por Alícia Bea | Sep 19, 2013 | Madrid
Cuando me preguntan cuál es mi barrio favorito de Madrid, ese del que nunca me canso y que sí o sí recomiendo conocer, siempre contesto que no tengo uno sino dos: Malasaña y Chueca. Dos vecinos bien avenidos del distrito Centro de Madrid.
Como a Malasaña ya le dediqué en su día un reportaje, es justo que ahora haga lo propio con Chueca, una barrio conocido por su carácter tolerante, algo canalla y cosmopolita a más no poder. El barrio de las libertades, el más gay friendly de Madrid. Un soho castizo que en un puñado de calles concentra una oferta comercial y de ocio con cientos de propuestas. Bares de toda la vida, restaurantes de lo más cool, galerías de arte, librerías, museos, mercados… Su nombre es Chueca. Su apellido: diversidad. Lo encontrarás a unos pasos de la Gran Vía, entre las calles Fuencarral y Barquillo.

Una buena forma de tomarle el pulso a Chueca es conocer las principales plazas que articulan este barrio. Empezando por la que le da nombre, la Plaza de Chueca, dedicada al compositor de zarzuelas Federico Chueca. Sus terrazas están llenas a cualquier hora del día y la boca de la estación de metro, situada en la misma plaza, es uno de los lugares más típicos para quedar en el centro. Si tu visita coincide con la hora del aperitivo, te recomiendo que te acerques a la Bodega Ángel Sierra, una taberna de las de toda la vida en la que sirven un delicioso vermouth de grifo con un pinchito de pepinillo y anchoa. Si es fin de semana, seguramente tendrás que tomártelo en la calle porque suele estar hasta la bandera. ¿Qué esperabas? Estás en el corazón de Chueca (Calle de Gravina, 11).


Justo detrás de esta plaza, en el nº 24 de la calle Augusto Figueroa, está el Mercado de San Antón, un paraíso de las compras gourmet que empezó siendo un mercadillo callejero en el siglo XIX. El actual mercado, inaugurado en 2001, es uno de los más visitados de Madrid. Un espacio moderno y vanguardista de tres plantas con tiendas de productos frescos y puestos de show cooking y take away. En la tercera planta está el restaurante La Cocina de San Antón que cuenta con una coqueta terraza con vistas a los tejados de la capital.


Si continuamos bajando hacia la Gran Vía, enseguida llegaremos a los otros dos centros neurálgicos de Chueca: la Plaza Vázquez de Mella y la Plaza del Rey. En la Plaza Vázquez de Mella, con su curiosa combinación de fachadas decimonónicas y otras más modernas, encontrarás uno de los sitios más de moda de Madrid: la terraza del hotel Room Mate Óscar. Este oasis urbano es una de mis terrazas preferidas de Madrid. El sitio perfecto para empezar a exprimir las noches de Chueca con un cóctel en la mano, mientras disfrutas de unas panorámicas increíbles del skyline madrileño.



Por su parte, la Plaza del Rey es otro bonito rincón de Chueca en el que hacer un alto en el camino. Aquí se encuentra la llamada “Casa de las Siete Chimeneas», un histórico edificio madrileño de 1574 que durante un tiempo fue propiedad del Marqués de Esquilache. Hoy en día, es la sede del Ministerio de Cultura de España.


Hablando de cultura, en Chueca se puede visitar el Museo del Romanticismo que alberga una interesante colección de pinturas, mobiliario y artes decorativas del siglo XIX. Este museo, situado en un precioso palacete de estilo neoclásico, guarda un secreto en su interior: el Café del Jardín. Un lugar encantador para desconectar del bullicio de las calles de Chueca. La entrada es libre (C/ San Mateo, 13). También merece la pena conocer el impresionante conjunto que forman el Convento de las Salesas Reales y la iglesia de Santa Bárbara. Esta iglesia barroca, con su elegante fachada de estilo rococó, es una de las más bellas de Madrid. Para ser exactos, la calle donde se encuentra, General Castaños 2, pertenece ya al barrio de Justicia pero está muy cerca de la calle Barquillo.


