En el interior del parque nacional no hay oferta de restauración así que lleva contigo agua y algo de comer para afrontar el recorrido. Recuerda consultar la previsión meteorológica ya que algunos itinerarios no se recomiendan en caso de lluvias o intenso calor. Viste ropa ligera y transpirable, calzado adecuado y no olvides una gorra y crema solar para evitar golpes de calor y quemaduras.
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Dormir en una jaima en el desierto de Marruecos, rodeada de kilómetros y kilómetros de arena. Ese siempre fue uno de mis grandes sueños viajeros. De hecho, podría apropiarme de las palabras de Antoine de Saint-Exupéry: «Siempre he amado al desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena sin ver ni escuchar y, sin embargo, siempre hay algo que brilla en el silencio.» También de otra de las frases célebres del autor de El Principito: “Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad”. Y así lo hice. Pasar la noche en el desierto marroquí dejó de ser un espejismo para encabezar el listado de los grandes momentos vividos en Marruecos.
Durante siete días recorrí este sorprendente y fascinante país, una franja norteafricana que me sedujo por sus contrastes, por el calor de sus gentes, porque me hizo sentir bien en todo momento. En su día traté de tamizar las mejores vivencias de este viaje que bauticé como el de las mil sonrisas. Hoy me centro en una de ellas. En las que tal vez fueron las catorce horas más intensas de mi viaje por Marruecos.
A las puertas del desierto
Tras una larga jornada en 4×4 recorriendo el Valle del Dades, las espectaculares Gargantas del Todra, Erfoud y Rissani, y disfrutando del color ocre y rojo de las kasbahs y ksours que se cruzaban a nuestro paso, llegamos a Merzouga, frente a las altas dunas de Erg Chebbi.
La primera visión de este campo de dunas móviles que pueden llegar a alcanzar los 150 metros de altura me dejó sin palabras. Justo en ese momento el sol bañaba su silueta desplegando un abanico de dorados y naranjas que difícilmente una cámara puede inmortalizar.
Erg Chebbi
A lo lejos divisé una caravana que se internaba hacia el desierto. Ojalá que vayamos solas, pensé. Y así fue. Cuando bajamos del todoterreno, solo había dos dromedarios esperándonos al cuidado del que sería nuestro guía.
Caravana de dromedarios en Erg Chebbi
Mientras me acomodaba en mi montura, recordé la leyenda de las dunas de Erg Chebbi que había leído en alguna parte. Según cuenta la tradición oral, fueron creadas por Dios para castigar a una rica familia de Merzouga que se negó a dar cobijo a una mujer y a su hijo durante un festival local. Para condenar su falta de hospitalidad -algo impropio de un pueblo como el marroquí- sepultó a toda la familia bajo grandes montículos de arena. Bendita condena. Recorrer un tramo de esta espectacular extensión de 22 kilómetros situada en la frontera con Argelia fue uno de los mejores regalos que Marruecos pudo hacerme.
Como comenté en su día, literalmente teníamos el desierto para nosotras y allá donde posábamos la mirada iban apareciendo diferentes estampas de este hipnótico mar de dunas que iba cambiando de tono siguiendo los designios de un día que se iba apagando. Y sí, lo reconozco, también me asaltó la imagen de Peter O’Toole encarnando a Lawrence de Arabia. Trotamundos y cinéfila, así soy.
Adentrándonos en Erg Chebbi
TE PUEDE INTERESAR → Excursión de 3 días al desierto de Merzouga: en esta excursión te adentrarás en Erg Chebbi, la parte más sorprendente del desierto del Sáhara, y disfrutarás de los contrastes de Marruecos. El itinerario -con guía que habla español- incluye: la Kasbah de Ait Ben Haddou, Ouarzazate y la Kasbah de Taourirt, el Valle del Dades y las increíbles Gargantas del Todra, el palmeral de Jorf, Erfoud, Merzouga, Rissani, Tizi N’Tfrkhin y Ouarzazate.
Atardece en Erg Chebbi
La única pega, esa que sufrimos todos los viajeros que nos empeñamos en contar nuestras idas y venidas por el mundo, fue tener que romper el hechizo del momento para conseguir un soporte visual con el que acompañar estas líneas. Suerte que nuestro guía era un bendito y aguantó estoicamente cuantas paradas le obligamos a hacer. También los dromedarios, de aspecto saludable y dóciles, pusieron su granito de arena deteniéndose sin mayor problema para que pudiéramos tratar de captar la belleza que nos rodeaba. Mi sueño de dormir en una jaima en el desierto de Marruecos estaba a punto de cumplirse.