Muchos madrileños acuden a Chueca atraídos por su potente oferta comercial. Y es que en este barrio puedes comprar y hacer casi de todo. Durante tu paseo, verás que cómo las tiendas de diseño comparten espacio con comercios de toda la vida, como la librería Pérez Galdós, fundada en 1942 por los descendientes del escritor (Hortaleza, 5). Galerías de arte, joyerías, famosas peluquerías cuyos peinados muchos calificarían de imposibles, cadenas de moda, estudios de tatuaje, sex shops… Todo ello en torno a la Plaza de Chueca y las calles Hortaleza y Fuencarral, donde, por cierto, está el famoso Mercado de Fuencarral, un multiespacio comercial con más de 60 tiendas.



Igual de variada es la oferta gastronómica de este barrio. En Chueca hay tantos restaurantes como nacionalidades en sus calles. Permíteme recomendarte dos de los últimos locales que he descubierto últimamente. El primero es La Candelita. Un restaurante latino que nos trae a la mesa lo mejor de la auténtica gastronomía criolla a unos precios asequibles. ¿Algunas sugerencias de su carta? Tequeños, arepitas, tiradito de atún, ceviche de langostinos, ropa vieja… No dejes de probar sus famosos cócteles caribeños, en especial, sus mojitos (Barquillo, 30).
Cambiando totalmente de registro, mi segunda propuesta es It Dogs. Su pequeña terraza, en la calle Pérez Galdós nº 2, es el lugar perfecto para probar uno de los mejores perritos calientes de Madrid. Lo típico es comértelos acompañados con una copa de cava.

Chueca y el MADO
Cuando paseas por Chueca, te das cuenta de que nada queda ya del territorio comanche que fue el barrio en los años 80. Su historia reciente está estrechamente relacionada con el colectivo gay de Madrid, un movimiento social que buscaba su espacio en la capital y que lo encontró aquí, en Chueca. Ellos fueron los que transformaron y recuperaron una zona degradada y marginal, dando forma a un barrio conocido internacionalmente como símbolo de la visibilidad, la integración y el respeto. Durante los días del Orgullo Gay de Madrid (MADO), Chueca es el epicentro de estas celebraciones que ya se han convertido en uno de los principales atractivos de la ciudad. Conciertos, concursos, desfiles, actividades culturales, deportes… Una fiesta abierta a todos bajo la bandera del arcoíris.

Cómo llegar en metro: Chueca (Línea 5), Gran Vía (Línea, 1), Tribunal (Líneas 1 y 10), Alonso Martínez (Líneas 4, 5 y 10) y Banco de España (Línea, 2).
por Alícia Bea | Sep 12, 2013 | Cantabria
Desde que vivo en Madrid, extraño el mar más que nunca. Noto que algo me falta, que el puzzle no está completo. Por eso, en cuanto puedo, me escapo en su busca y, si lo que descubro lo merece, disfruto recomendándotelo desde estas líneas. No debe sorprenderte. Si eres un lector habitual de este blog, ya sabrás de mi debilidad por las villas marineras.
En esta ocasión, quiero presentarte el único destino cántabro que conozco hasta la fecha, Castro Urdiales. Una preciosa localidad situada en el extremo más oriental de Cantabria, muy cerca de Vizcaya, que junto a Laredo, Santander, Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera forma parte de la vía secundaria del Camino de Santiago que recorría la costa del Cantábrico.

Había oído que en Cantabria el mar y la montaña se aliaban para crear paisajes increíbles a lo largo de sus más de 200 km de costa. Que sus pueblos marineros recogían buena parte de la belleza del norte de España. Castro Urdiales no hizo más que confirmarme que todas estas afirmaciones son ciertas.
La primera imagen que recibes de Castro ya merece los kilómetros recorridos. A orillas del mar, dominando la bahía y protegido por los Picos de Europa que presiden las verdes montañas de la Cordillera Cantábrica.


Un buen punto de partida para conocer Castro Urdiales es visitar su conjunto monumental, también conocido como Puebla Vieja, que fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1978. Su estampa más emblemática, la que aparece siempre en todas las fotografías, es el conjunto que forman la iglesia de Santa María de la Asunción, el castillo-faro que se encuentra junto a ella, el puente medieval y las ruinas de la iglesia románica de San Pedro.

La impresionante iglesia de Santa María de la Asunción, con trazas de catedral, es el mejor ejemplo del gótico clásico que encontraremos en todo el Cantábrico. Comenzó a edificarse a principios del siglo XIII, bajo el mandato del rey Alfonso VIII de Castilla que repobló y fortificó las villas de esta costa, y sus trabajos se prolongaron hasta el siglo XV. El castillo formaba parte, junto a esta iglesia, del entramado defensivo de la villa que se completaba con la desaparecida muralla. Se utilizó por primera vez como faro en 1.853.

Tras conocer lo más importante de su rico patrimonio, te recomiendo que deambules sin prisas por la calles del casco viejo para descubrir cómo Castro Urdiales sabe combinar el encanto de un pueblo pesquero con su pasado ilustre como uno de los destinos estivales preferidos de la burguesía cántabra y vizcaína. A tu paso por la antigua Flavióbriga romana, que sirvió de origen a esta villa medieval, encontrarás sus características casas con balconadas de madera, el Ayuntamiento e interesantes edificaciones de finales del siglo XIX y principios del XX como la Casa de los Chelines. En esta zona se congregan buena arte de los restaurantes, tascas y mesones así que, si quieres probar los exquisitos besugos o las famosas anchoas de Castro, ya sabes dónde acudir.



Este recorrido por Castro Urdiales quedaría incompleto si no mencionara el precioso litoral que lo envuelve entre abruptos acantilados y playas. Uno de los arenales más frecuentados por los castreños es la Playa de Brazomar que junto el Solarium de Don Luis forma una pequeña bahía. Ostende, por su parte, es una bonita playa artificial con forma de concha, situada en el extremo occidental de la ciudad, de aguas tranquilas, perfecta para ir con niños. Entre ambas playas, muy cerca del casco antiguo, en el barrio de los marineros, encontramos un capricho de la naturaleza, El Pedregal. Como su nombre indica, es una playa de piedras que se esconde entre los acantilados creando una piscina natural en la que puedes darte un baño mientras escuchas cómo el Cantábrico rompe con fuerza en las rocas. También te sugiero que te acerques a Oriñón. Está muy cerca de Castro Urdiales y tiene una inmensa playa rodeada de acantilados donde se dan cita muchos surfistas.



Una última recomendación. Si tienes tiempo, quizá te interese conocer el importante patrimonio minero que se extiende por la zona oriental del este municipio. Puedes hacerlo a través de las Vías Verdes de Castro Urdiales, cinco itinerarios culturales que recorren los antiguos trazados del ferrocarril y las vías mineras.
Nota: El azar quiso que visitase Castro un 26 de junio coincidiendo con la Semana Grande y la fiesta de San Pelayo, patrón de la ciudad. De ahí los adornos marineros que verás en algunas de las fotografías. Aún recuerdo el sabor de la ventresca de atún y de las sardinas que comí en una de las casetas situadas junto a la Cofradía de Pescadores.
por Alícia Bea | Sep 6, 2013 | Barcelona
Hablar del Gótico es hablar de la historia de Barcelona. Del pasado de una ciudad que vivió encerrada entre sus murallas hasta 1859. De iglesias, plazas y callejones que conforman, junto a la Barceloneta, el Raval, y la Ribera, el primer distrito de Barcelona, Ciutat Vella. Y de su presente. Un barrio atractivo, de fuerte personalidad, que no solo disfrutan los turistas, también los barceloneses. Con una taza de chocolate entre las manos, saboreado la gastronomía local en sus restaurantes, tomando una copa o disfrutando de las noches de la Plaça Reial.

Situémonos geográficamente mapa en mano. Nos vamos a mover entre La Rambla, Vía Laietana, la Plaça de Catalunya y el Passeig de Colom. Como trazar un itinerario exhaustivo por esta zona, llena de callejuelas, se me antoja muy complicado y además aburrido -no quiero parecer un GPS parlante-, he decidido articular su recorrido a través de sus plazas más importantes. ¿Me acompañas?
Plaça Nova y Pla de la Seu
Los alrededores de la Plaça Nova son un paraíso para los amantes del arte y la fotografía. Cada rincón tiene un detalle que captar, una foto que tomar. Empezando por la Catedral, con su estructura típica del gótico catalán, sus dos torres-campanario y la preciosa fachada que diseñó el arquitecto Josep O. Mestres inspirándose en un el proyecto inicial del siglo XV. Como las catedrales son mi debilidad, mi recomendación es que la visites con calma. La basílica paleocristiana, el claustro, la cripta de Santa Eulalia, la capilla del Santo Cristo de Lepanto, la de Santa Llúcia…
Enmarcando la Catedral, en el Pla de la Seu, se encuentran la Pia Almoina o Casa de la Canonja, que hoy alberga el Museo Diocesano, y dos construcciones que se apoyan en los restos de la antigua muralla romana: la Casa de l’Ardiaca y el Palau del Bisbe. El Pla de la Seu es muy popular en Navidad ya que es aquí donde se ubica la tradicional Fira de Santa Llúcia con sus puestos de abetos y belenes.