Cuando llegamos al campamento ya era noche cerrada y costaba distinguir la silueta de las tiendas que teníamos a un puñado de metros. Todo estaba en silencio, diríase que deshabitado, salvo por la tímida luz de las lámparas que iluminaban un camino de alfombras. ¿Estamos solas?, pregunté. No, hay una mujer catalana alojada aquí, obtuve por respuesta. Miré a Sara y no pude evitar sonreír. Aquella chica era Anna, una viajera de la vieja escuela, comprometida y solidaria, que por unas horas se convirtió en nuestra germana de dunes (hermana de dunas).
Tras saludar a todo el equipo de Jaimas Madu, a cual más políglota, nos acompañaron a nuestra jaima. En pleno corazón del desierto me encontré con una tienda llena de comodidades: baño y ducha privado, agua caliente, electricidad y una cama enorme que alejaba la idea de pasar frío con solo mirarla. La noche en el desierto de Marruecos prometía y mucho.
Mi preciosa jaima
De repente, el sonido de unos timbales mezclado con ininteligibles canturreos llamó nuestra atención. La cena estaba lista en una acogedora jaima. Entre animadas conversaciones sobre lo humano y lo divino fueron desfilando una sopa de verduras que nos devolvió la vida, arroz, kefta, pollo con limón…
Jaima comedorCenando en Jaimas Madu
Después salimos al exterior para disfrutar de un pase de música y canciones bereberes alrededor de una fogata. Ya puedes imaginar el resto. Al abrigo de la nocturnidad, la fiesta acabó entre chistes subidos de tono, refranes catalanes y con una servidora aporreando cualquier instrumento que cayera en sus manos. Un heterogéneo grupo de desconocidos convertidos en amigos por la magia del desierto.
Música tradicional en el desierto de Marruecos
Cuando todo el mundo se retiró, me quedé unos minutos más sentada sobre una alfombra. Hecha un ovillo. En silencio. Saboreando la soledad y mirando al cielo que a pesar de ser un enorme manto negro dejaba entrever algún fragmento de su bóveda celeste. Estaba allí, cumpliendo mi sueño de pasar la noche en el desierto y sentí el cálido roce de la felicidad.
Disfrutando de la soledad en el desierto
Debo confesar que no dormí mucho esa noche. Más bien la pasé en una dulce duermevela, navegando entre las imágenes que asaltaban mi mente a modo de flashback. No fue el frío ni la ausencia de un lecho confortable. Era yo. Nerviosa y excitada. Como una niña pequeña en la noche de reyes esperando su regalo: el amanecer en el desierto marroquí.
TE PUEDE INTERESAR → Excursión de 2 días al desierto de Zagora: dormir en una haima, ver el atardecer en el desierto y visitar antiguas kasbahs son algunos de las experiencias que podrás vivir en esta escapada al desierto de Zagora.
Hubiera deseado verlo en lo alto de una duna pero remolonear cinco minutos de más bajo los edredones me robó el escenario. No así el momento. Descubrí la enorme alfombra que resguardaba la jaima y allí estaba, imponiéndose sobre el horizonte, el nacimiento de un nuevo día.
Sale el sol en el desierto de Marruecos
Me puse lo primero que pillé sobre el pijama, cogí la cámara y salí corriendo hacia las dunas. Hacía muchísimo frío pero la sangre al galope por mis venas me dio el calor que los primeros rayos de sol me negaban. Tras dormir en una preciosa jaima en pleno desierto marroquí, un nuevo amanecer me daba los buenos días.
No sé cuánto tiempo pasé con mis pies enterrados en la arena. Ensimismada frente a las dunas. Sintiendo como mi cuerpo se iba enfriando. Al contrario que mi alma, encendida por un hervidero de sensaciones que no me canso de recordar. Y, sí, de nuevo sentí el roce de la felicidad.
Ensimismada en el desierto
El «yalla, yalla» de nuestro guía me devolvió a la realidad. La estancia en el desierto tocaba a su fin. Un copioso desayuno al aire libre, una cordial despedida y de vuelta al 4×4 rumbo a nuestro siguiente destino: Marrakech.
Desayunando en el desierto
Aviso para navegantes: ten en cuenta que Erg Chebbi es un destino bastante turístico así que si quieres vivir una experiencia similar a la mía y dormir en una jaima en el desierto de Marruecos sin mucha gente, trata de ir fuera de temporada para evitar encontrarte con decenas de autobuses y auténticas caravanas de todoterrenos. Las mejores épocas son noviembre, enero y febrero.
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