A pocos metros encontrarás uno de mis rincones favoritos del Gótico, la Plaça de Sant Iu. En esta placita, presidida por el Museu Frederic Marès, siempre suele haber músicos callejeros que contribuyen a crear una atmósfera muy especial. Si levantas la mirada, verás decenas de preciosos encuadres para fotografiar los laterales de la Catedral.



Plaça del Rei
La Plaça del Rei alberga algunos de los edificios medievales más importantes de Barcelona: el Palau Reial Major, la capilla de Santa Àgata, el Palau del Lloctinent y la casa Clariana-Padellàs, donde se encuentra ubicado el Museu d’Història de Barcelona. En este escenario de arquitectura gótica, que conserva bajo sus pies los restos de lo que fue la ciudad romana de Barcino, se suelen realizar conciertos de música y representaciones teatrales.


Plaça Sant Jaume
Vuelve sobre tus pasos y toma el carrer de la Pietat hasta desembocar en el carrer del Bisbe. Estás en la vía principal de la ciudad romana que une la Plaça Nova y la Plaça Sant Jaume. Sobre tu cabeza, tienes uno de los rincones más fotografiados de Barcelona: el puente que conecta el Palau de la Generalitat con las Cases dels Canonges. Fue construido en 1928 así que no tiene nada de gótico pero… ¿acaso este detalle merma su belleza?

La Plaça Sant Jaume, en cierto modo, sigue conservado algo de su pasado como la antigua ágora romana que fue. En ella se encuentran las dos instituciones más importantes de la vida política de la ciudad, el Ayuntamiento y la Generalitat. Si quieres ver esta explanada vacía, lo tienes realmente complicado. Cuando no hay una manifestación, hay un acto político y, vayas a la hora que vayas, turistas y más turistas.


Plaça del Pi y Plaça de Sant Josep Oriol
¿Otra de mis paradas obligatorias? Sin duda. Una gran iglesia gótica, Santa Maria del Pi, coronada por un espectacular rosetón y flanqueada por otra plaza, la de Sant Josep Oriol, donde los pintores cada fin de semana exponen sus obras al público. Si has estado en París, tal vez te recuerde a la Place du Tertre.




Plaça Reial
Finalizamos este viaje por las plazas del Gótico en su lado sur, a unos pasos de La Rambla. Estamos en la Plaça Reial. Bajo sus porches se esconden restaurantes, bares y, como leerás más adelante, algunos de los locales nocturnos más frecuentados de Barcelona. Sus edificios señoriales, la fuente de las Tres Gracias, sus dos farolas diseñadas por un jovencísimo Gaudí, sus palmeras… El lugar ideal para descansar tras habernos recorrido el Barrio Gótico de cabo a rabo.

Ya tengo claro qué visitar en el Barrio Gótico. ¿Dónde comemos?
Si buscas sabores de toda la vida, te recomiendo reservar mesa en Can Culleretes. Cocina tradicional catalana en el restaurante más antiguo de Barcelona. No te vayas sin probar sus canelones (Quintana, 5).
Cocina mediterránea con toques orientales en La Crema Canela, un pequeño local que recuerda a un bistrot parisino. Tiene una terraza abierta todo el año. Ambiente agradable e informal. Mejor ir entre semana (Passatge Madoz, 6).
¿Un gastrobar muy de moda? El Ohla Gastrobar. Está situado en la planta baja del Ohla Hotel con vistas a la Via Laietana. Tapas originales del chef Xavier Franco, galardonado con una estrella Michelín. Menú de mediodía 16€ (Via Laietana, 49).
Si eres vegano, tu sitio está en el Juicy Jones, uno de los primeros restaurantes de este tipo de la ciudad. Bueno, bonito y barato. (Carrer del Cardenal Casañas, 7).
El momento más dulce
No te resistas. Sucumbe a la tentación y déjate caer por alguna de la muchas chocolaterías y tiendas de dulces que pueblan el barrio. Como Caelum (Carrer de la Palla, 8), con sus especialidades monacales dulces y saladas, o la pastelería Fargas donde podrás comprar cacao a la muela, bombones y trufas en un ambiente que te trasladará a la Barcelona modernista de 1827 (Carrer del Pi, 16).

¿Te apetece merendar un chocolate con churros? Localiza la calle Petritxol -paralela a La Rambla- y descubre por qué esta vía peatonal, de apenas tiene tres metros de ancho, se conoce como la calle más dulce de Barcelona. Encontrarás la respuesta en sus granjas -así llamamos a las chocolaterías por estos lares- más tradicionales: la Granja Dulcinea (Petritxol, 2), frecuentada en tiempos por Salvador Dalí, y La Pallaresa, una antigua vaquería donde te recomiendo probar el menjablanc, una deliciosa crema de almendras aromatizada con canela y piel de limón (Petritxol, 11). Seguramente tendrás que hacer cola para entrar en cualquiera de ellas pero la espera, créeme, valdrá la pena.
¿Mejor un helado? Perfecto. En el Gótico encontrarás dos de las mejores heladerías italianas de la ciudad: Gelaaati di Marco (Carrer de la Llibreteria, 7) y Amorino (Portaferrissa, 7).
Una copa y algo más
El Gótico es un barrio al que le gusta la noche y complacer a todo tipo de noctámbulos. Busques la opción que busques, seguro que aquí la encuentras. Los más cerveceros tienen una cita en La Cerveteca, un lugar de culto para entendidos y aficionados con una de las mejores cartas de cerveza de Barcelona (Gignàs, 25). Si te gusta la música retropetarda -así la llaman ellos- y te mueves como pez en el agua en ambientes de lo más kitsch, serás bienvenido en Sor Rita: zapatos de tacón, pelucas, irreverentes altares… Muy fans de Almodóvar (Mercè, 27). ¿Un gin tonic tranquilo en un espacio cargado de historia? L’Ascensor, un imprescindible de la noche barcelonesa (Bellafila, 3).
Cuando estos locales echen el cierre, los sótanos de la Plaça Reial reclamarán tu atención. Tres locales, tres ambientes. En el nº 7, el Sidecar Factory Club con música indie, en el nº 10, un clásico roquero, la discoteca Karma, y en el nº 17 el mítico Jamboree, mucho más que un club de jazz, toda una institución con más de 50 años de historia y miles de sesiones en directo.
……………
¿Un barrio quizá no tan gótico como se presenta? ¿Verdades a medias? Sinceramente, no es que me importe demasiado. Para mí siempre será mi Gótico. Un viaje en el tiempo desde la Barcelona romana a la medieval. Uno de los barrios más encantadores y sorprendentes de mi ciudad.
Aviso para navegantes: la fiesta mayor de Barcelona, la Mercè, está a la vuelta de la esquina (del 20 al 24 de septiembre). ¿Te animas?
Cómo llegar en metro: Las estaciones de metro para visitar el Barrio Gótico son: Plaça Catalunya (L3/L1 y FGC), Liceu (L3), Drassanes (L3) y Jaume I (L4).
por Alícia Bea | Ago 30, 2013 | Barcelona, Sitges
No exagero al decir que lo mío con Sitges es puro vicio. Hay destinos que te atrapan, con los que conectas enseguida, que te hacen sentir bien y a los que siempre volverías. Ya sabes de qué hablo… Sitges para mí es uno de ellos. Esta pasión, querencia, o como quieras llamarlo, me ha acompañado desde siempre. De pequeñita, aprendiendo a nadar en sus aguas. Con la carrera terminada, cuando me las ingeniaba para acreditarme en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya y me colaba en los jardines del hotel Meliá Sitges para observar a la gente del cine que pululaba por allí. O cuando me escapaba con mi jefe de la redacción de la revista de viajes en la que trabajaba y nos íbamos al Port d´Aiguadolç para salir a navegar. Y también ahora, un presente en el que aprovecho cualquier vuelta a casa para volver a reencontrarme con esta villa que sigue seduciéndome y que no me canso de recomendar cuando me preguntan qué visitar cerca de Barcelona.
Mi respuesta es siempre la misma. Alquila un coche, toma la C-31 y bordea la costa. Disfruta del serpenteante trazado de la carretera. Sin prisas. A tu derecha, el macizo del Garraf. A tu izquierda, el Mediterráneo. Frente de ti, un puñado de miradores que te permitirán disfrutar de Sitges desde la distancia. No cometas el error de ir por la autopista de peaje Pau Casals (C-32). Es más rápido sí, pero nadie ha invitado a doña prisas a este viaje.

Una vez allí, hazte amigo de la cara de Sitges que más sintonice con tu forma de ser y de viajar. Tienes mucho donde elegir. ¿Algunas sugerencias?
Recorre el casco antiguo
Sitges es una localidad a escala humana en la que todo está cerca. Empieza a conocerla desde sus orígenes, recorriendo las encantadoras calles del centro. A tu paso encontrarás antiguas casas de pescadores, restos de la muralla y rincones tan especiales como el “Racó de la Calma”. A pesar de estar en obras, este espacio que comunica el Palau Maricel y el Cau Ferrat con la iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla sigue haciendo honor a su nombre y nos traslada al ambiente artístico, bohemio y creativo del Sitges de finales del XIX. Unos años en los que Sitges se convirtió en la musa de escritores y pintores como Santiago Rusiñol, quien fijó aquí su residencia -el Cau Ferrat- y colocó a Sitges en el punto de mira internacional con sus conocidas fiestas modernistas. A su muerte, legó a la ciudad sus colecciones de pintura, cerámica y hierro forjado que forman parte del Museo Cau Ferrat.
El Palau Maricel, por su parte, fue construido en 1910 junto al Cau Ferrat por otro enamorado del modernismo, el financiero norteamericano Charles Deering. Su intención era construir una residencia que también fuera museo. Los Museos Cau Ferrat y Maricel permanecen actualmente cerrados por labores de restauración.

El Ayuntamiento, el Carrer Major, las estrechas callejuelas que desembocan en el mar, el baluarte Vidal i Quadras -con sus fantásticas vistas sobre la playa de Sant Sebastià- o el legado arquitectónico que los llamados “americanos” dejaron en calles como el Carrer de l’Illa de Cuba son otros de los imprescindibles del centro de Sitges. Hablando de aquellos que se fueron a América en busca de fortuna, quizá el más famoso sea Facundo Bacardí, fundador de esta conocidísima marca de ron cuya historia puedes revivir en la Casa Bacardí (Plaça Ajuntament, 11).






Disfruta de sus playas
Más de 300 días de sol al año y cuatro kilómetros de litoral dan para mucho. Calas pequeñas y tranquilas, playas urbanas y familiares como Sant Sebastià o la Ribera, con redes de volei y campos de fútbol como la Fragata, naturistas como Cala Morisca o Balmins, artificiales como Les Anquines –perfecta si viajas con niños pues al estar protegida por dos espigones apenas hay oleaje-, zonas de ambiente gay como la playa de la Bassa Rodona o L’home mort… Un total de 17 playas, situadas tanto fuera como dentro de la población, con ambientes muy diferentes pero con un denominador común: su arena dorada, fina y clara. ¿Una curiosidad? En el Paseo de la Ribera, a pie de playa, se encuentra el primer local de España que fue bautizado con el nombre de ‘Chiringuito’.


Tómate una copa en la calle del Pecado
Si quieres descubrir por qué Sitges es todo un referente en ocio nocturno, solo tienes que sentarte en una de las muchas terrazas que se apiñan a lo largo del Carrer del Pecat. Salvo los lugareños, bien pocos saben que el verdadero nombre de esta calle es Primer de Maig. En cualquier caso, lo dicho, pide tu consumición, arrellánate en tu silla y disfruta con el desfile de razas y credos que discurre a tu alrededor. Pueden pasarte mil cosas, salvo una: aburrirte. Otras zonas para exprimir las noches sitgetanas las encontrarás en el frente marítimo y en el Port de l’Aiguadolç donde, por cierto, está el primer Pachá del mundo que abrió sus puertas hace ahora 46 años.
Un xató, si us plau
Sitges, además de ser la capital gastronómica del Garraf, es una de las paradas obligatorias de la Ruta del Xató: una propuesta que une turismo y gastronomía en las comarcas del Alt Penedès, el Baix Penedès y el Garraf. Esta delicia culinaria es un plato frío que se elabora con escarola, bacalao, atún, anchoas y aceitunas arbequinas, y que se acompaña con una salsa a base de ajo, frutos secos, ñoras escaldadas, pan frito, bicho, aceite, vinagre y sal. ¿Más propuestas? Ranxos marineros y suquets y arròs a la sitgetana.

Escoge tu momento
Aunque para mí cualquier momento es bueno para dejarse caer por Sitges (en pleno invierno es una gozada pasear bien abrigada por la playa), debes saber que Sitges ofrece más de 40 propuestas culturales, religiosas y festivas al año. Mis preferidas, a continuación:

- Carnaval (febrero): celebrado desde hace más de un siglo, el Carnaval sitgetano congrega a miles de personas que se acercan a Sitges para participar en sus rúas y bailes de disfraces. Aquí realmente verás que todo es posible por Carnaval.
- Gay Pride Sitges (junio): el carácter tolerante y la mentalidad abierta de sus gentes ha posicionado a Sitges como uno de los mejores destinos gayfriendly de Europa. Y es que aquí la diversidad ha sido siempre bienvenida. Sin distinguir entre nacionalidades, religiones ni inclinaciones sexuales. Un lugar para la convivencia que se viste de fiesta cada verano con la llegada del Pride. Conciertos, desfiles, espectáculos… Cinco días de auténtica locura en los que el paseo marítimo se transforma en el “Gay Village”.
- Festa Major de Sitges (agosto): Sitges no tiene una sino dos fiestas mayores. Una por patrón. La primera, en honor a Sant Bartomeu, se celebra a finales de agosto y es una oportunidad estupenda para acercarte al mundo del castellers, la sardana, las habaneras y la bebida que mejor las acompaña: un buen cremat.
- Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (octubre): nació en 1968 como homenaje al cine fantástico. Hoy, con más de 40 ediciones a sus espaldas, es todo un referente internacional para los amantes de este género. Este año se celebra entre el 11 y el 20 de octubre.
Tentado quedas. Busca un hueco en tu agenda viajera y acércate a Sitges. Ya me contarás si te seduce tanto como a mí.
CÓMO LLEGAR A SITGES DESDE BARCELONA
En coche: Sitges está a 38 km de Barcelona.
Por la carretera C-31 (Costa de Garraf)
Por la autopista C-32 Pau Casals (peaje) dirección Sitges, Tarragona. Salida 30.
Toma nota: En el centro de Sitges es bastante difícil dejar el coche aunque sea en zona azul, pero hay una red de aparcamientos públicos y otros parkings privados y municipales. Para saber dónde aparcar te aconsejo consultar la web del ayuntamiento.
En tren: Línea de Cercanías (Rodalies) R2 Sud. Trenes directos cada media hora desde las estaciones de Passeig de Gràcia, Sants y Estació de França. Duración del trayecto: 30 minutos aprox. Ver horarios Renfe
por Alícia Bea | Ago 19, 2013 | DE CERCA
Si eres un lector habitual de este blog, ya sabrás que el mes pasado asistí al curso de verano “La nueva comunicación viajera: Blogs y Turismo 2.0 en España” que el equipo de Travel Inspirers organizó en Aranjuez. En su día ya te conté los motivos por los que decidí apuntarme a esta iniciativa pionera en España. Hoy vuelvo a la carga para presentarte mis conclusiones, tras filtrar y madurar toda la información que durante esos cinco días convirtió este curso en el epicentro de la comunicación viajera, dentro y fuera de las aulas de la Universidad Rey Juan Carlos.

En un principio pensé no publicar esta entrada ya que algunos de mis compañeros blogueros han elaborado estupendos resúmenes de cuanto se habló, reflexionó y discutió en el antiguo Cuartel de Pavía (los tienes al final de este post). Pero, tras darle una vuelta al tema, recordé que prometí “pasar a limpio mis apuntes”. Y como lo prometido es deuda…
Empecemos por la pregunta del millón que tuve que responder una y mil veces: ¿Valió la pena? Definitivamente, sí: a nivel profesional y a nivel personal. La calidad de los profesores y ponentes, el completo programa que diseñaron y el feedback que se creó con los alumnos consiguió que más que ponencias fueran charlas de tú a tú centradas en la profesionalización del mundo de los blogs de viajes y en la situación actual del turismo 2.0 en nuestro país.
En Aranjuez, durante los cinco días que duró el curso –a la mayoría se nos hizo muy corto y cruzamos los dedos para que haya una segunda convocatoria-, se habló de la industria del turismo, repasamos la blogosfera viajera española, profundizamos en aspectos de SEO y analítica web, analizamos la relación destinos/bloggers, aprendimos a mirar el mundo a través de la lente de un gran fotógrafo de viajes como es Rafa Pérez y tratamos de descifrar cómo adaptar la profesión del periodismo de viajes al mundo 2.0.

Como casi todos estos temas están recopilados en el canal de Travel Inspirers de SlideShare, no voy a repasarlos uno a uno sino que, como reza el título de este artículo, voy a centrarme en compartir contigo mis reflexiones (me apoyo en las negritas para subrayarlo para que no quede duda alguna: son mis conclusiones personales y si quedan aquí plasmadas es con el único objetivo de que alguien las pueda considerar dignas de ser leídas).
• Desde el momento en que creas un blog te conviertes en una marca. Una marca que debes posicionar, alimentar y defender las 24 horas del día. En tu blog, en las redes sociales, en el contacto con la empresas turísticas… Allá donde estés presente gestiona adecuadamente tu reputación social. Como dijo @angelmbermejo: «En la comunicación viajera no hay medias tintas; o eres médico o juegas a los médicos«.
• Sé honesto. Si quieres conseguir una audiencia fiel debes ganarte su confianza. Recomienda aquello que hayas probado, responde a todos los comentarios, busca tu nicho de mercado, crea tu propia comunidad y mantenla viva.

• Como apuntó Jan Martínez Ahrens, subdirector de El País, el viajero del siglo XXI ya sabe dónde va, así que no te quedes en los tópicos, aporta valor añadido, busca una buena historia, interprétala y preséntala de un modo atractivo. Recuerda que eres tu propio jefe y que eres tú quien decide qué publicar y cómo hacerlo –@jmahrens: “No todo debe ser breve en la web. No a todo el mundo le gustan los reportajes cortos”.
• El escenario en el que nos movemos es absolutamente cambiante y lo que hoy funciona es muy probable que mañana ya no sirva. Hay que estar atento a lo que dicen los gurús pero relativizando, desde tu punto de vista. Confiar en tu instinto, creer en lo que haces y aplicar la máxima de prueba/error es mucho más importante que seguir a pies juntillas las tendencias del momento. Eso sí, como apuntó @viajarcondiego: “Estate despierto. Si te pilla la quiniela sin el boleto no te toca.»
• No esperes que una oficina de turismo llame a tu puerta para invitarte a un blogtrip de la noche a la mañana. La inversión media que tiene que realizar un destino por bloguero ronda los 2.000 euros y, si no tienes una buena métrica detrás, no te consideraran rentable. Si al final lo consigues, compórtate como lo que eres, un comunicador de viajes profesional. Te han “contratado” para trabajar y lo que se espera de ti son resultados que incluyen el “antes”, el “durante” y el “post” viaje. Estoy realmente harta de escuchar la frasecita de “blogueros canaperos que nos roban el negocio” en cualquier evento o convocatoria. Acabemos con ella. José Luis Sarralde, periodista y autor del blog @guiasviajar, lo resumió en un tuit: “El intrusismo no existe, es una bazofia. Aquí lo que importa es comunicar».
• Como se comentó en #blogsturismo, un blogger es como un hombre orquesta: escritor, fotógrafo, community manager, informático… Así que no te quedes atrás, esto va muy deprisa. Investiga. Experimenta. Aprende de aquellos a los comentas, retuiteas o les das tu “me gusta”. Como dijo Jan Martínez Ahrens: “En crisis están los medios, no los periodistas”.
• ¿Unir pasión y profesión es posible? Yo creo que sí. “Los sueños son posibles si te los crees y los trabajas” (Miguel Nonay de @asaltodemata).
• Y mi conclusión final: sobre todo, disfruta con tu trabajo.
¡Nos leemos!
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Viajes, Rock & Fotos
Jan Martínez Ahrens: “Hay que marcar la diferencia, no vale con la información de uso”
Viajablog
Resumen del curso de verano “La nueva comunicación viajera: blogs y turismo 2.0 en España”
Travelling Dijuca
Mis reflexiones tras el curso La Nueva Comunicación Viajera
Ahora toca viajar
Hablando de viajes
3viajes
#BlogsTurismo: de los blogs de viajes a la Universidad